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Agua en la ciudad: una luz al fondo del acueducto

Sobre fin de año puede haber una mejora en el abastecimiento, debido a que están prontas a finalizarse un par de obras que generarían aumento en la cantidad de agua disponible para los habitantes.

Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

Se viene el verano y la ciudad se prepara para cursarlo con severas limitaciones en la provisión de agua potable. A diferencia de otros años en que desde la provincia se intentaba ser optimistas, esta vez el subsecretario de Recursos Hídricos, Néstor Álvarez, no le dio vueltas al asunto y anticipó que serán meses “duros".

La razón del porqué esta situación es simple: nada ha cambiado en materia de infraestructura como para que la provisión y distribución de agua se realice en mejores condiciones que en veranos anteriores, con lo cual la prestadora del servicio, Aguas Bonaerenses SA (ABSA), no tendrá manera de aportar la cantidad de líquido acorde a la demanda, la cual además suele ser superior a la media razonable.

Lo único alentador frente a esta situación es que está en marcha un plan de obras muy importante, acaso el más ambicioso desde la construcción del complejo de Paso de las Piedras, el cual no se han suspendido a pesar de atravesar la provincia tiempos complicados en materia económica y el cual apunta a mejorar sustancialmente el servicio.

Lo negativo es que estas mejoras recién tendrán su impacto en un plazo medio de dos años.

Sin embargo, puede haber una mejora, consecuencia de un par de obras que estarán terminadas a fin de año y que pueden generar aumento en la cantidad de agua disponible. 

Uno de esos trabajos es la ampliación de la planta potabilizadora Patagonia que la Subsecretaría de Recursos Hídricos, a través de la Dirección Provincial de Agua y Cloaca (DIPAC), licitó en junio de 2021 y que sumará un módulo con capacidad para tratar 1.250 m3 de agua por hora. 

Es una obra compleja, una planta de cuatro partes, cada una con un sector de floculación, dos decantadores para separar lodos y una batería de 4 filtros de arena.

La intervención debió terminarse a mediados de 2022, pero dificultades de orden técnico y financiero fueron demorando los trabajos. Pero este verano hay certeza de que podrá estar operable y ampliará en un 15% la capacidad de tratamiento de la planta.

La segunda obra que puede sumarse a este esquema de mejora y que no estaba en los planes estuviese cerca de completarse es el recambio de 13,5 kilómetros que se está realizando del acueducto de Hormigón de 600 mm que corre entre el dique y la planta potabilizadora de Grünbein.

Esta cañería se encuentra fuera de servicio desde hace tiempo como consecuencia de las muchas roturas que tenía en su recorrido y porque además el material estaba definitivamente comprometido y se rompía de manera constante.

De acuerdo a datos obtenidos desde organismos provinciales, la colocación de la nueva cañería va a muy buen ritmo, al punto que por estas horas se están colocando los últimos caños, con la idea del mes que viene tener completado todo el tramo.

De manera simultánea se realizan las pruebas hidráulicas, con lo cual va quedando probado el sistema. Una vez verificado que no hay pérdidas se procederá a realizar los empalmes correspondientes.

Esta cañería transportará agua desde el dique Paso de las Piedras y será la utilizada para transportar lo obtenido de las perforaciones del Bajo San José, todas en proceso de reparación.

Si bien el plazo de obra establecido era para agosto de 2025, las expectativas parecen indicar que podrá estar operativa para los meses de verano. Su puesta en servicio permitiría incrementar en un 10% el líquido disponible.

Más allá de este panorama, desde la provincia prefieren ser cautos.

“Es verdad que están por encima de la curva. Pero es aventurado decir que la obra va a estar terminada este verano. En toda obra pública los plazos son arriesgados”, indicó a La Nueva. Néstor Álvarez, subsecretario provincial de Recursos Hídricos.

Una de las razones por la cual la obra pudo avanzar de esta manera es porque la provincia cumplió en tiempo y forma con cada uno de los pagos acordados, con lo cual en ningún momento la empresa responsable de los trabajos debió suspender o condicionar la compra de materiales.

Además, por el tipo de trabajo, la contratista organizó un esquema que llegó a ocupar 60 trabajadores distribuidos en cuatro frentes distintos de manera simultánea.

Vale recordar que la obra fue adjudicada en diciembre de 2021 a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) conformada por EcoSur Bahía y Coince Bahía, ambas de nuestra ciudad, que presentó una oferta de $ 608.471.539, un 32 % por debajo del presupuesto oficial.

Sin embargo, el inicio de los trabajos se postergó cuando la UTE planteó la necesidad de cambiar el material previsto —Polietileno de Alta Densidad (PEAD)— por poliéster reforzado con fibra de vidrio (PRFV), ante la dificultad para obtener el primero por una situación de mercado que dificultaba su importación.

Si bien esa propuesta no tuvo objeciones técnicas --incluso supuso una economía--, el expediente debió cumplir un periplo burocrático de dos años, teniendo en cuenta que además debió tener el visto bueno del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe que aporta parte de los fondos.