Bahía Blanca | Sabado, 13 de abril

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Japón, en la Luna

El alunizaje fue posible pero la posición de la nave no es la adecuada.

Llegar a la Luna ya no es una noticia que ocupe los titulares de los diarios ni portales del mundo, y menos aún si es a través de una nave no tripulada.

Sin embargo, la llegada de la sonda SLIM al satélite alcanzó difusión al convertir a Japón en el quinto país del planeta en colocar una nave sobre suelo lunar.

Si bien el alunizaje fue un éxito, una vez más quedó en claro lo dificultoso de este tipo de misiones y  pese a que hace más de medio siglo que se viaja a la Luna, la tasa de éxito ronda el 50%.

A poco de establecido el contacto de la nave con la Tierra se supo que los paneles solares no podían generar energía, probablemente porque la nave quedó mal orientada, lo que significa que se quedará sin energía para operar.

Sin embargo, “aún hay esperanza” de que cuando cambie el ángulo del sol, los paneles generen electricidad.

Mientras se trataba de averiguar si SLIM estaba bien, los dos robots exploradores que la acompañan parecen estar operables.

La sonda es de altísima tecnología. Mientras el módulo lunar que en 1969 llegó a la Luna tenía una precisión para caer en un óvalo de 20 kilómetros de largo por 5 de ancho, SLIM podía posarse a una distancia máxima de 100 metros del cráter elegido para su alunizaje.

Si esta prueba tiene éxito, sus algoritmos para detectar obstáculos peligrosos, podrán incorporarse a nuevas misiones en busca de agua y otros recursos y mejorar la exploración de otros planetas.

Los robots exploradores, LEV-1 y LEV-2, del tamaño de un microondas y dos kilos de peso, se pueden mover dando saltitos, tienen cámaras para tomar imágenes, termómetros y un medidor de radiación e inclinación.

Está previsto que en 2025 Japón lance una nueva misión robótica junto a la India y en los próximos años intente enviar a un hombre a la Luna en colaboración con la NASA.

Es posible que el mundo tenga  muchas necesidades como para que se justifique invertir tantos recursos en estos viajes espaciales. Pero sin dudas son empresas trascendentes, que permitirán avanzar en la materia.

No hay que olvidar que el Sol dejará de existir en 5 mil millones de años y que los habitantes de la Tierra tendrán que haber encontrado otros mundos donde vivir.