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Una mirada diferente para un tramo ignorado del arroyo Napostá

Alumnos de arquitectura de la UNS proponen intervenir el tramo ubicado en la Carrindanga para embellecerlo y darle un uso público. 

Uno de los varios beneficios que tiene el hecho haber implementado en 2016 la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional del Sur es que sus alumnos se ocupan, en varias de sus materias, en resolver, mejorar o entender situaciones edilicias y urbanas relacionadas con nuestra ciudad. 

Es decir que desde el primer año ya se concentran en analizar problemáticas locales, haciendo propuestas e intervenciones tendientes a potenciar y generar un mejor funcionamiento de la ciudad.

De manera que se van formando como profesionales de la arquitectura con la mirada también puesta en cuestiones que les son propias y habituales, que seguramente antes les pasaban desapercibidas y que con la nueva mirada producto de la formación que van teniendo comienzan a ser evaluadas desde otro lugar.

Entre las varias temáticas desarrolladas en ese sentido, este primer cuatrimestre, dentro de la cátedra Taller Metropolitano para la materia “Taller de Arquitectura”, se planteó como premisa considerar la relación “Ciudad-Borde-Paisaje”; es decir analizar ciertos espacios naturales que se pudieran potenciar, dándoles visibilidad y aportando ideas para ponerlos en valor, de modo de conjugar una posibilidad paisajística no aprovechada para reconvertirla, en este caso, en un nuevo parque urbano.

Un arroyo escondido

El lugar elegido para cumplir esta tarea fue el arroyo Napostá, ese curso de agua que atraviesa nuestra ciudad “de diversas maneras”, según indica la cátedra.

En particular propone intervenir en un tramo poco menos que desconocido para la mayoría de la gente, acostumbrados a considerar que el curso de agua comienza en el parque de Mayo, corre a cielo abierto hasta calle Casanova, para luego desaparecer del paisaje escondido en un tubo de hormigón.

“El objetivo fue realizar una investigación y desarrollar una propuesta para transformar la condición actual del valle del arroyo -inundable en algunas áreas- y convertirlo en un parque activo y vibrante, que promueva el esparcimiento, la recreación y el encuentro con el paisaje”, señaló el arquitecto Andrés Moroni, docente de la materia junto a sus colegas Luis Pites, Martín Castro y Claudio Pirillo. 

El tramo a transformar corre desde la ruta de Circunvalación Atilio Fruet hasta el Club de Golf Palihue, teniendo como bordes el camino de La Carrindanga y la avenida Cabrera, y en uno de sus límites el campus de la UNS en Altos del Palihue.

“El Arroyo tiene un considerable potencial como corredor urbano-ambiental, como hecho paisajístico singular y espacio público. El curso de agua –en pleno valle del Napostá-- se presenta como una oportunidad extraordinaria para la generación de un parque lineal de características únicas”, detallaron los docentes en el objetivo del trabajo.

Proyectos posibles 

Los estudiantes se organizaron en 12 grupos de 35 alumnos --que incluyen a estudiantes de primero a quinto año— que elaboraron sus proyectos buscando “generar un espacio público urbano y natural, que dinamice el uso del sector y el intercambio ciudadano”. 

El sitio no les resultó ajeno, ya que es parte del paisaje que cada día tienen ante sus ojos desde las aulas del campus, donde cursan la mayor parte de sus materias.

Procedieron entonces a recorrer el sitio, relevando sus condiciones y analizar las relaciones espaciales, urbanas y paisajísticas. A partir de eso, cada equipo elaboró una “propuesta conceptual”, respetando los lineamientos sugeridos de pensar al sitio para actividades vinculadas principalmente al deporte, la recreación y la cultura. 

El trabajo fue realizado durante cuatro clases, cada grupo contando con el acompañamiento de un docente. 

“Las propuestas finales se expusieron con varias láminas como resultado de un ejercicio ágil, por lo acotado del tiempo, que acentuó el valor paisajístico y ambiental del sector para convertirlo en un lugar completamente nuevo”, detallaron los docentes.

Así se sumaron distintos proyectos, con zigzagueantes recorridos cruzando el arroyo, lugares de gastronomía, miradores, sitios de estar y espacios culturales y deportivos.

Más allá de la valoración que la cátedra hizo de cada trabajo, resultó sumamente positivo que los alumnos prestaran atención a un sitio que ha estado delante de sus ojos desde siempre y que a partir de su formación desarrollen un pensamiento para reconvertirlos en algo significativo y favorable para todos. 

Con ideas factibles, simples, creativas e inéditas, que no debieran terminar en esa presentación en las aulas sino que sería interesante ponerlas a disposición de quienes eventualmente pueden evaluarlas como proyectos válidos para ser materializados. 

Una franja escondida

Es notable el cambio positivo que ha tenido en las últimas décadas la franja delimitada por el camino de la Carrindanga y la avenida Cabrera, a partir de la reconversión de ambas avenidas como lugares de paseo y con espacios asignados a actividades deportivas, comunicadas ambas a la altura del paso Vanoli que permite salvar el arroyo. 

A pesar de la gran cantidad de personas que cada día recorre el lugar, rara vez se reconoce la vecindad del arroyo y mucho menos la oportunidad que representa para generar un espacio de gran valor urbano.