Bahía Blanca | Lunes, 27 de junio

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Médicos bahienses crearon una fundación para atender niños sin cobertura social

La prioridad la tienen aquellos que presentan desafíos de desarrollo. Funciona en el Centro Integral de Atención al Niño, ubicado en Zelarrayán 1650, y está conformada por un equipo médico de múltiples especialidades y un staff terapéutico.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Generar recursos para facilitar la atención de niños con desafíos en su desarrollo es el objetivo principal de la Fundación CIAN, que nace debido a la alta prevalencia de pacientes sin cobertura médica. 

   Funciona en el Centro Integral de Atención al Niño, ubicado en Zelarrayán 1650, y está conformada por un equipo médico de múltiples especialidades y un staff terapéutico capacitado en la atención de pacientes de corta edad.

   Fue creada en 2009 y actualmente trabaja con un sistema de becas que se distribuyen entre aquellos niños que carecen de seguridad social y que no encuentran respuestas en el ámbito de la salud pública.

   “Percibimos que hay muchos que necesitan múltiples terapias y no poseen obra social ni medios económicos para poder abordar los tratamientos, lo cual da como resultado una gran cantidad de pequeños que pueden perder la oportunidad de lograr un mejor desarrollo, de asistir a la escuela y de integrarse socialmente”, señaló el doctor Mauricio Gabbarini, uno de los fundadores de la Fundación y actual director médico de CIAN.

   En ese sentido, actualmente tiene un programa de más de 100 sesiones mensuales becadas.

   “Nuestra forma de trabajo es en equipo, integral y transdicipinaria. Pensamos a cada paciente como un todo, dando vital importancia a la familia y a su entorno. Nuestras acciones están ligadas a la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los niños”, amplió Gabbarini. 

   Para ello diseñaron un sistema de becas, mediante el cual, y de diferentes maneras (rifas, venta de merchandising, capacitaciones, contribuciones particulares y donaciones), consiguen los recursos económicos para costear las diferentes terapias.

   “La idea de cubrir este espacio surgió en 2008 y se concretó un año después. Comenzó con un grupo de terapeutas, conformado por una maestra, una fonoaudióloga, una psicopedagoga y una psicóloga. Y a partir de 2015 se incrementó el equipo con un equipo de médicos que tenía un centro pediátrico”. 

   Hoy son casi 45 profesionales trabajando, divididos en dos equipos (médico y terapéutico) muy completos que se complementan a la perfección.

   “Si bien nuestra institución está destinada a la atención integral del niño, nuestra prioridad son aquellos con desafíos del desarrollo. Entre estos últimos se destacan los trastornos del espectro autista (TEA), trastornos específicos del lenguaje (TEL), trastornos del aprendizaje (fracaso escolar,lectura, escritura, cálculo), retrasos madurativos y discapacidad intelectual vinculados o no a síndromes genéticos, como puede ser Down, Angelman, Rett, West y otros”, comentó Gabbarini.

   Una de las principales dificultades con las que se encuentran las familias sin cobertura de seguridad social es que en la salud pública no existe continuidad en los tratamientos a desarrollar, que suelen ser muy largos y onerosos para paliarlos con recursos propios.

   “En los hospitales públicos se hace el diagnóstico, pero no cuentan con profesionales para desarrollar el tratamiento, que son de por vida. Entonces, esas familias quedan a la deriva, sin que nadie las ayude en ese inconveniente. La Fundación CIAN nació para cubrir ese gris. En este sentido, debemos tener en cuenta que los tratamientos son extensos y muy costosos, ya que, por semana, a ese niño lo tratan entre tres y cuatro profesionales alternadamente”. 

   Para recaudar fondos, la Fundación CIAN apela a todas las alternativas imaginables.

   “En el último tiempo comenzamos a organizar distintos talleres de temáticas de interés general. Por ejemplo, un grupo de terapeutas enseña a los padres el manejo de X cuestión (por ejemplo, los últimos que se dictaron fueron “Primeros auxilios y RCP en Pediatría” y “Prevención de accidentes en el hogar”). Se busca enseñar a los cuidadores, que pueden ser los papás o los abuelos, a resolver situaciones diarias sin tener que acudir a un médico o a ayuda externa”.

   Simultáneamente, cada profesional de CIAN realiza su aporte personal a la Fundación. 

   “También tenemos familias y empresas que nos ayudan muchísimo y hace poco pusimos en marcha una plataforma que se denomina https://donaronline.org/fundacion-cian/mas-becas-sonrisas”, contó Gabbarini.

   Pese a que el trabajo es arduo, el desafío de la Fundación es seguir creciendo.

   “Queremos ampliar la cobertura de becas; recibir y ofrecer tratamientos a más niños de la ciudad; mejorar aún más la atención a nuestros pacientes y lograr la sensibilización y toma de conciencia sobre los trastornos en el neurodesarrollo”, cerró Gabbarini.

El cuerpo directivo

--Presidente: María Carolina Donato.

--Tesorero: María Carolina Piro.

--Secretario: Francisco Debernardi.

--Director Médico: Mauricio Gabbarini.