¡Volver a empezar!

6/1/2019 | 06:30 |

Por
Guillermina Rizzo

   ¡Con los brazos bien abiertos le doy la bienvenida a 2019!

   Un nuevo año siempre es una posibilidad, emprender una “vuelta alrededor del sol” trae consigo expectativas y oportunidades.

   Transitar un nuevo año es similar a emprender un viaje; y si de viajar se trata habrá que preparar el equipaje.

   ¿Ya pensaste que llevarás en tu “valija emocional”? ¿Es una pesada carga? ¿Un lastre con situaciones, personas, sentimientos, que no te permiten avanzar? ¿Vas liviano de equipaje para poder incorporar nuevas vivencias y estrenar emociones?

   ¡Vamos! ¡Animate! ¡Es momento de pensar y repensar-nos!

   Si sos de esos/as que llevás años leyendo “los Temas Vitales”, ya estás acostumbrado/a a hacerte preguntas, si recién descubrís “este espacio” te invito a que te cuestiones. 

   Durante nuestra vida nos encontramos y hasta tropezamos con circunstancias que nos exigen replantear la ruta por la que venimos transitando; si bien los caminos se bifurcan, ofrecen posibilidades y atajos, a veces la única opción a la vista es volver a empezar.

   Un trabajo, la pareja, una amistad, el lugar de residencia, hijos/as que emprenden su vuelo, y hasta la propia la salud, en ocasiones nos interpelan: ¿qué puedo hacer? ¿cómo comenzar? ¿cuáles son los pasos que debo seguir?

   Como “agenda en blanco”, como libro que puede reescribirse y como guión que puede reinterpretarse, la vida se despliega ante nosotros/as. 

   ¡Ya sé! Me responderás “es muy fácil decirlo”; pero en este intento por dar una viraje a nuestra vida hay dos opciones: lanzarse a la aventura o permanecer a la vera del camino inmovilizado/a.

   ¡Ya sé! Me vas a decir de los riesgos de que la decisión no conduzca a buen puerto; es verdad, cada camino que emprendemos lleva consigo las “semillas del éxito y las del fracaso”.

   ¡Miedos! ¡Terror!

   Según la Psicología, cuando las experiencias precedentes nos han sido afortunadas, la opción de “abarajar y dar de nuevo” puede ser aterradora. El miedo aparece como un fantasma que paraliza y estanca; y quedamos girando como un trompo alrededor de las “3 D”: desesperanza, decepción y desánimo.

   Sin recursos psicológicos y con gran desgaste parece imposible volver a empezar; sin embargo, ponerle nombre “al monstruo” que paraliza, poder distinguir las emociones que limitan, entender que las cicatrices de antaño son aprendizajes, devienen en los recursos indispensables para el nuevo viaje.

   A veces no se tiene temor a empezar, sino que lo que se apodera de uno/a es la posibilidad de terminar en el punto de partida o que el cambio sea un fiasco rotundo; paciencia, los comienzos deben ser en calma y con las heridas emocionales bien curadas. 

   ¿Dar el paso o vivir parado/a en un solo pie?

   Las pausas son positivas y necesarias para reformular, pero reniego de la pausa perpetua que conduce al estancamiento, a veces el camino puede ser el mismo, pero sin dudas siempre existe la posibilidad de reencauzar la mirada, de modificar la mochila y de hacer las cosas diferentes.

   Jamás se empieza de cero, páginas escritas debieran ser la lección, la sólida base que aumenta las posibilidades de éxito y aportan seguridad; cuando el miedo se apodera, la sensación que invade es la de ser una “tabla rasa” desprovistos/as de experiencias.

   Estoy convencida de que lo importante es el viaje y no el destino, estoy convencida de que el proceso está por encima del resultado; reconstruir los pedazos rotos y volver a empezar permite que la vida nos sorprenda. 

   No podemos concebirnos como imágenes estáticas, todo es un continuo movimiento; con los brazos abiertos recibo el cambio, oportunidad para emprender otros caminos y volver a empezar.

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