“Los ladrones se las saben todas y están dos pasos adelante nuestro”
A Guillermo Villa la inseguridad lo viene castigando muy duro. Días atrás lo asaltaron cuando viajó a Buenos Aires para comprar mercadería y en las últimas horas ladrones ingresaron a su local de ropa deportiva ubicado en el macrocentro y se llevaron elementos valuados en más de 30 mil pesos.
Admite que algunas veces duerme en su negocio porque tiene miedo que le roben, y que a partir de lo sucedido el futuro asoma complicado, aunque asegura que lo último que piensa es en bajar los brazos y arrojar la toalla.
"Cuando llegué me quedé un rato en el auto. A los pocos minutos, la portera de un edificio cercano me avisó que delincuentes habían roto la vidriera y lograron meterse pese a la reja del frente".
Así describió el hombre lo sucedido ayer a la madrugada en el comercio denominado Sport Time, ubicado en Casanova 76.
Estimó que habrían actuado menores de edad, porque "el agujero del cristal es chico y las rejas están construidas especialmente para que no pueda acceder ninguna persona por allí. Debe haber entrado un chico de 10 años y por ahí sacaron toda la ropa".
Acerca de los elementos sustraídos, indicó que “se llevaron mucha ropa, camisetas de fútbol, calzas y hasta pantalones joggins. En una primera estimación diría que se fueron con más de 30.000 pesos en indumentaria deportiva. Además, me dieron vuelta todo el comercio. Aparentemente buscaban plata".
Villa mencionó que desarrolla la actividad comercial junto a su hijo Matías.
"Este robo nos deja muy mal parados, porque las pérdidas se van a incrementar con el paso de los días hasta que repongamos la ropa. Lo único seguro es que vamos a seguir trabajando, no bajaremos la guardia, pero el perjuicio es todavía más importante debido a que estaremos varios días sin stock".
Explicó que hace siete años que abrió las puertas al público y que es el segundo robo que sufre.
"En el anterior hecho me vaciaron el local y provocaron más destrozos. Fue hace menos de un año y nos costó mucho reponernos".
Como si fuera poco, agregó que un mes atrás fue víctima de un violento atraco en Capital Federal.
"Me golpearon y robaron unos 25.000 pesos cuando fui a buscar ropa a Buenos Aires. Vengo con una racha negativa y esto me genera mucha bronca, porque hago este esfuerzo para poder sobrevivir".
“Los ladrones se las saben todas y están dos pasos adelante nuestro”.
Mencionó que frente a su negocio funciona la sede del servicio de emergencias, aunque la cuadra carece de cámaras de seguridad.
"Ningún trabajador del 911 advirtió ruidos o movimientos extraños durante la madrugada. Los ladrones fueron varios y uno de ellos tiró un piedrazo a la vidriera. Dejaron cosas tiradas en la vereda y un muchacho del barrio las metió adentro".
Señaló que "no teníamos dinero en la caja a modo de prevención" y destacó que "no se llevaron la computadora porque era más grande que el agujero del vidrio".
Finalmente, aseguró que "a veces vengo a dormir al negocio porque tengo miedo que me roben. No puedo vivir con el corazón en la boca. En ocasiones dejo una luz encendida y un muñeco contra una puerta, a la vista de la calle, como si fuera una persona".