Murió Jürgen Habermas, el influyente filósofo alemán
Falleció en la ciudad de Starnberg, a los 96 años. Así lo informó la revista Der Spiegel, que citó como fuente a la editorial que publica los libros del célebre autor en Alemania.
El prestigioso filósofo alemán Jürgen Habermas murió este sábado a los 96 años, según informó la editorial que publica los libros del célebre autor en Alemania, Suhrkamp, que recibió la noticia del fallecimiento a través de su familia.
Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2003, fue junto a Günter Grass y Hans Magnus Enzensberger uno de los tres miembros más destacados de una generación de intelectuales que impulsó muchos debates a lo largo de la historia de la República Federal de Alemania.
Sus obras más reconocidas se originaron en Frankfurt, donde comenzó su carrera en la década de 1950 junto a Theodor Adorno que lo invitó a trabajar en el legendario Institut für Soziale Forschung (Instituto de Investigaciones Sociales), que acababa de refundar tras su cierre forzoso durante la época nazi.
En paralelo a su actividad académica, Habermas empezó a participar pronto en discusiones públicas, sobre todo en los años del movimiento estudiantil, cuyos representantes quisieron verlo al comienzo como uno de los suyos y luego se decepcionaron.
De hecho, hay un episodio legendario en el que Habermas acusó al líder estudiantil Rudi Dutschke de abrirle las puertas a un "fascismo de izquierdas" en medio de un debate en 1967, criticando el radicalismo y la justificación de la violencia.
Su formación fue inicialmente ante todo filosófica, pero muy pronto empezó a ocuparse de otras disciplinas. "Pertenezco a una clase de filósofos que también se han ocupado de la sociología y nunca se han tomado muy en serio las fronteras entre las distintas disciplinas", dijo Habermas en una entrevista con EFE cuando recibió el Príncipe de Asturias.
Entre el "patriotismo constitucional" y la "revolución recuperadora"
Habermas postuló conceptos que se convirtieron rápidamente en moneda corriente en las discusiones de actualidad. Así, por ejemplo, cuando Alemania, marcada por la tragedia del nazismo, no encontraba forma clara de definir una identidad nacional, Habermas se inventó el concepto de "patriotismo constitucional".
Años más tarde, cuando en 1989 la movilización popular en la extinta República Democrática Alemana (RDA) terminaría llevando a la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, Habermas calificó lo ocurrido en el país como éxito de la "revolución recuperadora".
El concepto apuntaba a la idea de que en Alemania históricamente las grandes transformaciones habían sido impuestas desde arriba y que no se había vivido nunca la experiencia de una revolución triunfante. Con el movimiento ciudadano de la RDA, por primera vez, los alemanes lograban tomar su destino en sus manos, al menos en un primer momento.
Casi veinte años después, viene la crisis financiera internacional y Habermas entonces repasa la repercusiones negativas de las transformaciones que se vivieron en Europa oriental en 1989.
Tras la disolución del bloque soviético -explicó Habermas al semanario "Die Zeit"- el mundo occidental cayó en una euforia triunfalista peligrosa y se lanzó a defender un credo neoliberal por el que ahora paga las consecuencias.
De lo que se trataba, advirtió Habermas, no es de una superación del capitalismo, como pretendía el marxismo tradicional, sino de una domesticación del mismo. En todo caso, añadió, desde 1989 no hay un horizonte posible fuera del universo del capitalismo y ya en los años 50 esa era la situación para la izquierda ilustrada europea.
Habermas también se ha ocupado, sobre todo a partir del 11 de septiembre de 2001, de la filosofía de la religión y ha hablado -acuñando así un nuevo concepto que ha sido recogido por muchos- de una época postsecular.
Sus obras de juventud, ante todo Teoría de la acción comunicativa y Conocimiento e Interés, siguen leyéndose y estudiándose. Y a ellas han seguido permanentemente estudios y ensayos en los que hay una aproximación constante al mundo actual desde la tradición filosófica alemana.
Su última obra de largo aliento fue También una historia de la filosofía. En esa obra, que tiene como subtítulo La constelación occidental de fe y conocimiento, analizó el proceso de secularización y los límites del mismo. (Clarín)