La figura de Sarmiento bajo la lupa de varios historiadores
BUENOS AIRES (NA) -- Lejos de haber quedado en el mármol de la historia, la figura de Domingo Faustino Sarmiento continúa aún ahora, a 120 años de su muerte, en constante debate y resignificación, tal vez por su personalidad multifacética y por la pasión con la que plantó y desarrolló sus ideas.
Fue un avezado político, educador, militar, periodista e intelectual, pero antes que todo diversos especialistas consultados coincidieron en destacar su condición de "hombre de Estado", de esos que no abundaron en la historia argentina.
De todos modos la figura de Sarmiento (1811-1888), como la de otros próceres de la historia nacional, fue y sigue siendo objeto de análisis revisionistas, que piden contrapesar la balanza y condenan las implicancias políticas de las famosas categorías de "civilización" y "barbarie".
Mariano Nagy --historiador e investigador de la UBA-- precisó que "Sarmiento, junto a otros, han sido elevados a la categoría de héroes inmaculados, de vidas cargadas de sacrificios y abnegaciones, a tal punto que ningún mortal puede siquiera soñar con alcanzar".
"Porque señalarle un error o proceder equivocado a Domingo --que cuando era chico nunca faltó a la escuela-- no cabe en la invención de estos hombres de mármol y podía ser tildado de traición a la Patria", expresó.
La educación
Por su parte, la presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de la Nación, Adriana Puiggrós, propuso que "Sarmiento debe ser recordado en las aulas contando la historia en su integridad, es decir, humanizándolo".
En diálogo con Noticias Argentinas, la ex directora general de Educación y Cultura bonaerense puntualizó que "Sarmiento fue quien organizó y extendió el sistema escolar que había sido fundado por caudillos como Estanislao López y Artigas. Sarmiento, junto con Mitre, Avellaneda y Roca, extendieron el sistema educativo".
"Le dio mucha importancia a la educación y fundó muchas escuelas, sobre todo cuando la construcción de edificios se atrasó por la guerra del Paraguay", agregó.
Para la legisladora, "Sarmiento logró darle una concepción a la educación, trajo desde Estados Unidos a América del Sur la idea normalista, que era muy de avanzada, que hablaba de una escuela primaria organizada, estatal, laica y gratuita".
Proceso civilizador
El presidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, Rafael Sarmiento, un sobrino biznieto segundo del prócer, comentó que "cuando el Gobierno de Chile lo envió de viaje para conocer los procesos educativos de distintos países, se deslumbró completamente con el progreso de los Estados Unidos".
"Y las maestras que trajo fueron la máquina inicial del proceso civilizador de la educación argentina", subrayó.
El periodista e historiador Osvaldo Bayer manifestó que "su admiración por Estados Unidos llevó a Sarmiento a contratar maestras para enseñar en la Argentina, cuando debería haber encontrado un término medio: valorar las culturas de los pueblos originarios y las culturas que nos traía Europa, en lugar de imponer una sobre otra".
Al respecto, Puiggrós sostuvo que "Sarmiento fue muy contradictorio porque extendió la educación común pero al mismo tiempo descalificaba a la población argentina que se debería educar en las escuelas".
Bayer consideró que "se debería analizar la figura de Sarmiento en profundidad, para ver lo bueno y también lo malo; y no tenerlo como un héroe en el mármol".
Aclaró que "lo que hizo por la enseñanza, gratuita y para todos, ha sido su principal obra positiva; pero lo negativo era su idea de progreso: creía que todo lo que no se amalgamaba a lo que llevaban adelante los grandes países era retroceso".
"Es impresionante el racismo de Sarmiento -continuó Bayer-, su forma despreciativa hacia los pueblos originarios, hacia el gaucho, hacia el criollo. Es más, hay un capítulo del que no se habla es de su racismo contra los judíos. Y eso hay que ponerlo porque no puede ser que un personaje inmortal haya tenido esas bajezas".
"No fue racista"
Consultado al respecto, Rafael Sarmiento desestimó la crítica y aseguró que "Sarmiento no fue racista".
"En la historia de la civilización, el tema del racismo de Sarmiento es un tema descartable. Además, ningún proceso civil puede realizarse sin el aporte y la inteligencia que se dan en otros países", añadió.
Para el descendiente del prócer, "él estaba en contra de la barbarie pero no era racista. Incluso estaba a favor de la educación de las mujeres, cosa que no sostenía (Juan Bautista) Alberdi".
Por su parte, Nagy relató: "hay un aspecto grotesco pero simbólico que se le adjudica a Sarmiento y es la adopción de los gorriones en nuestro país, especie europea que haría sucumbir a muchas aves autóctonas".
"Más allá de la veracidad o no de este acontecimiento, queda expresada una alegoría animal acerca de lo que Sarmiento consideraba que debía hacerse para civilizar a la Argentina, es decir, desplazar a los autóctonos para ser reemplazados por los europeos", completó el investigador.
División de las aguas en la política actual
Entre los políticos argentinos de máximo nivel la figura de Sarmiento también divide las aguas. Algunos lo destacan como un "ideal a seguir" y otros anteponen reparos hacia su "costado negativo".
Tanto es así que la propia presidenta Cristina Kirchner hizo mención a Sarmiento en un reciente paso por San Juan, mientras que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, instauró el himno al prócer como obligatorio para los actos escolares.
La jefa de Estado marcó diferencias con el prócer hace un mes nada menos que en San Juan, la tierra natal del "padre de la educación".
Al inaugurar cuatro escuelas, la presidenta destacó que Sarmiento tuvo "la más clara visión de ver en la educación la clave del crecimiento y el desarrollo".
Agregó: "por ahí difiero con Sarmiento en otras políticas; pero tiene su lugar ganado en la historia", remarcó la presidenta.