Se cumplen en la fecha los 75 años del fallecimiento de Valentín Vergara
En 1905, apenas cumplidos sus 26 años de edad y con el título de abogado bajo el brazo, llegó a nuestra ciudad Valentín Vergara, alentado por las posibilidades laborales que ofrecía Bahía Blanca, con la reciente creación de los tribunales provinciales.
Afiliado al radicalismo, Vergara se involucró en el quehacer político local, con tanta ascendencia y capacidad que el 3 de enero de 1911 asumió como intendente municipal electo, cumpliendo un meritorio período de dos años.
Fue el gestor de la erección del teatro Municipal, construyó los caminos adoquinados al cementerio y al puerto y convirtió en plaza pública el espacio ocupado por un derruido corralón municipal en calles Tucumán y Moreno.
Reelecto en 1913, renunció a los dos meses de asumir, para cumplir con otros roles dentro de su partido. En 1918, fue elegido diputado nacional, iniciando una gestión que tuvo a Bahía Blanca como centro de su actividad.
"Soy un convencido de que solamente con el engrandecimiento moral y material de las ciudades con vida propia y situadas a gran distancia de la Capital Federal, se conseguirá, en el futuro, realizar la aspiración nacional de descentralizar esta gran urbe que absorbe toda la República por la falta de alicientes, estímulo y atractivos de que se resienten la mayoría de los centros y ciudades del interior", dijo, al jurar su cargo.
Su carrera fue en continuo crecimiento, dentro de un clima político difícil, propio de un radicalismo que dividía sus fuerzas detrás de las figuras de Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear.
En 1925, definido como candidato a la gobernación con el visto bueno de esas corrientes, se impuso al conservadorismo, asumiendo su mandato el 1 de mayo de 1926.
Su accionar fue trascendente y equilibrado en toda la provincia, aunque tuvo con nuestra ciudad una singular atención. Durante su mandato, se terminaron obras emblemáticas, como el Correo, el hospital Policlínico (actual Penna) y el Palacio de Tribunales.
También se inauguró la sede del banco Hipotecario Nacional (avenida Colón y Vicente López), el servicio de cloacas, los nuevos edificios de las escuelas 2, 3, 5, 9 y 27, y los que actualmente ocupan las comisarías primera y segunda.
En 1930, sobre el final de su mandato, Buenos Aires había saneado su economía y Vergara, con su accionar, fue el principal responsable de que el radicalismo conservara la gobernación, ganando nuevamente las elecciones.
"En el ejercicio del gobierno, me he ajustado a los tres principios básicos que expresé al asumir: en lo político, he tenido en cuenta la Constitución; en lo administrativo, he seguido el orden social; y en lo social, la solidaridad y la igualdad", comentó, al dejar el cargo.
También fue optimista, sin dudas demasiado, acerca del futuro de la provincia: "El estado de Buenos Aires tiene constituida tal unidad y tal poderío económico y político que no habrá fuerza ni partido que pueda ya retrotraerlo al pasado".
En nuestra ciudad, una mezcla de satisfacción y orgullo ganó el corazón de los bahienses, cuando terminó su gobernación.
"Valentín Vergara llega hoy al día final de su período de gobernador constitucional de Buenos Aires, ejerciendo en la más cabal integridad de sus facultades y con la serena dignidad del ciudadano que ha asumido una responsabilidad durante cuatro años, sin desmayo ni extravíos ni crisis ni sombras. Se reintegra a la vida ciudadana con la conciencia tranquila, que le dice que ha cumplido su misión con patriotismo", mencionó este diario, en su edición del 30 de abril de 1930.
A sus 51 años de edad, habiendo ganado todas las elecciones en las que participó y reconocido por su capacidad de trabajo y honestidad, Vergara decidió poner punto final a su vida política, decidiendo su regreso a Bahía Blanca, para ejercer su profesión de abogado.
Para eso comenzó a construir, en mayo de 1930, su vivienda-estudio en la esquina de Moreno y Güemes, mientras tomaba unos meses de descanso en su tierra natal. Fue precisamente luego de participar en una jornada de caza en Diamante, que enfermó de neumonía, enfermedad de la cual no pudo recuperarse. Falleció la mañana del 22 de septiembre de 1930.
En 1937, la escuela Nº 2 de calle Vieytes 51, hasta entonces llamada "Centenario", adoptó el nombre de Valentín Vergara. En 1948, cuando el intendente de Morón decidió cambiar el nombre de la avenida principal de esa localidad, hasta entonces llamada Félix Uriburu, por el de Valentín Vergara, comentó que esa decisión era una forma de pagar "parte de la deuda de gratitud que la posteridad contrae con los hombres que sirvieron a su pueblo con desinterés e inteligencia".
Los restos de Vergara reposan en el cementerio de La Chacarita. En varias oportunidades, sus descendientes, muchos de los cuales aún viven en nuestra ciudad, intentaron que el Concejo Deliberante tomara el desafío de repatriarlos, sin haber obtenido respuesta positiva.
Tampoco la escuela Nº 2, que lleva su nombre, le rinde debido homenaje. Su penoso estado edilicio y la indiferencia de los poderes públicos en el asunto evidencian una postura que lastima su memoria.
Valentín Vergara, el hombre que eligió a Bahía Blanca como su ciudad, considerado por muchos como el mejor gobernador que tuvo la provincia de Buenos Aires en toda su historia, fue nuestro ilustre convecino.
A 75 años de su partida, este reconocimiento a su persona y su labor.
Una buena intención
El 75 aniversario del fallecimiento de Valentín Vergara no contendrá actos oficiales en su memoria, aunque la trascendencia de la fecha motivó a un grupo de vecinos, en el cual se incluyen destacados políticos de la ciudad, a conformar un grupo de trabajo para organizar un justo reconocimiento a su labor. La idea es poder, antes de fin de año, organizar diversas actividades que permitan conocer y reconocer su labor.
Mario Minervino/"La Nueva Provincia"