Escenario político: el conflicto por el comercio rompió equilibrios, pero no todos

29/5/2020 | 06:30 |

El oficialismo bahiense le pegó duro al gobernador Kicillof y se resquebrajó la relación con el Frente de Todos. Sin embargo, los principales referentes de ambos espacios se siguen mostrando juntos. Además, anoche Gay habló con Teresa García.

Protesta de comerciantes, ayer frente al Concejo. (Rodrigo García - La Nueva)

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Las críticas de Axel Kicillof al gobierno de María Eugenia Vidal durante la última conferencia de extensión de la cuarentena dio pie a los dirigentes del macrismo nacional para saltarle a la yugular.

   En Bahía Blanca esa tensión del oficialismo municipal con el gobernador se percibía desde hace semanas, tal como venían advirtiendo estas columnas, aunque anteayer la fractura quedó expuesta con las declaraciones del presidente del bloque de concejales Nicolás Vitalini reclamando de manera vehemente mayor apertura comercial en nuestra ciudad y acusando de chicanero al mandatario bonaerense.

   Los pedidos desesperados de decenas de comerciantes para abrir las puertas de sus negocios estuvieron en el eje de la agenda esta semana. 

   Indumentaria y calzado, que ocupan el 70% de los locales del centro, tienen protocolos más complejos que otros rubros debido a que muchas personas manipulan muchos productos y eso es un eventual factor de contagios de coronavirus. Hoy, en Bahía, solo se permite la actividad con delivery o take away.

   El pedido de los vendedores, que ayer realizaron una ruidosa manifestación, es entendible. Aceptan todos los protocolos con tal de abrir y evitar el colapso, el cual quizás sea inevitable, pero a nadie se le puede pedir que se quede sentado en la casa viendo cómo se derrumba su proyecto de vida porque todavía no existe una vacuna, que puede aparecer muy pronto o nunca.

   Llamativo fue el tenor de la respuesta del Frente de Todos. A Vitalini le contestó nada menos que la ministra de Gobierno, Teresa García, la voz de mayor densidad política en el gabinete de Kicillof.

   El pedido para que sea ella quien replique a un edil de Bahía Blanca llegó desde la cúpula del peronismo de nuestra ciudad, lo cual permite advertir un mensaje. García es la ministra que habla a diario con todos los intendentes, incluido Héctor Gay.

   "Las declaraciones del concejal no sé qué le suman a Bahía, al intendente y a sus habitantes", le dijo a La Nueva esta funcionaria, que nunca pronuncia una coma sin medirla.

   En las principales oficinas de La Plata aseguran que este ataque no se va a borrar de la memoria y que el reclamo está fuera de lugar porque Bahía es una de las ciudades con más actividades habilitadas, sobre todo teniendo en cuenta la condición sanitaria del distrito. 

   "Ojo, eh, que el látigo y la chequera son especialidad de la casa", acota un viejo lobo que suele recorrer los pasillos del poder en la capital provincial.

   Anoche hubo una comunicación entre Gay y García, donde no faltaron reproches. Hoy a las 9, en conferencia de prensa, se conocerán las novedades, seguramente en boca del secretario de Gobierno, Adrián Jouglard. Pero no hay que esperar grandes modificaciones, tampoco para las solicitudes de abogados y escribanos.

   Como sea, el oficialismo municipal logró instalar que las prohibiciones para reabrir locales de ropa y calzado son responsabilidad de los gobiernos del Frente de Todos. 

   Por su lado, el peronismo subraya que el intendente tiene la facultad de decretar la reapertura si así lo desea, del mismo modo que el lunes autorizó por decreto las salidas deportivas sin el visto bueno de Nación y Provincia.

   "Pero no quiere hacerse responsable en caso de que luego aparezcan problemas y por eso le tira el fardo al gobierno provincial. ¿Qué pasa si después surge un brote en los comercios como pasó en el HAM o el parque éolico? ¿Quién se hace cargo?", dice una alta fuente del justicialismo local, que remarca que ellos son pro-comercio, pero están obligados a buscar el equilibrio entre salud y economía. "Nunca salud versus economía, eso no lo vas a escuchar de nosotros".

   El ejemplo más cercano para entender cómo funcionan estas cosas es Mar del Plata. El intendente Guillermo Montenegro firmó a principios de semana un decreto municipal para reabrir negocios de vestimenta y calzado, no sin antes sellar un acuerdo de palabra con los gobiernos de Kicillof y Fernández.

   La medida de Montenegro tenía un plazo de duración de 72 horas, tiempo estimado para que el presidente ratificara ese pacto con una resolución formal del jefe de Gabinete, la cual finalmente fue publicada anteanoche en el Boletín Oficial de la Nación.

   En conclusión: el intendente de Bahía Blanca tiene la posibilidad de reabrir comercios, pero no es prudente habilitarlos sin respaldo. Aunque no habría que descartar que en Alsina 65 estén analizando la opción.

   Con la tormenta desatada, cobra otro valor que los comandos de los principales espacios políticos de Bahía decidieran mantener una actividad que se venía organizando desde la semana última, justamente para apagar una pequeña llama de conflicto en torno del éolico. 


Gay y Susbielles, juntos en el Hospital Municipal.

   Gay acompañó ayer a su último adversario electoral y actual presidente del Consorcio de Gestión del Puerto, Federico Susbielles, a entregar una donación de 10 millones de pesos del ente portuario al Hospital Municipal, un aporte sin antecedentes.

   Susbielles mantiene perfil alto desde que asumió en el CGPBB y suele mostrarse con los funcionarios nacionales o provinciales que bajan a Bahía, además de reunirse regularmente con el intendente como gesto de acompañamiento en medio de la crisis.

   Al exsenador provincial se le presentan algunas situaciones favorables. Sobre todo, está a cargo de una de las pocas cajas florecientes de la ciudad, ya que el puerto está operando a pleno, apuntalado por la bajante del río Paraná que aumenta la necesidad de que los buques vengan a White a completar carga.

   Su idea básica como titular del Puerto, tan loable como útil a su construcción política, es demostrar a los bahienses que si a la actividad portuaria le va bien, el beneficio se tiene que notar en toda la ciudad

   En ese punto los presidentes de ese organismo se enfrentan con una limitación normativa, porque la ley de consorcios impone que los recursos que se producen en ese ámbito se deben reinvertir exclusivamente dentro del mismo, aunque si se demuestra que los aportes por fuera de su jurisdicción son valiosos para el sector portuario, cabe disponerlos.

   En este caso puntual, se puede interpretar que el Hospital Municipal puede ser un centro receptor de personas que sufran inconvenientes leves o graves en el ámbito de la terminal whitense.

   En el fondo, lo que está por verse es que la caja portuaria, cuyos recursos tienen un destino que desconoce el 99% de los bahienses, puede ofrecer un derrame más generoso que el habitual hacia la comunidad, siempre que exista voluntad de su dirigencia.

   Un dato inequívoco es que Susbielles se convirtió en la única contrafigura del intendente, quien además le proporciona ese lugar. Queriendo o sin querer, al mostrarse con el titular portuario, el jefe comunal lo realza ante la mirada del público, lo cual genera recelos entre algunos dirigentes de Juntos por el Cambio con aspiraciones a futuro.

   Es que la paz política por la pandemia es una modorra que a algunos les sirve y, a otros, no. Puede sonar extemporáneo, pero Juntos por el Cambio en Bahía tiene que resolver un dilema profundo. Gay es un intendente sin posibilidad de reelección y, aunque parece que falta mucho para 2023, las segundas líneas tienen que empezar a posicionarse.

   Vitalini se encuentra en el reducido grupo de potenciales aspirantes a la sucesión o, al menos, a escalar por encima de una concejalía.

   Cambiemos ganó las tres elecciones locales en las que compitió. En 2015 y 2019 lo hizo Gay, mientras que en la legislativa de 2017 llevó al expresidente del Concejo en lo alto de la boleta.

   Es impensable atribuir a Vitalini tamaña tracción electoral, pero su lista obtuvo 49% de los votos en aquella oportunidad, mientras que la de Gay había logrado un 44% en 2015 para subir a 51% el año pasado.

   Las cifras evidencian que la ascendente curva amarilla no se detuvo ni siquiera por la crisis económica y hay un dato más relevante aún. En esos tres años los candidatos nacionales obtuvieron más votos que los bahienses. Hasta un castigado Mauricio Macri mostró un sorprendente crecimiento entre las primarias de agosto y las generales de octubre.

   ¿Qué quiere decir esto? Que en Bahía la marca Cambiemos/Juntos por el Cambio funcionó hasta el momento de manera impactante y que, si se mantiene cohesionada, cualquier candidato razonable en términos de esa propuesta tiene chances.

   En la primera cuadra de Alsina saben que tienen que empezar a levantar a una o más figuras de cara a las futuras convocatorias a las urnas. Con pandemia o sin ella, la política argentina se construye en base a los horizontes electorales.

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