Las islas Malvinas, esa cuestión a resolver
Una cuestión delicada y sentida que merece encontrar sus puntos de negociación.
El partido de fútbol entre argentinos e ingleses puso en foco, una vez más, la cuestión Malvinas, las islas ocupadas por Gran Bretaña desde hace 193 años.
En 1982 la disputa alcanzó un punto máximo cuando el gobierno de facto a cargo de Leopoldo Fortunato Galtieri las ocupó por la fuerza, lo cual derivó en un conflicto bélico que se extendió por 74 días, hasta la rendición de las fuerzas argentinas.
Es guerra costó la vida a 907 personas, 649 del lado argentino, 258 del lado británico, abriendo una herida que lejos de curarse cada vez queda más enquistada en el sentimiento popular.
Hubo una polémica sobre los alcances de aquel partido de fútbol, si excedía o no lo deportivo, si estaba en juego algo más.
De haber sido la final del mundial con Inglaterra, también España podría haber visibilizado su reclamo por el Peñón de Gibraltar, más allá de que esa historia tiene diferencias, por caso que la posesión británica fue reconocida por España mediante el Tratado de Utrecht en 1713.
Sin embargo, desde hace siglos existe la disputa, que ha tenido diversas instancias y que en 2001 llevó a que España y al Reino Unido a anunciar un acuerdo con una propuesta de cosoberanía, el cual no llegó a ser firmado por el rechazo por los gibraltareños en un referéndum convocado a tal fin.
A partir de ello, quedó constituido un Foro Tripartito de Diálogo, formado por los gobiernos de España, Reino Unido y Gibraltar, de cuyos trabajos resultó un acuerdo sobre el uso conjunto del aeropuerto, pensiones, telecomunicaciones y tránsito del puesto fronterizo.
Ese acuerdo señalaba la creación de «una atmósfera constructiva de confianza mutua y cooperación para el beneficio y prosperidad de Gibraltar y de toda la región», características que «deberían convertirse en la norma».
Si bien las diferencias entre ambos países siguen existiendo, es interesante considerar que este tipo de disputas exigen gestión, acercamientos, acuerdos, puntos intermedios y arreglos parciales.
No significa esto que las islas no pertenezcan a la Argentina, pero es claro que debe ser a través de la diplomacia que se busquen caminos alternativos y se vayan buscando puntos de acuerdo y cercanía.