Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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El castillo de White empieza a respirar

El retiro del asbesto permite pensar nuevas intervenciones y mejoras de un edificio histórico.

Luego de años de espera, postergaciones, intentos fallidos y olvido, finalmente se procedió al retiro del asbesto existente la ex usina eléctrica Gral. San Martín, edificio popularmente conocido como El Castillo.

En manos del municipio desde hace 25 años, el monumental edificio fue construido entre 1929 y 1932 por la compañía Ítalo Argentina, concesionaria del servicio eléctrico a la ciudad. Desde hace años la presencia de asbesto impedía cualquier tipo de acción o actividad en su interior.

Las actividades en el lugar se desarrollan en dependencias anexas –como FerroWhite Museo Taller—y en algunos sectores de la planta baja del castillo, dos espacios que indican que camino debería seguir el complejo en su conjunto.

El asbesto es un material utilizado como aislante en techos, muros y cañerías, por su resistencia al fuego y su bajo costo.

Sin embargo, con su deterioro expulsa fibras microscópicas que al ser inhalaba por el ser humano se aloja en los tejidos, provocando enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer.

De allí entonces que quitar ese material era un paso indispensable para desarrollar cualquier actividad dentro del edificio principal.

Un estudio contratado con profesionales del departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur estableció de manera precisa los sitios donde se encontraba el material.

Si bien su extracción se realizó hace al menos tres años, había quedado pendiente su traslado y deposición en un sitio autorizado para el volcado de este tipo de sustancia.

Ahora, una tarea conjunta entre la municipalidad y el Consorcio de Gestión del Puerto ha puesto punto final a esa intervención, con el traslado de 20 tambores debidamente sellados y cerrados.

Sin embargo, el trabajo no está terminado. Al hacerse la mencionada intervención se detectaron otros puntos con presencia de amianto y, por otro lado, las catástrofes climáticas que atravesó la ciudad generaron severos daños en cielorrasos y cubierta.

El Castillo es un edificio de rango patrimonial a escala local, provincial y nacional. Un inmueble con un potencial enorme que no debiera quedar fuera de cualquier agenda, incluso gestionando créditos en el exterior y estableciendo un plan de trabajo a desarrollar en el tiempo.