Tendencia de cambio de táctica electoral
.La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.
En momentos donde los libertarios celebran que el Gobierno nacional haya recibido el respaldo de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, al plan económico, desde la administración bonaerense de calle 6 no son demasiado optimistas.
“Hasta el día de hoy, el FMI nunca trajo nada bueno para la Argentina”, predicen frente a un intrincado escenario internacional.
El gobernador Axel Kicillof viene dedicando discursivamente buena parte de sus días a cuestionar el rumbo económico nacional por la aparente decisión política de la Casa Rosada de buscar asfixiar financieramente a la Provincia.
“La economía real no viene bien, la situación está cada vez peor. Esto es la realidad de lo que pasa en Argentina. Lo que está generando Javier Milei es una dislocación social”, expresó en ese sentido, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, al borde del regreso a clases, post receso escolar de invierno.
De todos modos, La Libertad Avanza sigue potenciando el proyecto político para la reelección presidencial 2027, buscando aprovechar la imagen de un peronismo aturdido por sus propios ruidos internos e intentando “domesticar a los gobernadores con la billetera”.
En rigor, esos contratiempos domésticos sólo le interesan más al microclima de la política que a cualquier ciudadano común frente a la coyuntura económica. Muchas veces, la indiferencia social se produce por hartazgo.
En tierras bonaerenses, LLA buscará profundizar su rol opositor y ejercer un mayor control sobre la “gestión Kicillof” desde su armado territorial durante este segundo semestre para mantener a flote aspiraciones electorales futuras.
El espacio “violeta” proyecta impulsar la ejecución de la Boleta Única de Papel, junto con otras reformas vinculadas al sistema electoral y al gasto público, además de la inseguridad como prioridad ciudadana, entre otros temas. “Tenemos un Gobierno nacional que está a mil kilómetros de distancia de las problemáticas reales y de la tragedia productiva que está generando con sus políticas”, sostiene indiferente el Gobernador, frente a las recomendaciones libertarias.
El dato de color político que generó mayor curiosidad mediática fue la irrupción de una “asociación” con casi una docena de alcaldes del peronismo kirchnerista (algunos muy afines con el mandamás de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia) que procuran presentarse como la cuarta pata de la mesa de la coalición gobernante bonaerense que hasta ahora era potestad del triángulo conformado por referentes del kicillofismo, el cristinismo duro de “La Cámpora” y los “renovadores” que responden al tigrense Sergio Massa.
También, por olfato, podría interpretarse como una suerte de desglose de las rígidas posturas actuales del “camporismo” fiel a Máximo Kirchner, de cara a la sucesión gubernamental del año que viene en la Provincia.
La decisión de “volver a la carga” con la reelección indefinida de los intendentes y la cobertura de vacantes en la Corte bonaerense son contenidos que prevalecen en la agenda legislativa. En primer término, se supo que “La Cámpora” decidió avanzar con un envoltorio de iniciativas para reformar distintos aspectos del Poder Judicial, después de que la Suprema Corte reclamara el tratamiento de un proyecto para fortalecer el funcionamiento de la Justicia y acelerar la cobertura de cargos vacantes. Actualmente, el máximo tribunal cuenta con tres integrantes sobre las siete sillas establecidas por ley, debido a fallecimientos, jubilaciones y renuncias registradas durante los últimos años y que aún no tienen “nuevos dueños”.
Por el otro, Kicillof ya manifestó públicamente su voluntad de modificar la legislación vigente y permitir que jefes comunales puedan volver a competir una vez cumplidos los límites establecidos actualmente por ley. Desde el oficialismo sostienen que las restricciones tienen un carácter “proscriptivo”. Como también lo son para radicales y vecinalistas con actual poder real municipal, aún sin apoyo del Gobierno nacional.
El problema para el Ejecutivo es el sendero de espinas que cruza la discusión interna del peronismo que tiene por un lado al Gobernador y por el otro al kirchnerismo y puede terminar alternando los planes de “conservación de poder político”. El Frente Renovador que ocupó un rol protagónico durante el debate de la ley sancionada en 2016, junto a la entonces gobernadora María Eugenia Vidal, mantiene una posición contraria a modificar el régimen, mientras que LLA y los “amarillos” del PRO, entre otros bloques “satélites” de la oposición parlamentaria, también rechazan eliminar los límites.
Por supuesto, si los “futuristas” del axelismo y los cristinistas no logran hacer las paces, esa división partidaria puede terminar otorgándole electoralmente al mileísmo, “más temprano que tarde”, un pasaje directo y sin escalas a la sede gubernamental de la PBA.
Por eso, tal vez, el kirchnerismo ensaya un “movimiento de pinzas” con el que pretende instalar un tema de negociación política que incluye acompañar la reelección de los intendentes a cambio que el kicillofismo pondere públicamente la posibilidad del retorno de la expresidenta Cristina Fernández a la actividad electoral.
Como dice aquel dicho popular, “hecha la ley, hecha la trampa”. No sería la primera vez que una normativa oportunamente promulgada por el Ejecutivo pretende ser burlada en beneficio del oficialismo gubernamental de turno.
Como se sabe, CFK a través de una extensa carta abierta, avisó que está en búsqueda de que el Comité de DD.HH. de la ONU revise el fallo judicial de la “causa Vialidad” que la condenó a 6 años de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos. Por lo tanto, no puede ser candidata. La estrategia judicial que pateó el hormiguero político pasa por la anulación de “la proscripción perpetua”, que según la líder del PJ a nivel nacional, tiene como único objetivo impedir su exclusión de la cancha electoral argentina.