Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Trigo 2026/27: el desafío de convertir rendimiento en calidad

El diagnóstico de suelo, el uso eficiente del nitrógeno y la planificación de las aplicaciones aparecen como claves para transformar el potencial productivo.

Tras una campaña excepcional en volumen, el trigo argentino enfrenta un desafío distinto: sostener los rindes y, al mismo tiempo, alcanzar calidad comercial.

Para Profertil, la clave está en ajustar el nitrógeno con diagnóstico, planificación y manejo eficiente.

La campaña fina 2025/26 dejó una marca difícil de ignorar: una producción estimada de 27,8 millones de toneladas y buenos rendimientos, favorecidos por condiciones climáticas propicias.

Pero el volumen no resolvió todo. En numerosos planteos no se alcanzó el nivel de proteína comercial, igual o superior a 10,5%, una señal de que el potencial de rinde debe ir acompañado por una nutrición nitrogenada correctamente ajustada.

Ese aprendizaje toma especial relevancia de cara al trigo 2026/27. Los perfiles arrancan con una buena recarga hídrica en gran parte del área triguera, aunque el escenario económico obliga a mirar con atención cada decisión por el peso de los insumos.

En ese contexto, agua y nutrientes deben estar disponibles en forma simultánea para que el cultivo transforme condiciones favorables en rendimiento y calidad.

El punto no es fertilizar más, sino fertilizar mejor. El trabajo técnico de Profertil señala que un uso más eficiente de los nutrientes puede contribuir a cerrar brechas de rendimiento del orden del 22%, de acuerdo con la referencia de Yield Gap (www.yieldgap.org).

Allí cobran importancia las Mejores Prácticas de Manejo (MPM), basadas en cuatro decisiones: fuente, dosis, momento y forma de aplicación correctos. Profertil mantiene ese enfoque entre los ejes de su trabajo agronómico y de capacitación a productores.

La primera herramienta para ajustar el nitrógeno es el análisis de suelo. La dosis debe construirse a partir de ese diagnóstico y del rendimiento objetivo, pero también considerando materia orgánica, capacidad de mineralización y cultivo antecesor. Análisis complementarios, como el nitrógeno anaeróbico (Nan), permiten estimar, con mayor precisión, cuánto puede aportar el suelo.

La estrategia continúa durante el ciclo. Dividir las aplicaciones de nitrógeno puede mejorar la eficiencia de uso y reducir riesgos, mientras que el monitoreo permite realizar ajustes.

La advertencia técnica es relevante para la calidad: las correcciones tardías tienen un margen limitado y, como máximo, pueden aumentar un 1% la proteína. Por eso, la construcción de calidad empieza mucho antes de llenar el grano.

En su sitio oficial, Profertil refuerza ese enfoque: recomienda comenzar por el análisis de suelo, interpretar el resultado según las necesidades del cultivo, seleccionar los fertilizantes de acuerdo con la concentración y disponibilidad de nutrientes y las características del suelo, y aplicar la cantidad necesaria para alcanzar el potencial sin resignar calidad.

También identifica a la urea granulada como el fertilizante con mayor concentración de nitrógeno, con 46% de N.

Dentro de las alternativas para mejorar la eficiencia, Profertil incluye eNeTOTAL PLUS, una fuente estabilizada 46-0-0 con inhibidor de ureasa. Según la ficha oficial, busca proteger el nitrógeno frente a pérdidas por volatilización y ampliar la ventana de aplicación, una característica vinculada a su uso en aplicaciones de superficie y refertilización.

En el Día del Cerealista, la nueva campaña vuelve a poner en primer plano una idea central: no alcanza con cosechar más toneladas si el resultado no reúne también la calidad que exige el mercado.

En trigo, rendimiento, proteína, eficiencia y rentabilidad empiezan a definirse desde el diagnóstico y se consolidan con decisiones agronómicas precisas durante todo el ciclo.

Sumate a la conversación. ó Registrate
Iniciaste sesión como Cerrar sesión