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“El sector agroindustrial está frente a un reverdecer”

Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), analizó el nuevo escenario internacional y las posibilidades que se abren para la Argentina. 

El escenario internacional atraviesa una etapa de fuerte transformación. Las tensiones entre las grandes potencias, los conflictos militares y las dificultades en las cadenas globales de suministro están modificando los flujos comerciales y generando nuevos desafíos para los países exportadores.

En ese contexto, la Argentina puede encontrar oportunidades a partir de sus capacidades agroindustriales, energéticas y mineras. Así lo entiende Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), quien también observa señales positivas en el nivel de inversiones del sector después de varios años de escaso dinamismo.

Bahía Blanca aparece, en ese proceso, como uno de los principales polos de desarrollo, con inversiones vinculadas al complejo agroindustrial y a la producción de fertilizantes. Al mismo tiempo, Idígoras destaca el potencial de nuevas oleaginosas y de los biocombustibles, especialmente ante la creciente demanda del transporte marítimo y la aviación.

--La convulsionada situación mundial pareciera que busca crear una antiglobalización, volviendo a un feudo capitalismo con tres polos marcados: América, Europa y Asia. ¿Cómo puede beneficiar o perjudicar a la producción argentina estas políticas y los alineamientos?

--El contexto internacional está caracterizado por una geopolítica cambiante, intensa y conflictiva entre grandes potencias mundiales, con focos de conflictos militares que generan inconvenientes en los flujos de mercadería, encarecen los tránsitos marítimos, pero por otro lado promueve oportunidades para la Argentina por estar en una zona de paz permanente y por ser un país que tiene capacidades estructurales de ser un exportador agroindustrial y ahora de energías y minería, que son las demandas internacionales más fuertes y además cuyos focos centros de producción se encuentran en algunos casos bajo conflictos militares como es Ucrania y Rusia o como puede ser la producción de fertilizantes en Medio Oriente.

“Por lo tanto para la Argentina estos conflictos se pueden transformar en oportunidades pero es importante que Argentina siga trabajando dentro del marco sur con una estrategia común con Brasil para hacer acuerdos de libre comercio y de inversiones que brinden un futuro sostenido”.

—En su momento la baja molienda era una preocupación. Hoy, con la demanda de energía adicional y por los alimentos, ¿se puede hablar de un alentador futuro para el sector?

—En cuanto al futuro del sector agroindustrial, después de quince años de apagón de inversiones de nuestro sector, estamos frente a un reverdecer. Ya hay anuncios que llegan a mil millones de dólares totales de inversión; específicamente en Bahía Blanca, la inversión más grande del sector agroindustrial en uno de los últimos 15 años que es la empresa Dreyfus con 450 millones de dólares.

“Pero hay muchas otras inversiones, tales como la planta de fertilizantes de Pampa Energía y probablemente la expansión de la planta actual de fertilizantes de otra empresa, que irán a transformar a Bahía Blanca en el polo mundial de producción y exportación de fertilizantes”.

—Viendo los indicadores, pareciera que todos los índices de exportación de agroproductos crecen, lo cual es muy alentador. ¿Se podrá mantener esta tendencia en el tiempo?
—Vemos una tendencia favorable de crecimiento, especialmente de las oleaginosas de las nuevas oleaginosas -como la camelina, la carinata, la colza, el cártamo- ante la posibilidad de transformarlas en productos bioenergéticos demandados por el transporte marítimo mundial y por la aviación civil aero comercial.

“Es importante que el gobierno argentino elabore con nosotros una estrategia de negociación en los foros internacionales para permitir que los productos -esas bioenergías producidas en la Argentina- puedan ingresar a todos los mercados tal como venimos haciendo con Europa y que ha sido exitoso este año porque hemos logrado que el Parlamento Europeo elimine la categoría de alto riesgo del biodiesel de soja y permita la continuidad de nuestras exportaciones”.

El planteo de Idígoras ubica a la agroindustria frente a un escenario de oportunidades, pero también de decisiones estratégicas. En un mundo más fragmentado y con nuevas demandas de alimentos, energía y fertilizantes, la capacidad de la Argentina para atraer inversiones y abrir mercados será determinante para transformar esas oportunidades en crecimiento sostenido.

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