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Competitividad, cambios en el consumo cárnico y lucha contra la informalidad, las prioridades del sector frigorífico

“La transparencia no es solo un tema legal; es una condición necesaria para la sustentabilidad económica del sector”, dijo el Méd. Vet. Daniel Urcía, presidente de Fifra.

Otro sector de profundas transformaciones del sector cárnico. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva y Archivo La Nueva.

La cadena de ganados y carnes en nuestro país atraviesa un período de profundas transformaciones estructurales. Justamente, en este contexto económico complejo, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) se posiciona como una voz fundamental para entender los desafíos de competitividad, los cambios en el consumo y la lucha contra la informalidad.

“¿Nuestro principal objetivo? Fortalecer el lugar de la carne vacuna en la mesa de los argentinos, promoviendo sus atributos nutricionales y mejorando la calidad”, dijo el Méd. Vet. Daniel Urcía, presidente de FIFRA.

“De esta manera, seguiremos impulsando todas las iniciativas que fomenten la formalidad, la transparencia y la competitividad para lograr un crecimiento sostenible de toda la cadena”, añadió.

—¿De qué manera se trabaja, desde su entidad, considerando que los primeros meses del corriente año muestran una caída en la actividad?

—Es cierto, los primeros meses del año confirman una reducción de la faena cercana al 10 %. Sin embargo, lejos de verlo como una señal puramente negativa, es un comportamiento que ya habíamos anticipado. Responde a un proceso de retención de hacienda que consideramos saludable para el futuro de la actividad. Lo positivo es que observamos una mejora en el peso promedio de faena, lo que nos permite producir más kilos de carne, incluso con menos animales pasando por los frigoríficos.

—Sin embargo, una menor faena suele traer complicaciones para las plantas frigoríficas...

—Ese es el gran desafío actual. Una menor faena implica una menor utilización de la capacidad instalada, lo que dispara los costos unitarios. Toda nuestra estructura, entre ella frigoríficos, transporte y logística, fue diseñada para operar con ciertas escalas de actividad. Al caer la escala, la estructura se vuelve mucho más costosa.

“A esto debemos sumarle el fuerte impacto de los aumentos en combustibles y energía, que hoy tienen un peso creciente en nuestros costos, afectando desde el traslado de la hacienda hasta el funcionamiento de las calderas”.

Fomento a la inversión

—¿Por qué esa suba de costos no se refleja plenamente en el mostrador, ya que se advierte una estabilidad en el precio de la carne en la góndola y en las carnicerías?

—Hay una realidad insoslayable: la capacidad de consumo de la población establece límites claros. Aunque los precios de la hacienda son favorables para el productor y fomentan la inversión, esa suba no se ha trasladado en la misma medida al consumidor.

Méd. Vet. Daniel Urcía, presidente de FIFRA.

“La carne vacuna ha mostrado una marcada estabilidad y ha tenido una incidencia mínima en la inflación reciente. Además, el consumidor actual es distinto. Aunque la carne vacuna sigue siendo la preferida, hoy convive con una oferta creciente de carne aviar y porcina. No vemos esto como una amenaza, sino como una evolución natural de los patrones de consumo”.

—Ha mencionado que la informalidad es uno de los problemas más graves del sector. ¿Cuál es la afectación en este momento?

—En escenarios donde la rentabilidad es tan ajustada, la informalidad se vuelve crítica. La faena clandestina y el incumplimiento de obligaciones fiscales o sanitarias generan una competencia desleal que castiga a quienes trabajamos dentro de la ley. Por eso, para FIFRA, la transparencia no es solo un tema legal, es una condición necesaria para la sustentabilidad económica del sector.

—¿Qué herramientas están funcionando para combatir este problema?

—Valoramos mucho el trabajo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SGyP) y la Dirección de Control Comercial Agropecuario. La implementación del nuevo controlador electrónico de faena y los sistemas de monitoreo son herramientas tecnológicas clave para detectar irregularidades de forma oportuna.

“La tecnología aplicada al control es la mejor forma de brindar previsibilidad a la cadena”, sostuvo Urcía.

“También es vital el trabajo conjunto con el Senasa (Servicio Nacional de Calidad y Seguridad Agroalimentaria) y las Provincias para garantizar condiciones equitativas para todos. La tecnología aplicada al control es la mejor forma de brindar previsibilidad a la cadena”.

—En cuanto al comercio exterior, ¿cuál es el potencial que observa para la carne argentina?

—La Argentina tiene oportunidades concretas. Contamos con mercados de volumen como China, y mercados de alto valor como la Unión Europea, los Estados Unidos, Israel y Chile. El mundo sigue demandando carne argentina, pero debemos preservar esa plataforma mediante la eficiencia y el cumplimiento de exigencias sanitarias y ambientales. Creemos firmemente en una mirada equilibrada: el mercado interno, que absorbe el 70 % de la producción, y la exportación, que diversifica riesgos y genera valor, son destinos complementarios.

La visión de Ciccra

El último mes continuó el proceso de corrección a la baja del precio de la hacienda en pie comercializada en Cañuelas, que quedó ubicado en 3.349,5 pesos por kilo vivo, de acuerdo con el último informa de la Cámara de la Industria del Comercio de la Carne y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

Con relación a abril la caída fue del 5,1 %, acumulando una contracción de 12,1 % desde el pico alcanzado en febrero último. Sin embargo, el precio relativo de la hacienda en pie se mantuvo bien por encima del promedio de los últimos dieciséis años (+ 20,2 %) y, también, con respecto a marzo de 2024 (+ 32,0 %), que fue cuando comenzó la fase ascendente actual, siempre tomando como referencia el nivel general del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM).

Asimismo, cabe destacar que la baja del precio promedio se vio potenciada por el cambio de composición de la hacienda negociada en abril y mayo, a favor de las vacas y en menor medida de los toros, categorías que tienen los valores unitarios más bajos. En tanto, en la comparación interanual el precio promedio registró un incremento de 51,5 %, lo que arrojó una suba de 12,2 % en términos reales, traccionado principalmente por las categorías vacas y toros.

En lo que respecta al valor de la hacienda en dólares, en este mayo se exhibió una caída levemente superior a la de su valor en pesos, debido a que la cotización de los billetes tuvo una leve suba con respecto a abril (+ 1,0 % la cotización oficial; + 0,8 % la considerada libre), a pesar de lo cual continuó ubicado en un nivel muy elevado en términos históricos.