Insólito: fue goleador de Olimpo y Egipto lo quiso nacionalizar por el origen de su nombre
Ismael Blanco recordó que estuvo muy cerca de representar a la Selección africana en el Mundial 2014.
El hecho no deja de ser insólito pese a que ya pasaron 12 años. Y es bueno refrescar una historia que mezcla fútbol, identidad y un giro inesperado en la previa del partido entre Argentina y Egipto por los octavos de final del Mundial 2026.
Antes de la cita mundialista de 2014, los “faraones” intentaron nacionalizar a un futbolista argentino con excelente pasado en Olimpo. A Ismael Blanco, delantero entrerriano que llegó a vestir 18 camisetas distintas en su carrera y que en la temporada 2006-2007 aportó 30 goles en 37 cotejos para el campeonato y el ascenso del aurinegro a Primera divisisión.
“Zungui”, que también jugó con el representante bahiense en la elite del fútbol argentino, contó que estuvo a un paso de representar a la Selección africana en el Mundial de Brasil 2014.
Según el propio jugador, todo comenzó por su nombre. En el fútbol egipcio y en el mundo árabe, “Ismael” tiene una fuerte carga cultural y religiosa, lo que generó que algunos entrenadores pensaran que podía tener raíces vinculadas a Egipto. A partir de allí, se inició un seguimiento informal que con el tiempo se transformó en un interés concreto.
“Me quisieron nacionalizar egipcio”, deslizó Blanco, y la situación tomó forma cuando Héctor Cúper dirigía a la selección egipcia en la previa del Mundial 2014. A semanas del cierre de listas, intermediarios consultaron si existía alguna posibilidad de encontrar vínculos familiares o raíces que habilitaran su convocatoria.
El problema era claro: no había ningún lazo real que lo habilitara. “Buscamos, pero no había nada. Mi apellido es Blanco, de Santa Elena, Entre Ríos. No había forma”, explicó el exdelantero.
El ex 9 olimpiense recordó que su relación con el fútbol egipcio no terminó con aquel intento fallido de nacionalización, sino que, con el paso de los años, el interés desde ese país se mantuvo activo.
Según adelantó, periodistas y personas vinculadas al entorno del fútbol de Egipto continuaron contactándolo para conocer su historia y pedirle opiniones sobre la selección, incluso mucho tiempo después de aquel episodio.
El exdelantero explicó que el contacto llegó a ser recurrente y persistente, a pesar de que nunca llegó a viajar ni conocer el país. “Me siguen escribiendo, me llaman… siempre están contactándome”, relató.
“Isma” vivió una situación insólita durante un viaje turístico entre Grecia y Turquía, cuando fue demorado en un control fronterizo en Estambul al momento de regresar hacia Atenas.
“Me pararon a mí atrás y no entendían por qué el nombre y el apellido no coincidían. El nombre árabe y mi apellido es argentino. No encajaba el apellido con el nombre”, recordó, explicando la confusión que generó su identidad en el control migratorio.
El inconveniente generó una demora inesperada: mientras sus familiares y amigos pudieron avanzar sin problemas, él fue apartado para ser consultado en detalle.
Durante unos diez minutos, las autoridades le hicieron preguntas sobre su identidad, sus padres y su origen, intentando verificar que no hubiera inconsistencias en su documentación. Finalmente, tras comprobar que todo estaba en regla, pudo continuar su viaje, aunque la situación le dejó una anécdota tan tensa como curiosa para recordar.
Ismael Blanco palpitó Argentina: “No lo den por muerto, tiene estructura y puede complicarlo”.
“Que gane Argentina, aunque yo creo que va a ser difícil, ya se le complicó con Cabo Verde. Pensaba que iba a ser un partido de muchos goles a favor, nada en contra, pero la verdad es que se sufrió un montón hasta lo último. La selección tiene un peso, es el último campeón, tiene los mejores jugadores, juegan bien”, expresó Blanco.
Sin embargo, también advirtió sobre el potencial de los faraones y su principal figura: “A Egipto no lo den por muerto, tiene una estructura donde compite siempre y es fuerte en su continente, ha jugado Mundiales. Tiene un jugador como Salah, que es su figura. Yo creo que van a ser como Cabo Verde, van a esperar tranquilos, encerrarlos, cortar el juego en el medio, no descuidar a Messi, que es el arma mortal de Argentina, y salir de contra o con pelota parada”.