Le fue bien pero no vuelve: “Bahía es mi lugar en el mundo y Bella Vista el que me dio todo”
A los 36 años y después de cuatro temporadas en el calcio italiano, Maximiliano Tormann es uno de los refuerzos del “Gallego” para el Clausura de la A liguista. “Regreso a donde todo empezó”, describió el “Abuelo”.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Los festejos por el pase de la Selección a la final del Mundial lo dejaron afónico. Apenas con un hilito de voz, pero hizo el esfuerzo para describir que la felicidad tenía más sentido estando acá que siguiendo allá.
Después de cuatro años en Italia, de haber ascendido en la última temporada con el Sersale Calcio 1975 (de Promozione a Eccellenza) y de llevar un ritmo de vida acorde a un país del primer mundo, Maximiliano Tormann decidió pegar la vuelta, junto a su señora Florencia Arriagada y los hijos de ambos (Ciro, de 12 añitos y Mirko, de 9), a nuestra ciudad y a donde todo empezó.
“Aunque muchos creyeron que nos íbamos a quedar allá, la idea fue siempre volver, más allá de que con el paso del tiempo nos estábamos acostumbrando a lo que es el sur de Italia, a la región de Calabria y a su gente, porque los que residen ahí, una vez que confían en vos, te dan todo y quieren que seas uno más de ellos”, relató, a veces en primera persona y en otras en modo familiar, el tan querido “Abuelo” de la ´90 de Olimpo.
“Los chicos crecían y ya empezaban a tener sus grupos de amigos, y con el paso del tiempo la decisión de regresar iba a ser más complicada. Lo hablamos con ellos y no necesitamos convencerlos de nada, tenían más ganas que Flor y yo de estar en Bahía y poder abrazar otra vez a abuelos y tíos”, desplegó Maxi, que en el último torneo con el Sersale sumó 28 partidos y 2 goles.
“El técnico me estuvo llamando hasta hace unos días para que revea mi situación, pero le dije que la decisión estaba tomada y que Bahía es mi verdadero lugar en el mundo”, aclamó el “leñero” de 36 años.
En Italia también jugó en el AGS Soriano Calabro y en el VE Rende durante dos competiciones, pero eso ya es historia. Apenas llegó, se incorporó a Bella Vista.
--¿Ya tenías arreglada tu vuelta al “Gallego”?
--No, pero fue la opción que más me interesó. Si a algún club le debo algo, es a Bella Vista, que me abrió las puertas y me dio contención en un momento complicado de mi adolescencia, cuando me fui de las menores de Olimpo (con edad de séptima categoría) porque no jugaba ni me tenían en cuenta.
“En la Loma hice a mis primeros amigos del fútbol, debuté en Primera en 2009 (en un 2-2 contra Tiro en el Pirrone), conocí a mi señora y pude formar una familia. Quiero cerrar el ciclo donde todo empezó, porque en definitiva me identifican con el albiverde más que con cualquier otra camiseta que llegué a defender”
--Alguien muy vinculado al “Gallego” me anticipó: “Volvió para retirarse en el club”. ¿Es tu último año?
--No lo sé, pero lo que dure quiero que sea en Bella Vista.
--Tu primer día en el vestuario, ¿cómo fue? También me contaron…
--Cuando entré no entendía nada, muchas caras de pibitos que no emitían sonido. Soy el más grande del plantel, pero de varios de ellos podría ser el padre, porque saqué cuentas enseguida y a algunos le llevo casi 20 años.
“Es una prueba de fuego adaptarme a las nuevas generaciones y a modalidades distintas. Ya pasé por esa etapa y me hice un lugar, pero los pibes de ahora llegan a Primera con estilos distintos de vida y otra preparación, tanto en lo físico como en lo mental”.
--¿Te cargan mucho?
--Hay algunos mocosos insolentes que me agarraron para la joda, aunque no me conocen, no saben quién soy. Otros me empezaron a decir “Viejo” con una libertad asombrosa; pero ya los tengo identificados y los voy a tener cortitos. No se la van a llevar de arriba.
--¿Entrenás diferenciado o a la par del grupo?
--Entreno con ellos, aunque el carro, a veces se va de cola y hay que acomodarlo...(risas). Estuve dos meses parado y el cuerpo técnico me está ayudando a que me ponga a punto, más que nada en el ritmo de competencia.
Mientras espera que papá “Quique” lo invite a un asado después de cerrar el almacén-verdulería de Martín Rodríguez 477, donde también trabajan su mamá (Elba Gómez) y su hermana Ariana, señala que ya se readaptó al ecosistema bahiense y que el reparto de leña por toda la ciudad le hizo encontrarse con gente que no veía desde hace décadas.
--Del nivel de juego de la Liga, ¿viste algo?
--Sí, los últimos partidos de Bella Vista (se fue del club en 2015 y regresa 11 años después). Es un futbol distinto al que yo practiqué antes de irme (se fue a Italia el 27 de junio de 2022), hoy todo pasa por la intensidad, la dinámica y el desafío de estar físicamente mejor que el rival. Se le da mucha importancia a las asociaciones, a cubrir los espacios y a no encasillarse en posiciones fijas.
“Me gusta cómo trabaja nuestro técnico (Martín Carrillo) y estoy tratando de aprender sobre nuevos conceptos y distintas probabilidades a la hora de defender y de atacar. Igual te digo, a esta altura de mi carrera, con entrar a la cancha ya lo considero un premio, je”.
--Antes del retiro, ¿existe la idea de jugar con tu hermano Kevin --hoy en Huracán-- en el mismo equipo?
--Ojalá se dé, aunque depende de Kevin, no tanto de mi.
Sus presencias en representantes liguistas suma 248 cotejos más 17 goles, sea en torneos locales o federales: Bella Vista (168 encuentros y 13 tantos), Tiro (3 y 1), Liniers (8) y Sansinena (69 y 3).