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Donar para dar vida: Bahía consolida su rol clave

En el primer semestre de 2026 se realizaron 19 procesos de donación de órganos en la ciudad. Varios incluyeron intervenciones de alta complejidad. Destacan el trabajo hospitalario y la solidaridad.

Bahía Blanca sigue mostrando en este 2026 su fuerte compromiso con la donación de órganos y tejidos. En los primeros seis meses del año, la ciudad ya concretó diecinueve operativos de donación, según datos de la Unidad de Procuración de Región Sanitaria I (UdeproRS1), consolidándose como el principal punto de actividad en toda la región.

El dato no es menor: de los 20 procesos realizados en toda la Región Sanitaria I durante 2026, 19 tuvieron lugar en la ciudad (10 en el Hospital Penna y 9 en el Municipal), lo que reafirma su centralidad en el sistema de procuración.

En tres de los últimos procedimientos efectuados (el 24 de mayo y el 4 y 27 de junio) tres donantes posibilitaron que seis personas fueran trasplantadas de riñón.

En tanto, en los diez restantes (ocurridos el 26 de marzo; el 7 y 28 de abril; el 12, 17 y 21 de mayo; el 7 y 27 de junio y el 5 y 7 de julio), distintos donantes permitieron que 22 personas puedan acceder a trasplantes de córneas.

De este modo, la ciudad alcanza los 14,85 DPMH, mientras que la Región Sanitaria 1 se ubica en 7,32 DPMH (Donantes Por Millón de Habitantes) en lo que va del año. 

Los procedimientos fueron llevados adelante por la Unidad de Procuración de Órganos y Tejidos (UHPROT), conjuntamente con la coordinación de la UDEPRO Región Sanitaria I.

Días antes, el 23 de marzo, se había desarrollado otro operativo similar en el Hospital Municipal de Agudos Dr. Leónidas Lucero, con un donante masculino que posibilitó dos trasplantes de córneas. En ese caso, participaron el Servicio de Procuración (UHPROT) y el área de emergencias del nosocomio.

Sin embargo, el proceso más significativo en términos de complejidad tuvo lugar el 28 de febrero. En esa oportunidad, en el hospital provincial, un donante joven permitió múltiples intervenciones: un trasplante en urgencia cardíaca, un procedimiento hepatorrenal en bloque, un trasplante renal y dos de córneas.

Otro sumamente importante fue el del 16 de enero, con el que se abrió la estadística de este año. También en un operativo desarrollado en el Hospital Interzonal Dr. José Penna, un donante masculino posibilitó que dos personas puedan ser trasplantadas de riñón, otras dos de córneas y finalmente otras tres pudieran recibir un implante de válvulas cardíacas.

Pocos días después, el 21 de enero, el hospital Municipal llevó adelante su primer proceso del año, también con resultados positivos en trasplantes de córneas. El 20 de febrero se sumó otro operativo en el mismo centro de salud, y así se fue configurando una secuencia que hoy muestra continuidad y capacidad operativa.

Durante marzo también se concretó un proceso el día 6 en el hospital Penna, donde un donante joven permitió otros dos trasplantes de córneas, reforzando una tendencia que se repite: la mayoría de los operativos están vinculados a la donación de tejidos.

Este tipo de operativos muestra el impacto real que puede tener un solo donante en la vida de múltiples pacientes.

Cabe recordar que un donante puede beneficiar hasta siete personas mediante el trasplante de órganos vitales como corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas e intestino. A esto se suman los tejidos, entre ellos córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas.

En algunos casos, incluso, un mismo órgano puede beneficiar a más de un receptor, como ocurre con el hígado, que puede dividirse para trasplantes pediátricos y adultos.

Un sistema en red

Más allá de los números, cada proceso refleja una articulación compleja entre distintas instituciones y moviliza a más de 50 profesionales entre médicos, enfermeros, técnicos, coordinadores de procuración y especialistas en trasplantes.

A ellos se suma la logística terrestre a cargo de Defensa Civil hasta el traslado aéreo con intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y Aerolíneas Argentinas, por lo que cada operativo requiere coordinación precisa.

El punto de partida

La donación de órganos vitales suele comenzar cuando una persona sufre una muerte encefálica dentro de una unidad de terapia intensiva. Este diagnóstico requiere estudios específicos y un período de observación que generalmente se extiende entre 12 y 24 horas.

La muerte encefálica implica la pérdida total e irreversible de la función cerebral y no debe confundirse con un coma u otros estados de inconsciencia.

En Argentina rige el principio de donante presunto, por el cual todas las personas mayores de edad son consideradas donantes, salvo que hayan manifestado expresamente lo contrario. Sin embargo, los equipos médicos suelen consultar igualmente a las familias para respetar la voluntad del fallecido y acompañar el proceso.

Números del presente

El desempeño actual tiene antecedentes sólidos. Durante 2025, Bahía Blanca alcanzó una tasa de 20,79 donantes por millón de habitantes, en línea con el promedio nacional (20,48), pero muy por encima del registro regional (8,54).

En total, se realizaron 30 implantes de órganos y tejidos en nuestra ciudad.

Otro dato relevante: el 90% de la actividad de procuración se concentró en los hospitales Municipal y Penna, y el 99% de los procesos de toda la región se llevaron adelante en la ciudad.

“Tuvimos 30 donantes en el 2025, de los cuales 19 fueron en el Hospital Municipal, 10 en el Hospital Interzonal Dr. José Penna y el restante en un sanatorio privado, el Hospital Raúl Matera”, señaló Jonás Bracco, jefe de la Unidad de Procuración de Órganos y Tejidos del Hospital Municipal de Bahía Blanca.

La donación de órganos no solo es un acto médico, sino también social. Cada proceso implica decisiones familiares en momentos críticos, equipos de salud preparados y un sistema que debe responder con eficiencia.

En ese entramado, Bahía no solo sostiene números, sino también un rol estratégico dentro de la región.

A medida que avanza 2026, la tendencia parece consolidarse: más procesos, mayor coordinación y un mensaje que se repite en cada intervención, silencioso pero potente, cada vez que una familia dice que sí.