Otra vez Longiarú: condenado por el asalto a una mujer embarazada
El sujeto, que cuenta con múltiples antecedentes, fue declarado coautor del frustrado robo ocurrido a principios del año pasado.
Federico Jonatan Longiarú es un nombre “familiar” en el ámbito judicial bahiense. Se trata de un sujeto con múltiples antecedentes delictivos que incluyen robos con armas y enfrentamientos a tiros con la Policía.
En las últimas jornadas sumó una nueva condena, esta vez por participar de un intento de asalto a una mujer embarazada en la zona del macrocentro bahiense.
El juez del Tribunal en lo Criminal N° 1, Hugo Adrián De Rosa, le impuso la pena de seis años de cárcel como coautor de los delitos de robo agravado por el uso de armas de fuego cuya aptitud para el disparo no se pudo tener por acreditada en grado de tentativa y daño.
El magistrado también lo declaró reincidente por segunda vez.
Durante el debate quedó probado que el 18 de abril de 2025, poco antes de las 19 horas, el acusado y Agustín José Gastón Lemme (fue sentenciado a 3 años de cárcel en un debate abreviado) ingresaron a un edificio ubicado en la primera cuadra de calle Caronti, donde fueron atendidos por una mujer que cursaba un embarazo de siete meses de gestación.
Cuando ingresaron al ascensor, Longiarú extrajo un arma y le apuntó a la cabeza a la víctima, pidiéndole las llaves del departamento y el teléfono celular.
La damnificada comenzó a gritar pidiendo ayuda, por lo que el otro delincuente le tapó la boca y la hizo caer al suelo, donde le pegaron golpes de puño en el abdomen.
La chica logró salir del lugar y solicitar auxilio, lo que provocó que los sujetos escaparan rompiendo el vidrio de la puerta de ingreso al lugar y escaparan en un Peugeot 208 de color blanco.
Encuentro
La mujer dijo que se dedicaba al “cambio de divisas” y que había acordado recibir a una persona con la que ya había realizado negocios, por esa razón les permitió a los imputados el acceso al edificio.
Brindó detalles de lo ocurrido y señaló que uno de los ladrones abandonó en el sitio un morral que tenía un cuchillo en su interior.
Los policías que tomaron parte de la investigación sostuvieron que las cámaras del lugar y otras ubicadas en las inmediaciones fueron determinantes para llegar hasta los acusados.
Mencionaron que a partir de las filmaciones determinaron que el rodado utilizado por los ladrones tenía un guardabarros de color rojo, lo que les permitió, por ejemplo, ubicarlo en cercanías del barrio La Falda, donde en una grabación se observó a Longiarú descendiendo de la unidad.
También se logró individualizar a Lemme, quien durante el robo sufrió lesiones en una pierna por la rotura del vidrio del edificio.
Ambos fueron señalados por la víctima como los sujetos que la abordaron en el ascensor.
Su versión
Longiarú declaró y negó haber participado de un intento de robo.
Dijo que el padre de Lemme lo había contactado y el día del hecho le pidió que acompañe a su hijo a comprar droga.
Mencionó que llegaron al edificio y subieron al departamento de la mujer, donde la pareja de esta (se encontraba con arresto domiciliario) le ofrecía una cantidad menor de estupefacientes a la acordada.
Comentó que el hombre extrajo un arma, por lo que se produjo un forcejeo en el que la pistola cayó al piso.
Señaló que Lemme escapó por las escaleras y que él tomó el arma y también huyó.
Detalló que la puerta de acceso estaba cerrada, por esa razón la rompieron para poder salir.
El juez De Rosa sostuvo que las pruebas recolectadas reflejan “una preparación previa orientada a la comisión del ilícito investigado, resultando incompatibles con la versión defensiva que pretendió presentar el episodio como una frustrada compra de estupefacientes”.
Por todo ello, consideró probada la participación de Longiarú en el frustrado asalto.
Finalmente, al momento de establecer la pena, valoró como agravantes los antecedentes del sujeto, la violencia ejercida sobre la víctima, la intervención de dos personas y la utilización de un automóvil para facilitar la maniobra.