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La obra solidaria de Paz y Elevación continúa en un comedor comunitario

Aunque los templos de la Sociedad Espírita Paz y elevación permanecen clausurados por orden judicial, la actividad social y solidaria de la congregación no se detuvo.

 

El templo de calle Patricios, cerrado a los fieles, al igual que la sede de Punta Alta.

El conflicto entre los herederos de la Hermana Teresa Bruno, que ya lleva más de una década en pugna, parece haber llegado a un punto muerto: los templos fueron desalojados y los fieles, se quedaron sin su espacio de fe y sus actividades solidarias.

Actualmente, los voluntarios de la obra trabajan en un espacio prestado: el comedor “Juntos por los necesitados”, ubicado en Roca 1662, donde se reciben y administran donaciones de ropa y víveres para luego distribuirlos entre familias vulnerables de Bahía Blanca y Punta Alta.

“Seguimos con la actividad, ahora nos están prestando un espacio para poder continuar. Qué mejor que apoyarnos en un comedor que hace rato venimos ayudando”, explicó Juan Carlos Rochón, vicepresidente de la institución y nieto de la fundadora, Hermana Teresa Bruno.

La comunidad también busca visibilizar su labor en redes sociales y medios de comunicación.

“Estamos saliendo por todos lados porque es una manera de mostrarle a la Justicia nuestra actividad, que lo vean, porque todo está demorado en Bahía Blanca y mientras tanto los fieles no tienen dónde ir a rezar. Por lo menos queremos que sepan que las campañas solidarias siguen vigentes”, agregó Rochón.

El trasfondo de esta situación se remonta a una disputa familiar por la posesión de inmuebles vinculados a la obra espiritista. La Justicia en lo Civil y Comercial de Bahía Blanca ordenó recientemente la clausura de los templos ubicados en Patricios al 300, en Bahía Blanca, y en 11 de Septiembre al 700, en Punta Alta, en el marco de un litigio entre familiares de la difunta fundadora, Hermana Teresa Bruno, y representantes de la sociedad.

El exministerio de Culto autorizó y reconoció la continuidad institucional de “Paz y elevación Sociedad Espiritista” manteniendo vigente el legajo 612, lo que acredita el reconocimiento estatal de la continuidad jurídica, espiritual e institucional.

Los templos fueron desalojados por la fuerza pública, dejando sin lugar de reunión a más de mil fieles. Según Rochón, los bienes en disputa “nunca integraron verdaderamente el acervo hereditario personal” de su abuela, ya que fueron adquiridos gracias a “aportes, contribuciones y donaciones” de los fieles, destinados a sostener la continuidad de la obra espiritual, religiosa y asistencial.

Fundada en 1959, Paz y elevación desarrolló espacios como el Jardín de la fe, dedicado a niñas, niños y adolescentes. Las escrituras públicas incorporadas al expediente avalarían que Bruno “no actuó en beneficio personal ni patrimonial, sino como administradora de un legado espiritual colectivo”.

En paralelo, la institución prepara una carta dirigida a la Mesa Interreligiosa Cultural de Bahía Blanca, integrada por 15 cultos de la región, para solicitar apoyo y organizar marchas pacíficas que reclamen la reapertura de los templos.

“Queremos convocar a todas las religiones, porque estamos organizando manifestaciones de paz para que podamos volver a tener nuestras iglesias abiertas para la gente”, señaló Rochón.

De esta manera, la sociedad espírita busca sostener su misión solidaria y espiritual, mientras espera una resolución judicial que permita recuperar sus espacios de culto.