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El deseo de ser padres y un camino que no siempre es simple

Especialistas de nuestra ciudad alertan sobre los mitos que rodean a la fecundación in vitro y destacan la importancia de no atravesar el proceso en soledad.

A casi 48 años del primer nacimiento por fertilización asistida en el mundo —ocurrido en 1978 en Reino Unido— la reproducción humana asistida dejó de ser una novedad médica para convertirse en una herramienta cada vez más frecuente para quienes buscan concretar el deseo de formar una familia. 

En Bahía Blanca, especialistas locales llevan más de dos décadas trabajando en este campo, con un crecimiento sostenido de consultas y tratamientos, impulsado por cambios sociales, culturales y también biológicos.

Sin embargo, detrás del desarrollo tecnológico y de los avances en embriología, emerge una dimensión menos visible, pero igual de determinante: el impacto emocional del proceso. 

En ese terreno, el acompañamiento psicológico empieza a ganar espacio como un pilar indispensable.

La psicóloga bahiense Romina Bonomi, especialista en psicología reproductiva y perinatal, remarcó que aún persisten muchos prejuicios en torno a estos tratamientos, en gran parte por falta de información.

“La fecundación in vitro es un tema que está muy en boga, pero más que nada en quien tiene que acceder. El resto de la población no tiene mucha idea y hay muchos prejuicios también en cuanto a su utilización y muchas veces es por desconocimiento”.

Según explicó, el aumento de los tratamientos responde a una transformación profunda en los proyectos de vida de las personas.

“La cultura ha cambiado mucho y esto de la búsqueda de la maternidad se ha postergado tanto, que es una de las cuestiones que hace que cuando uno decide ser madre o padre, ya la biología nos dice que está más difícil. Entonces hay que terminar accediendo a los tratamientos”.

Un proceso médico… y también emocional

La fertilización asistida suele asociarse exclusivamente con laboratorios, estudios y procedimientos médicos. Pero especialistas advierten que el recorrido excede largamente lo biológico. 

Cada diagnóstico, cada intento y cada resultado generan una carga emocional que puede ser difícil de sostener sin ayuda profesional.

“Allí radica la importancia del acompañamiento psicológico, que es nuestro trabajo”, resumió Bonomi.

La especialista explicó que recibir un diagnóstico de infertilidad produce un quiebre profundo en muchas personas, especialmente en mujeres que proyectaban la maternidad como parte central de su vida.

“Un diagnóstico que te dice que no vas a poder ser mamá por las formas tradicionales implica un cambio fuerte para la mujer. Entonces hay que trabajar desde el inicio”.

A esto se suma una de las principales confusiones sociales: creer que la fecundación in vitro garantiza un embarazo.

“Lo primero que se debe entender es que un tratamiento de fertilidad aumenta la probabilidad de un embarazo, pero no es una certeza absoluta. Entonces hay que trabajar en todos los posibles fracasos que habrá en el camino”.

Abortos espontáneos, tratamientos fallidos, largos períodos de espera y decisiones difíciles forman parte de una experiencia que puede extenderse durante años.

“Hay personas que están en tratamiento durante 10 años, 11 años y no logran el embarazo. Por eso la importancia del acompañamiento es poder soportar el tránsito por el tratamiento y no abandonar cuando aparecen hechos negativos”.

Un fenómeno con creciente impacto social

La problemática ya no alcanza solo a parejas heterosexuales con dificultades médicas para concebir. Hoy también recurren a estas técnicas parejas igualitarias, personas solas y quienes deciden preservar gametas para postergar la maternidad o paternidad.

Entre los factores que explican el aumento de consultas, especialistas señalan:

--la postergación de la maternidad por desarrollo profesional o económico; 

--el encarecimiento del costo de vida; cambios en los modelos familiares; 

--mayor visibilidad de los tratamientos; y un conocimiento aún insuficiente sobre la edad fértil. 

A nivel nacional, una encuesta reciente realizada sobre más de 1.100 mujeres argentinas mostró una brecha significativa entre interés y acceso: 8 de cada 10 nunca hablaron con su médico sobre su fertilidad futura, mientras 9 de cada 10 jamás se realizaron estudios específicos para evaluar su reserva ovárica.

Ese dato refleja un déficit de información temprana y abre un debate sobre la necesidad de políticas públicas más activas en salud reproductiva.

Bonomi también advirtió sobre algunos mitos frecuentes: “Uno de los mitos es que muchas parejas creen que relajándose van a quedar embarazadas. Porque muchas veces se dice: andate de vacaciones y vas a quedar embarazada. Va a depender de la problemática”.

Y agregó: “A veces se generaliza y la gente cree que es puramente ansiedad y puramente emocional y no. Hay cuestiones biológicas que hacen imposible lograr un embarazo de manera natural”.

La pareja, los duelos y el después

Uno de los aspectos menos abordados es el desgaste que puede sufrir la pareja durante el proceso. Las expectativas frustradas, las diferencias en cómo atraviesa cada integrante la situación y la presión social suelen convertirse en focos de conflicto.

“Muchas veces se termina separando también”, advirtió la profesional.

Cuando el tratamiento no da resultado, aparece además un duelo profundo, que requiere resignificar el proyecto de vida.

“Es un tema complejo, porque es el final negativo del tratamiento. Y ahí nos debemos plantear cómo hacemos para poder tener otro objetivo; cambiar ese objetivo del deseo de ser madre o padre a poder volcar todo ese deseo en otra cosa que nos pueda hacer sentir pleno”.

Para Bonomi, allí resulta central comprender que la maternidad no puede convertirse en el único eje de la pareja.

“Siempre trabajamos en pensar esto de que el embarazo no puede ser solo el objetivo de la pareja. La pareja tiene que tener otras cosas y otro crecimiento, porque a veces se da y a veces no se da”.

Bahía suma espacios

En este contexto, en la ciudad surgió este año Origen Psicología Reproductiva, integrado por las licenciadas Pamela Rossi, Marina Alberto y Romina Bonomi. El grupo se suma a iniciativas previas como Tribu Fertibahía y Coincidir, creadas por ex pacientes que decidieron acompañar desde su experiencia personal.

La propuesta es articular el acompañamiento entre pares con la mirada profesional especializada, integrando el trabajo médico, embriológico y psicológico.

“Este proceso de fertilidad tiene tres patas: el médico con toda la parte de los pasos de tratamiento; el embriólogo que es el que se encarga del trabajo puntual del laboratorio y después el acompañamiento psicológico para poder ir transitando cada una de esas etapas”, sostuvo Bonomi.

Como parte del Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, el viernes 12 de junio se realizará en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera la charla “Mitos y verdades en torno a la FIV”, en el marco del ciclo Fortaleciendo el camino hacia la ma/paternidad.

Participarán el médico especialista en reproducción Guillermo Ponce, el embriólogo Ignacio Moreno y el equipo de Origen Psicología Reproductiva.

El encuentro buscará abordar, de manera abierta y accesible, creencias muy extendidas como que “la FIV siempre funciona”, “con un tratamiento alcanza”, “congelar óvulos asegura la maternidad futura” o que “la infertilidad es un problema solo de la mujer”.

La iniciativa retoma el camino iniciado en 2024, cuando se realizó en la ciudad la primera jornada sobre reproducción humana asistida, declarada de interés municipal, y que marcó un antecedente clave en la visibilización del tema.

Un debate que interpela a toda la sociedad

La fertilidad dejó de ser una cuestión exclusivamente íntima para transformarse en un tema social, sanitario y hasta económico. Los avances científicos abrieron posibilidades impensadas décadas atrás, pero también dejaron en evidencia desigualdades de acceso, vacíos legales y una necesidad creciente de información.

En ese escenario, especialistas remarcan que el desafío no es solo médico.

“Lo importante es reconocer que ir al psicólogo ya no es por estar loco ni por sentirse tan mal. No tengo que esperar a último momento. Tener un espacio para reflexionar sobre cada etapa y cada decisión ayuda a transitar un proceso que muchas veces puede sentirse muy solitario”, concluyó Bonomi.

Los mitos más oídos

--“Si no menstruás no podés quedar embarazada”.

--“Después de los 40 no hay mayores dificultades”.

--“Si te relajás, el tratamiento va a funcionar”.

--“Pensar positivo alcanza para lograr el embarazo”.

--“La FIV siempre funciona”.

--“Con un tratamiento ya alcanza”.

--“Congelar óvulos asegura la maternidad futura”.

--“La infertilidad es un problema solo de la mujer”.

--“Si ya tuve un hijo, no puedo tener infertilidad”.

--“Necesitás una pareja para acceder a tratamientos”.

--“La alimentación o suplementos por sí solos revierten la infertilidad”.

--“Los tratamientos alternativos pueden sustituir la FIV”.