Gardel en el Palacio del cine
Fue en el marco de la última gira que hizo en el país, para luego marcharse hacia los Estados Unidos.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 93 años, en mayo de 1933, se presentó en el Palacio del Cine (Chiclana 174) el cantante Carlos Gardel, presentado como "el más popular de los cancionistas argentinos". En el marco de una gira previa a viajar a Nueva York para filmar varias películas con la Paramount.
No era la primera vez que Gardel actuaba en la ciudad. Lo hizo en 1918 y en 1924, cuando junto a José Razzano en el Teatro Municipal y en el Palace Theatre de Brown 162. En 1930 se presentó en el Palacio del Cine, ya en condición de solista.
La presentación de 1933 fue junto a los guitarristas Pettorossi, Vivas, Barbieri y Riverol.
El Morocho del Abasto hacía dos salidas al escenario, en los entreactos entre dos películas. En la primera vestido de gaucho, cantó Lo han visto con otra y Tomo y obligo, en la segunda "trajeado", para interpretar Silencio, el vals Rosa de otoño, la canción campera El carretero y, en el final, sus tangos Melodía de arrabal y Silencio.
A la salida de una de sus actuaciones un espectador comentó: “Che, viste que cuando Gardel cantaba le salió de la boca un zorzal”.
Fue la de Bahía Blanca una de sus últimas presentaciones en el país. Entre 1934 y 1935 filmó las películas Cuesta abajo, El tango en Broadway, El día que me quieras y Tango Bar y grabó temas inolvidables como Volver, El día que me quieras, Mi Buenos Aires querido, Golondrinas y Por una cabeza.
En abril de ese último año inició una gira por Latinoamérica. El 22 de junio actuó en Bogotá y al día siguiente embarcó hacia Cali. En la escala de Medellín, su avión sufrió un accidente antes de despegar que le costó la vida al cantante y a parte de su comitiva.
Nació así el mito, acompañado por un milagro sin precedentes: Gardel ha ido mejorando desde entonces su canto, al punto de verificarse que cada día canta mejor.