Salarios pretendidos: buscar trabajo también implica resignar ingresos
Las expectativas salariales crecieron por debajo de la inflación por primera vez desde 2024, reflejando un menor poder de negociación de los trabajadores en el mercado laboral.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
Por primera vez desde marzo de 2024, las expectativas salariales de los trabajadores argentinos quedaron rezagadas frente al avance de los precios durante el primer trimestre del año.
El dato, que surge del último Index del Mercado Laboral de Bumeran, marca un punto de inflexión: las remuneraciones pretendidas crecieron apenas un 3,16% entre enero y marzo de 2026, muy por debajo de la inflación acumulada en el mismo período, que alcanzó el 9,4%.
La brecha es contundente: los salarios requeridos por quienes buscan empleo quedaron 6,23 puntos porcentuales por detrás del costo de vida. Se trata de la primera vez en dos años que las aspiraciones salariales del primer trimestre no logran acompañar la escalada inflacionaria, un fenómeno que refleja con claridad el deterioro del poder de negociación de los trabajadores en el mercado laboral.
“Durante el primer trimestre de 2026 el salario pretendido promedio registró un incremento acumulado del 3,16%. Este dato marca un cambio en la tendencia: por primera vez desde 2024, las pretensiones salariales del primer trimestre son inferiores a la inflación del período”, advirtió Federico Barni, CEO de Bumeran.
La comparación con años anteriores evidencia la magnitud del retroceso. En el primer trimestre de 2025, las pretensiones salariales habían acumulado una suba del 16,95%, mientras que en igual período de 2024 el incremento había sido del 45,75%.
En otras palabras, el aumento de este año quedó 13,78 puntos por debajo del registrado en 2025 y nada menos que 42,58 puntos por debajo del de 2024.
Este enfriamiento no solo habla de una desaceleración nominal, sino también de una mayor cautela entre quienes buscan trabajo, en un contexto donde las empresas parecen imponer condiciones más restrictivas al momento de contratar.
Recuperación parcial
El salario promedio pretendido arrancó el año en baja. En enero se ubicó en $1.699.284, con una caída del 1,87% respecto de diciembre. Luego mostró una recuperación en febrero, cuando trepó un 3,33% hasta los $1.755.866, y volvió a subir en marzo un 1,74%, alcanzando los $1.786.395 mensuales.
Sin embargo, esa recuperación mensual no alcanzó para compensar la pérdida frente a la inflación acumulada.
Al analizar la evolución por nivel de experiencia, los trabajadores junior fueron quienes lograron mayores incrementos en sus aspiraciones salariales durante el trimestre, con una suba acumulada del 6,48%. En cambio, los perfiles semi senior y senior registraron un aumento mucho más moderado, del 2,60%.
En marzo, las remuneraciones pretendidas promedio fueron de:
--$2.596.509 para posiciones de jefatura y supervisión.
--$1.788.635 para perfiles semi senior y senior.
--$1.329.862 para posiciones junior.
Las áreas más dinámicas
Las áreas que mostraron mayores incrementos en las remuneraciones pretendidas fueron aquellas vinculadas a perfiles estratégicos y de alta demanda.
Entre los puestos junior, lideró Tecnología y Sistemas, con una suba acumulada del 14,82%, seguida por Comercial (8,85%) y Administración y Finanzas (7%).
En los segmentos semi senior y senior, el mayor incremento correspondió al área Comercial, con un 10,82%, seguida por Administración y Finanzas (5,49%) y Tecnología y Sistemas (5,46%).
La brecha de género
Otro dato relevante del informe es la reducción de la brecha salarial pretendida entre hombres y mujeres. En marzo, la diferencia se ubicó en 7,70%, el nivel más bajo en lo que va del año.
Mientras los hombres solicitaron en promedio $1.818.636 mensuales, las mujeres requirieron $1.688.663, es decir, $129.973 menos.
Aunque la distancia persiste, la tendencia muestra una reducción sostenida: en enero la brecha era del 14,05% y en febrero había bajado al 8,34%.
Una señal
La evolución de las remuneraciones pretendidas ofrece una radiografía precisa del actual mercado laboral. Cuando las expectativas salariales crecen por debajo de la inflación, no solo se deteriora el ingreso potencial de los trabajadores: también se evidencia un menor margen de negociación en un contexto económico todavía inestable.
Para el movimiento sindical, el dato constituye una advertencia. La pérdida de terreno frente a la inflación ya no solo afecta a los salarios efectivamente percibidos, sino también a las remuneraciones que los trabajadores aspiran a obtener al momento de buscar empleo. Una señal inequívoca de que la recomposición del poder adquisitivo sigue siendo una deuda pendiente.