Pascuas en el Santuario de Fátima: fe, encuentro y comunidad en Villa Serrana La Gruta
La Misa Pascual será el momento central de la Semana Santa. Invitan a compartir un encuentro abierto a peregrinos y visitantes.
Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de La Plata. Docente en nivel superior. Redactora de La Nueva desde 2010. En LU2 Radio Bahía Blanca tiene la columna "Buenas buenas" y se desempeña como redactora creativa. Es especialista en cubrir historias humanas de superación. Además, es profesora de yoga.
La celebración de Pascuas en el Santuario de Fátima de Villa Serrana La Gruta se vive este año con gran emoción y entusiasmo por recibir a los fieles y peregrinos. La Misa Pascual, que será presidida hoy a las 17.30 por el padre Norberto, párroco de Tornquist, marcará el momento culminante del Domingo de Gloria, considerado por la comunidad creyente como la fecha más importante del calendario litúrgico: la resurrección de Jesús.
Al finalizar la ceremonia, se realizará un encuentro “a la canasta”, una propuesta pensada para integrar a vecinos, peregrinos y turistas que llegan al lugar. La invitación es simple: acercarse, tomar unos mates, compartir algo rico y generar un espacio de encuentro entre quienes viven en la zona —como San Andrés y Villa Serrana La Gruta— y quienes visitan por primera vez este rincón serrano.
“Para nosotros es la celebración más importante del año, porque confirma nuestra fe en la resurrección de Cristo y en su entrega para salvar a la humanidad”, expresó Cecilia Bentroni, una de las servidoras del santuario.
Bentroni destacó además que esta Semana Santa tuvo un valor especial: “Es la primera vez que, desde que estamos trabajando como servidoras, podemos contar con todas las celebraciones, incluyendo el lavatorio de los pies”.
El Viernes Santo, en tanto, fue atravesado por el recogimiento y el dolor por la muerte de Cristo, dando paso finalmente al Domingo de Gloria, donde la liturgia se transforma en una celebración de alegría y todo se viste de rojo y dorado. “Todo se vuelve fiesta. Celebramos que Jesús está vivo, no solo en la Eucaristía, sino también a través de nosotros”, agregó.
El santuario tiene una particularidad que lo distingue: está ubicado en un entorno turístico, lo que hace que gran parte de sus visitantes lleguen por primera vez. “Nuestro público en estas fechas es, en su mayoría, gente que no conoce el lugar. Se acercan, se maravillan con la geografía y con lo que se vive acá”, contó Bentroni.
Además, remarcó el rol de acompañamiento que cumplen a diario: “Parte de nuestro servicio es recibir al peregrino. Es un lugar de mucha gracia, donde la gente deja su testimonio, cuenta los milagros que vive y vuelve a agradecer”.
A diferencia de una parroquia tradicional, donde la comunidad suele ser estable, en el santuario el flujo de visitantes es constante y diverso, lo que convierte cada celebración en una experiencia de encuentro.
La agenda continuará en mayo, mes dedicado a la Virgen, con una fecha central: el 13, día de la primera aparición, que será la fiesta patronal. “Vamos a tener misa y distintos signos para abrir las puertas del santuario y que todo el mundo venga a visitarlo”, adelantó Bentroni.
En ese marco, en mayo, también se espera la llegada de peregrinos, entre ellos grupos provenientes de Buenos Aires y de origen portugués —fundadores del santuario— que cada año se acercan para saludar a la Virgen.
Con fe, alegría y espíritu comunitario, el Santuario de Fátima se prepara para vivir unas Pascuas que invitan no solo a celebrar, sino también a compartir.
El Santuario de Nuestra Señora de Fátima, ubicado en Villa Serrana La Gruta, tiene su origen en una historia de fe que comenzó en 1961, cuando una imagen de la Virgen llegó desde Portugal a la Argentina. Durante más de cuatro décadas permaneció en la casa de una familia devota, hasta que, impulsados por la creciente veneración, se inició la búsqueda de un lugar definitivo.
En 1982, y en el contexto de la Guerra de Malvinas, el vecino Miguel De Palma donó cinco hectáreas de su estancia como promesa por el regreso con vida de su hijo. Allí comenzó a gestarse el santuario: en 1986 se creó la comisión Pro-Santuario y se levantó la primera capilla, que marcó el inicio de la peregrinación de fieles de toda la región.
Con el paso de los años, el predio fue creciendo y sumando infraestructura, hasta que en 2005 se inauguró el templo principal, concretando el sueño de sus impulsores. Actualmente, el santuario continúa activo como centro de espiritualidad, abierto todos los días, con misas semanales y una comunidad que sostiene la vida pastoral y la acogida de peregrinos y una comunidad local que sostiene la vida pastoral y la acogida de peregrinos.