Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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La carrera hacia 2027 empieza a ganar clima

La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

Libertarios y kirchneristas siguieron protagonizando una pelea mediática por la paternidad del fallo de la justicia de EE.UU. que hizo caer el juicio contra la Argentina por la expropiación de YPF, junto a innecesarias frases agraviantes e insultantes del presidente Javier Milei contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof que terminó llamando al Gobierno nacional a “cuidar el bolsillo” de la población tras los sucesivos aumentos de los combustibles.

Esa situación terminó por descontrolar las lenguas más filosas de unos y otros antes de la celebración de la Semana Santa, uno de los fines de semana largos más extensos del año. La rosca política arrancó anticipadamente, aunque no sean tiempos de definiciones electorales. Está claro que la carrera por la sucesión bonaerense empieza a ganar clima. 

Se sabe: la administración de Kicillof, además de las dificultades económicas actuales, enfrenta varios problemas estructurales pendientes, como la quita de recursos de la coparticipación en función del 40 % que aporta al PBI nacional. Por eso, antes de resolver un candidato a gobernador para las elecciones de 2027, las principales fuerzas competitivas deben saber que gobernar tierras bonaerenses representa un desafío político y económico de exigencia mayúscula.

Salvo excepciones, por ahora, los aspirantes tienen un elevado nivel general de desconocimiento público. Tampoco parece alcanzar solamente con demostrar fortuitamente cierta musculatura política territorial o hipotéticos apoyos financieros de la Casa Rosada. 

Como de costumbre, el contradictorio peronismo ya largó a precalentar algunos apellidos fuertes para saltar a la cancha en reemplazo de Kicillof. La "Liga de intendentes" podría aportar un postulante propio que “sea 100 % bonaerense y que forme parte de un recambio generacional”. Es decir, que no provenga de la "vieja política".

Un par de ministros kicillofistas como el titular de Infraestructura, Gabriel Katopodis ya buscan posicionarse, igual que algunos alcaldes como el platense Julio Alak, aparte de la diputada cristinista Mayra Mendoza. En rigor, la quilmeña representa a La Cámpora, y se muestra como mano derecha de Máximo Kirchner. 

También salió a caminar la Provincia el jefe comunal lomense, Federico Otermín, como oferta de unidad partidaria. Por cuerda separada, el Frente Renovador parece guardarse baja la manga una carta para ir por la candidatura a la vicegobernación por el cupo femenino: la senadora Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa.

Por supuesto, sobre el escenario legislativo e institucional se advierte un fuerte desinterés social hacia la política tradicional. Además, la crisis económica predomina con mayor intensidad sobre la base social peronista. 

En ese contexto, el escenario parece estar polarizado por “Las Fuerzas del Cielo” de La Libertad Avanza y por los sectores del peronismo enrolados dentro de Fuerza Patria, aunque distintos actores protagónicos de ambas fuerzas electorales aparecen no pocas veces desenfocados o disociados de la realidad poblacional.

Estamos ante un virtual tablero de tercios en función del electorado más volátil que dice no sentirse cercano a ninguno de esos extremos políticos. Justamente, es ese votante fluctuante el que define tendencias.

El Gobierno nacional viene exponiendo contradicciones con el discurso de austeridad libertario, por investigaciones judiciales vinculadas con supuestos actos de corrupción, asunto que claramente parecía “patrimonio exclusivo” del kirchnerismo durante las últimas décadas.

Sea como sea, el dato político más relevante sigue pasando por la chance de un nuevo desdoblamiento electoral para fortalecer la agenda bonaerense, proyectando la cuestión electoral como música de fondo. “La Provincia no puede seguir siendo el vagón de cola de la elección nacional”, dicen en las diagonales.

El actual sistema electoral hace que se discutan candidaturas presidenciales y se termine eligiendo gobernador por efecto arrastre. Como se sabe, el sector que responde a la expresidenta Cristina Fernández mantiene su posición de rotunda negativa a un proceso de adelantamiento electoral. 

El argumento más utilizado discursivamente es que la pulseada de votación debe darse bajo un amplio esquema de unidad para posicionarse como alternativa competitiva y de manera uniforme en los tres niveles: Nación, Provincia y municipios.

La oposición bonaerense tampoco se queda atrás a la hora de discernir postulantes: los libertarios se debaten entre jugar electoralmente con la candidatura del ministro del Interior, Diego Santilli, o aceptar a Sebastián Pareja para llevar adelante la conducción política en comicios venideros.

Referentes del PRO alineados con el Gobierno nacional ya dejan trascender su clásica postura de oposición visceral al peronismo en las elecciones del año que viene. A contrapelo de lo que dejó entrever hace poco tiempo el expresidente Mauricio Macri cuando aseguró que su fuerza política partidaria no iría aliada con Milei, el diputado nacional Cristian Ritondo, aseguró que el objetivo central será impedir el potencial retorno del “populismo” a la Nación.

A su vez, también adelantó que en la PBA el macrismo está dispuesto a sellar una nueva alianza con La Libertad Avanza para “ganarle y arrebatarle” al PJ bonaerense las llaves de las puertas de la Gobernación de calle 6, con el envión de una locomotora violeta que tendrá como maquinista al propio Milei.

Dentro de las filas del PRO aclaran que en la coyuntura son una especie de “árbitro” de la confrontación entre Nación y Provincia, sin otro interés que no sea el de ayudar al elenco libertario a que le vaya bien ante una sociedad cargada de prejuicios antiperonistas que, según entienden, “no quiere volver atrás con el kirchnerismo”.