Vega: “Para la UNS, la ciudad no es solo un entorno geográfico”
El rector destacó la sinergia que se genera por la colaboración permanente entre organismos públicos, instituciones educativas, el sistema científico-tecnológico, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“Desde la Universidad Nacional del Sur vivimos este aniversario con un sentimiento de profundo arraigo y gratitud. Bahía Blanca no solo es el territorio que dio sentido a nuestra misión universitaria: es la comunidad que, con su reclamo persistente y su visión de futuro, impulsó la creación de la UNS hace más de seis décadas. La universidad nació porque la ciudad la pidió, la necesitó y la defendió”, dijo el Dr. Daniel Vega, rector de la Universidad Nacional del Sur (UNS), una institución con más de 33.000 alumnos.
“Por eso, celebrar los 198 años de Bahía Blanca es también reconocer una historia compartida, hecha de trabajo, diversidad, esfuerzo colectivo y una identidad que se renueva en cada generación. Para la UNS, la ciudad no es solo un entorno geográfico: es una comunidad con la que dialogamos, aprendemos y construimos futuro”, agregó.
—¿Cuáles son las expectativas a futuro para la ciudad?
—Bahía Blanca tiene por delante un horizonte de oportunidades muy significativo. Su perfil productivo, científico, cultural y logístico la posiciona para dar un salto cualitativo en desarrollo sostenible, innovación y calidad de vida. Pero ese potencial no se despliega de manera aislada: se fortalece a través de la sinergia que se genera en la colaboración permanente entre organismos públicos, instituciones educativas, el sistema científico-tecnológico, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.
“Cuando estos actores trabajan de manera articulada, la ciudad puede consolidar un modelo de crecimiento equilibrado, con inclusión social, diversificación económica y una planificación urbana que incorpore las lecciones del pasado reciente. Vemos una Bahía Blanca con capacidad para liderar procesos regionales y proyectarse nacional e internacionalmente”.
—¿De qué manera ese futuro se relaciona con la Universidad Nacional del Sur?
—El futuro de la ciudad y el de la UNS están entrelazados, porque se fortalecen mutuamente. La universidad crece cuando la ciudad se desarrolla, diversifica su matriz productiva y apuesta por el conocimiento; y Bahía Blanca potencia sus capacidades cuando cuenta con una institución pública que forma profesionales, impulsa investigación de excelencia y acompaña la toma de decisiones con evidencia.
“Es una relación de retroalimentación permanente: la UNS aporta talento, innovación y pensamiento crítico, mientras que la ciudad ofrece el entramado social, cultural y económico que permite que ese conocimiento se transforme en bienestar colectivo. En ese sentido, imaginar el futuro de Bahía Blanca implica necesariamente pensar el rol estratégico de su universidad pública”.
—¿Cuál es la vinculación de la universidad con la comunidad?
—La UNS mantiene una relación histórica, amplia y diversa con la comunidad. No solo formamos profesionales: acompañamos a las escuelas, a las organizaciones sociales, al sector productivo, a los municipios de la región, a los espacios culturales y a los organismos públicos.
“La extensión universitaria, la transferencia tecnológica, los programas de voluntariado, las actividades culturales y deportivas, y la presencia cotidiana de nuestros estudiantes en la vida de la ciudad son parte de un vínculo vivo y permanente. La universidad pública existe para servir a su comunidad, y ese compromiso es parte de nuestra identidad”.
—¿Qué huella dejó la trágica inundación del 7 de marzo de 2025?
—Una marca profunda. Fue una tragedia humana, social e institucional que nos recordó la vulnerabilidad de nuestras ciudades frente a eventos extremos y el cambio climático y la necesidad de contar con políticas públicas sostenidas, planificación territorial y sistemas de alerta y respuesta más robustos.
“También dejó una huella de solidaridad: la reacción de la comunidad, de las instituciones y de miles de vecinos mostró la fuerza colectiva que tiene Bahía Blanca. Para la UNS, ese día reafirmó nuestra responsabilidad de aportar conocimiento, análisis y propuestas para que algo así no vuelva a ocurrir. La memoria de lo sucedido debe transformarse en aprendizaje y en acción, porque honrar a las víctimas implica trabajar para construir una ciudad más segura, más justa y más resiliente”.