Preso vip: Suris sumó otra condena junto con dos altos jefes de la Federal
El bahiense recibió pena en Santa Fe por pagar para obtener llamativos privilegios durante su detención en esa ciudad. Los detalles.
Un frigobar, un equipo de audio, un aire acondicionado, pesas para su gimnasio personal, compras de asado y pedidos a casas de comidas rápidas.
No era un hotel, era un calabozo de la sede Rosario de la Policía Federal, acondicionado por Juan Ignacio Suris durante su "estadía", desde que fue detenido a fines de 2023 en la localidad de Esperanza, para cumplir las condenas que había recibido por narcotráfico y asociación ilícita fiscal.
Hasta marzo de 2024 se determinaron innumerables situaciones que ubicaban al bahiense como un preso vip, con la connivencia de las máximas autoridades de la dependencia.
Un llamado anónimo a la Fiscalía Federal de Rosario, el 22 de enero de 2024, dio cuenta del escándalo.
La investigación avanzó y se pudo determinar que el comisario Guillermo Gallo y el subcomisario Leonardo Benítez recibieron dinero (pesos y dólares) para "simplificar" el día a día de Suris, con facilidades para el uso de teléfonos celulares y visitas higiénicas.
La causa progresó hasta que en los últimos días llegó la sentencia condenatoria del Tribunal Oral en lo Criminal de Santa Fe.
La principal pena la recibió Benítez -tenía el contacto diario con Suris y administraba las dádivas- con 3 años de prisión efectiva por cohecho pasivo (recibir sobornos), peculado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
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Su jefe Gallo fue sentenciado a 2 años de prisión de ejecución condicional (no irá preso) por peculado e incumplimiento de los deberes de funcionario.
Ambos recibieron inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos.
También fue condenado Suris, a cumplir 2 años de prisión efectiva por el delito de cohecho activo (dar las coimas).
Para el juez José María Escobar Cello, "quedó fehacientemente probado que dichas erogaciones tuvieron como contraprestación una serie de prerrogativas indebidas en favor de Suris, quien permanecía alojado en la referida dependencia a disposición del Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca desde el 23 de noviembre de 2023".
"Se acreditó que el nombrado gozó de un régimen de detención privilegiado que incluía: la tenencia y uso discrecional de dispositivos electrónicos y electrodomésticos, la libre utilización de las instalaciones y el desvío de los servicios del personal policial para fines estrictamente personales, el empleo de agentes de la institución para la realización de mandados y gestiones particulares por orden directa de la superioridad, la disponibilidad de numerario y el uso irrestricto de telefonía móvil, un régimen de visitas ajeno a todo control de horarios o registros oficiales, la permanencia diaria en el 'casino de oficiales'", detalló.
Todo este marco, según el juez, "denotaba una comodidad y trato preferencial que distaba ostensiblemente del resto de la población allí alojada".
"El tercer jefe"
La prueba reunida no solo incluyó testimonios sino los libros oficiales de la seccional, que fueron secuestrados durante un allanamiento realizado el 3 de abril de 2024 y reflejan los efectos entregados a Suris.
A tal punto llegaban los beneficios y su espacio de "poder" que para los agentes que trabajaban en la dependencia lo denominaban como "el tercer jefe" o "el inquilino".
"Él no se quería sentir un preso porque decía que no era un preso", declaró una suboficial.
Otro oficial dijo: "Se pasaba horas en la oficina con Benítez, tomando café y tomando mate, comiendo picadas, asado y pedidos de McDonald's".
Una policía remarcó que tenía un plan totalmente flexible de visitas.
Para el resto de los detenidos, los encuentros, sin contacto físico con visitantes, eran de 30 minutos y con presencia de dos guardias, mientras que en su caso se daban en cualquier día y horario (incluso de noche) y en el casino de oficiales, no apto para tal fin.
"Suris era visitado por sus hijos, su mujer y otras personas que se identificaban como sus novias, así como una persona que creo que era socio de Suris, lo venía a ver seguido. Los encuentros a veces duraban muchas horas", testimonio una oficial.
La condición de vip fue confirmada por otro detenido de la época. El interno confirmó que el frigobar que estaba en un pasillo era de Suris, así como un aire acondicionado y un ventilador. También un dispenser de agua aportado por el bahiense, pero que usaban todos los presos.
A ese cúmulo probatorio se sumó el material fotográfico que mostraba a Suris fumando en el balcón de la seccional, sin esposas ni custodia policial.