Bahía Blanca | Lunes, 09 de marzo

Bahía Blanca | Lunes, 09 de marzo

Bahía Blanca | Lunes, 09 de marzo

Camioneros

Son personas muy solidarias, lo llevan en el ADN. Si alguien pide auxilio con el coche en la banquina o ven algo inusual, paran, se involucran.

Foto: Rodrigo García-La Nueva.

A un año de la peor tragedia en Bahía Blanca, esta imagen circuló por todo el país. Expresó lo mejor de una ciudad diezmada por la naturaleza, donde en medio de tanto dolor hubo personas solidarias que dieron la vida por los demás.

El cartel emplazado en la entrada a Gral. Cerri es la manera más expresiva de recordar al camionero que intentó salvar a Pilar y Delfina de la correntada.

Acto sublime de amor al prójimo, donde Rubén Zalazar dejó un mensaje de altruismo sin límites que lo enaltece.

Las nenas de la mano del caminero nos interpelan. Expresan el valor sin límites de arriesgar por los demás aun a costa de la propia vida.

Camionero como tantos, el oficio de Rubén no goza de buena prensa. Fastidia ir largos tramos por la ruta detrás de camiones, sin poder sobrepasarlos porque de frente viene otra larga fila de camiones con acoplado. Nos quejamos que parecen dueños del asfalto, que se llevan todo por delante y se hacen respetar por cuestión de peso, de toneladas.

Esta es una cara de la moneda. 

Quiero referirme a la otra cara que inspira estas líneas, al lado solidario de los camioneros, que quedó inmortalizado en la heroica actitud de Rubén. 

Los camioneros son personas muy solidarias, lo llevan en el ADN. Si alguien pide auxilio con el coche en la banquina o ven algo inusual, paran, se involucran.

Cuando ocurre un accidente en la ruta los camioneros son los primeros en intentar socorrer. Luego llegan los bomberos voluntarios y la ambulancia del pueblo más cercano. Ahí no hay prepaga que valga, todo depende del camionero cercano, la habilidad de los bomberos en rescatar personas, del cuidado de los enfermeros en la ambulancia y de los médicos del hospital más próximo.

La vida que pende de un hilo en manos de vecinos de un pueblo perdido en el mapa. Y del  hospital municipal, con más carencias que equipamiento, a merced de sus médicos y enfermeros.  

De la descripción general paso a la experiencia personal. Mis padres fallecieron muy jóvenes en un accidente en la ruta 3 cerca de Cacharí, entre Azul y Las Flores.

Allí, esa noche de invierno con niebla, hubo camioneros, bomberos y ambulancias. Sobrevivió nuestra hermana que en ese momento tenía 7 años.

Después de horas de viaje llegamos con mi hermano, nos dieron la peor noticia y fuimos rápido al hospital. No estaba sola, a su lado la acompañaba la hija del camionero que fue testigo del accidente y se quedó junto a ella a esperar que llegaran familiares.

Ahí comprendí que el ADN solidario de los camioneros es un bien de familia que transmiten a sus hijos.