No es gratis golpear a otra persona a la salida de un boliche
La Justicia confirmó una demanda de más de 80 millones de pesos a un joven que lesionó a otro en la puerta de “Uni”.
Una agresión a la salida de un boliche no solo tiene consecuencias para quien la sufre -aunque muchas veces solo se repara en los daños inmediatos a la víctima-, sino también para el atacante.
Acreditada en el ámbito penal la autoría del golpeador, la responsabilidad no termina con la condena, sino con una demanda de tipo civil.
Walter Adrián Arnuz tendrá que abonar más de 80.000.000 de pesos por daños y perjuicios a otro joven, a quien se identifica solo con el nombre de Bautista, para preservar su identidad.
La sentencia por daños y perjuicios dictada el año pasado por el juez Juan Carlos Tufari acaba de ser confirmada por la Sala II de la Cámara en lo Civil y Comercial (votos de los doctores Jorge Federico Mercado y Marcelo O. Restivo).
El grave incidente sucedió la madrugada del 16 de febrero de 2019 en las puertas del club Universitario.
Arnuz se molestó por un roce dentro del boliche y reaccionó contra un joven que no conocía. Hubo un cruce de palabras y le pegó una trompada que le abrió el labio.
La víctima se dirigió al quincho para tratar de limpiarse la boca y en esas circunstancias intercedió alguien de seguridad, quien lo auxilió y luego expulsó del lugar a Arnuz.
No conforme con la respuesta, el agresor esperó pacientemente afuera y cuando el chico golpeado salió le aplicó un botellazo en la cabeza desde atrás y también atacó con fiereza a un amigo.
Bautista no perdió el ojo izquierdo de milagro, aunque sí sufrió una disminución visual del orden del 40%. Su vida cambió para siempre.
Arnuz recibió una pena de 3 años de prisión en suspenso (por poco zafó de ir a la cárcel), pero también deberá afrontar el resarcimiento económico, de quedar firme el fallo que ya tiene dos instancias de confirmación.
Pretendía más dinero
Los camaristas consideraron que el juez Tufari fue "prudente" al cuantificar los daños y perjuicios, a partir de la demanda que inició Bautista mediante su abogado, Valentín Fernández.
Con la apelación se buscó ampliar el monto, pero el reclamo no obtuvo respuesta satisfactoria.
En el primer fallo, a Bautista le fijaban el pago del valor de un auto de gama media para cubrir el daño moral sufrido, pero en el recurso buscaba subir el monto al valor de un departamento antiguo de un dormitorio.
"Si bien es posible fijar una indemnización por daño moral por un monto nominal superior al solicitado en la demanda, dado que lo que se adeuda no es dinero sino un valor -aunque termine traduciéndose en dinero-, en el caso no corresponde acceder al pedido del quejoso, pues su pretensión en esta instancia se orienta a sustituir el placer compensatorio que oportunamente consideró suficiente -adquisición de un vehículo de gama media- por uno distinto y de entidad económica sustancialmente mayor -compra de un departamento-", explicó la Cámara.
De todas formas, el tribunal de alzada consideró demostrado cómo las lesiones físicas y psíquicas sufridas por el joven "han impactado de manera radical en su vida, teniendo en cuenta su edad al momento del hecho y las intervenciones quirúrgicas a las que debió someterse".
En definitiva, confirmaron el fallo original de 49.000.000 de pesos que, con intereses, superaría los 80.000.000 de pesos.
Abandonó la carrera
Al momento de la brutal agresión, Bautista tenía 19 años y estudiaba Agronomía en la UNS, carrera que debió abandonar porque ya no podía estudiar.
Las limitaciones que le causó el golpe lo obligaron a volver a la casa de sus padres, en un pueblo de nuestra región.
Algunos amigos de la víctima reconocieron que en principio tenían que leerle para ayudarlo a estudiar y rendir, porque no podía centrar la vista ni focalizar los contenidos.
También dejó de manejar vehículos de noche, abandonó la actividad física que practicaba y la angustia le demandó intervención psicológica.
Según un perito médito, el golpe de la botella le provocó a Bautista el "estallido de globo ocular izquierdo y lesión cortante en arco supraciliar y malar izquierdo, lesiones que le produjeron una incapacidad".
"No aguantaba el dolor"
Testimonio. Bautista recordó en el juicio que cuando salió del club, junto a un amigo, recibió el impacto.
Violencia. "No llegamos a hacer 10 pasos que siento un golpe en la cara, nunca sentí un golpe tan fuerte, lo que hice fue apretarme la cara con las manos porque no aguantaba el dolor", declaró.
Origen. Sobre el inicio del conflicto, Bautista relató que cuando estaban entrando al patio del boliche "escuchamos que alguien me putea, se ve que lo rocé porque había mucha gente. Mi amigo como que le dice algo, que se calme, pero este chico se enoja y me pega una piña en la boca, me deja sangrando", contó.
Heridas. La víctima sufrió hematoma palpebral en ojo izquierdo (acumulación de sangre en los tejidos del párpado), herida supraciliar y en zona malar, hematoma en la comisura labial e iritis traumática, lesiones consideradas de carácter grave.
Pisotón. El amigo de Bautista también fue golpeado. Sufrió fractura de órbita y pérdida de conocimiento y un hematoma con impronta de calzado en el rostro.