La confianza rota y 2027 a la vuelta
.
Desde 2001, y de manera ininterrumpida, la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella elabora cada mes el índice de Confianza en el Gobierno. La medición llevada a cabo mediante una encuesta nacional revela que en marzo cayó 2,30%. A su vez, muestra tres caídas consecutivas desde que comenzó el año, es el indicador más bajo del mandato de Javier Milei y para sorpresas de muchos/as supera ampliamente el valor alcanzado por la gestión Alberto Fernández en marzo de 2022.
El dato se compone de cinco indicadores: honestidad, capacidad, evaluación general del gobierno y preocupación por el interés general.
Pero mientras en Argentina las cosas están complicadas, el resto del mundo tampoco es color de rosa, y si hay algo que hace la Psicología desde un paradigma sistémico es mirar el fenómeno de manera global.
Edelman Trust Barometer es un estudio elaborado anualmente por Edelman, la firma global de marketing y comunicaciones más grande del mundo. Dicha medición evalúa la confianza mundial en instituciones como empresas, gobiernos, ONG’s y medios. Las conclusiones son llamativas y creo que se deben considerar con vistas a la campaña electoral del próximo año.
La palabra clave es la insularidad. Concepto que se utiliza para analizar el aislamiento geográfico y sus efectos socioeconómicos y ecológicos, también se lo emplea en Antropología y Psicología Social. La palabra clave entonces es aislamiento.
El informe concluye que: “La insularidad se convierte en la nueva crisis global de confianza” , esto además de ser una tendencia dominante significa que el mundo, tiende a confiar solo en quienes se perciben como similares. Esta forma de pensar se da en 7 de cada 10 y erosiona la cohesión social, dificulta la colaboración y bloquea el progreso económico y político.
El optimismo se desploma y las brechas sociales se profundizan. Los niveles de pesimismo sobre el futuro alcanzan niveles históricos, ya que solo un 32% cree que la próxima generación estará mejor. Además, la brecha de confianza entre altos y bajos ingresos se viene duplicando, consolidando así desigualdades estructurales.
La confianza se vuelve local y se retrae de las instituciones, ya que las personas confían cada vez menos en instituciones nacionales y globales, y más en su círculo cercano. Por lo tanto, se pierde confianza en gobiernos, medios y líderes empresariales extranjeros y crece la confianza en familiares, amigos, vecinos, y compañeros de trabajo. Es decir que ya no hay lugar para el “nosotros” que venía muy desgastado y se muta hacia el “yo y los míos” reforzando el aislamiento.
Hace tiempo se viene hablando de los efectos del aislamiento o la insularidad y la promesa de estar más conectados queda en eso, una promesa.
La insularidad además de un fenómeno social impacta directamente en la economía y en la innovación.
¿Cómo se sale de esta situación?
La tarea es casi artesanal y acá hay un punto a tener en cuenta para quienes quieran lanzarse como candidatos/as en 2027.
Algunos/as dicen hay que volver a enamorar, sin embargo, hay que dejar a un lado el romanticismo y entender otras cuestiones. Hay que aprender a escuchar, (así como lo hizo el alcalde de Nueva York), luego decodificar y entender las necesidades de todos los grupos e identificar los intereses comunes, y lo más difícil algunos dicen volver a crear puentes. Para mí se trata de escuchar, entender las necesidades, traducirlas en un proyecto y eso es lo que vuelve a reconstruir el lazo y la confianza.