De la existencia a la subsistencia
.
Mientras escribo esta columna “el rey de los deslomados” está regresando de New York. Con lo cual seguramente escucharemos una serie de argumentos, respecto de cómo se deslomó, cuánto se deslomó, para qué se deslomó y los beneficios que tendremos luego de semejante deslomada.
Así que es momento propicio para conjugar la Psicología con la Política, ambas ciencias se complementan muy bien. También es momento de conjugar la Psicología con la Comunicación. La idea es ponernos “las lentes” de estas disciplinas y generar en 3000 caracteres algunos elementos desde donde pensar esta deslomada y el impacto que genera, máxime cuando en paralelo se conoció el dato de la inflación y lejos está del cero prometido.
Tal como sucede en estos casos en los que se “destapa una olla”, quienes están en el mismo equipo del deslomado, además de salir con una “coreografía comunicacional”, sincronizada y defendiendo al mismo tiempo lo indefendible, esgrimen un argumento: todo es “ruido digital”.
Técnicamente no es ruido digital, tampoco una conversación de unos pocos, este fue un tema que impactó en muchos sectores y en el ciudadano en general. Obviamente los memes se multiplicaron, pero a estas alturas, la humorada de las redes sociales se agradece porque es una forma de tramitar la angustia; no en vano Freud escribió en 1905 “El chiste y su relación con el inconsciente”.
Salir a la calle a escuchar de lo que habla la gente siempre es enriquecedor, es el verdadero termómetro emocional. En este sentido, ante la deslomada, las emociones que prevalecen son enojo y rabia, esta última no es ira en sí, pero siempre es el prólogo del “relato salvaje”. También hay mucha preocupación.
Así se advierte enojo y bronca, ambos sentimientos son colectivos, no son focos aislados. El denominador común es “no hay plata” y cada vez se dificulta más llegar a fin de mes.
¡De un proyecto de existencia a un proyecto de subsistencia!
Es sabido que en líneas generales toda persona proyecta, lo simple y lo complejo. Desde qué vamos a comer hasta qué carrera seguir. Sin dudas la postal está mutando pues el proyecto de existencia se desvanece y hoy el proyecto es de subsistencia.
Se proyectaban vacaciones, salidas, el asado del fin de semana, comprar un electrodoméstico, y seguramente algún economista que se desloma dará argumentos contrarios; yo simplemente veo conductas por ejemplo la felicidad que genera poder comprar una heladera en cuotas.
El 6 de marzo una señora en el colectivo hablaba por su celular y decía: “ya pagué las cuentas, solo me faltó el cable, no me quedó más dinero, te compré un calzoncillo porque están rotos y lo necesitás para ir a trabajar…”
De la existencia a la subsistencia.
Si tenemos en cuenta que un proyecto de vida se inscribe en coordenadas de espacio y tiempo, el espacio es desolador, y el tiempo en permanente desfase porque se llega al día 7 o al 15 y eso deriva en impotencia en estado puro.
Y muchos se preguntan ¿por qué tanto enojo?
Es simple, hay despojo.
El Observatorio de la UCA revela que el 61,1% de los asalariados se saltea alguna comida por falta de recursos. Los jubilados comen una vez al día, los discapacitados se quedan sin sus terapias… y la lista del despojo sigue.
Esto que se repite cada mes deviene en un ritual por subsistir. La elección no es vacaciones en la playa o en la montaña, la elección es comida o medicamentos. Y en esta repetición los/as únicos/as deslomados/as que llevan una pesada carga en la espada, ya sabemos de qué lado están.