Bahía Blanca | Miércoles, 25 de marzo

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Bahía Blanca | Miércoles, 25 de marzo

Reflexión sobre los espacios de esparcimiento nocturno

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Foto: Archivo de La Nueva.

¿Qué les parece si hablamos de boliches bailables, afters, confiterías danzantes o el nombre que imaginen adecuado a los efectos de la habilitación y el marketing buscado para el espacio?

Bien... a raíz del comentario de un comerciante del sector Estación Sud respecto a la posible instalación en la zona de un "boliche similar" en un local que se encontraba en refacciones más o menos importantes (aclaro que no le constaba ni podía afirmar lo que era un rumor), nos vino a la mente la dura lucha del grupo de vecinos de la Estación Sud. Recordamos aquella bailanta que durante años ocupó las instalaciones del salón del club Olimpo, con las consabidas consecuencias de cada fin de semana: revuelos, peleas e incluso duros resultados físicos entre sus habitués a la salida.

Tras la lucha que el club realizó para recuperar el espacio, se suponía —según decía la calle— que los responsables alquilarían un importante salón ubicado en San Martín al 600. Enterados del posible nuevo vecino, los residentes no demoraron un instante y comenzaron una lucha pública, dentro de la ley, para evitar su instalación en el lugar.

Ahí es donde aparece, por sobre las razones técnicas y de planificación, el sentido común y una pregunta simple pero contundente que solo tiene una respuesta lógica: ¿es correcto que este tipo de espacios se incluyan en plena zona urbana y con mayoría de habitantes permanentes? ¡Evidentemente no!

Los responsables de la Municipalidad deberían "empujar" a los mismos a un sector alejado de las zonas de vivienda permanente. Esto permitiría que, ante eventos no deseados, las autoridades actúen con soltura y eficiencia, sin poner en peligro al vecino que está descansando en su hogar. No vale agregar más nada... ¿o sí? Solo una reflexión: el interés general está sobre el particular.

Les saludo atentamente.

Jose Luis González Ceñera