Traslado de culpas por faltante de caja económica
La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva., en La Plata.
Frente a un mapa repleto de prejuicios, infidelidades y desaciertos políticos, desde la agenda política de la provincia de Buenos Aires brota un crudo diagnóstico ante un contexto de estancamiento productivo: La reforma laboral impulsada por el presidente libertario Javier Milei, no generará más empleo sino se resuelve la economía real cotidiana. Aún así, las perspectivas económicas conviven con una amplia apatía ciudadana.
Desde la Gobernación bonaerense hablan de un apremiante presente financiero como consecuencia de la poda de recursos presupuestarios que viene aplicando la motosierra del Gobierno nacional.
De acuerdo con los cálculos del equipo económico ministerial, los fondos retenidos ascienden a 22,2 billones de pesos por la combinación de programas discontinuados, obras paralizadas y el deterioro de la actividad económica, con efecto negativo sobre la recaudación tributaria.
Incluso, para dimensionar la magnitud del recorte nacional sobre la PBA, ejemplifican que la cifra “equivale a 8 años de inversión en obra pública, a la mitad del presupuesto de toda la administración bonaerense o a más de un año de recaudación propia. En términos físicos, equivale a más de 15 mil kilómetros de rutas”.
La avanzada “reformista” libertaria sumado a los buenos resultados legislativos y manipuladas adhesiones que viene logrando Milei tienen que ver con una crisis de representatividad de las fuerzas políticas tradicionales que afecta incluso al firmamento kirchnerista que parece irse quedando “sin mensaje y sin mensajero” como opción de alternancia presidencial.
Quién interpretó ese diagnóstico fue el ministro de Gobierno kicillofista, Carlos Bianco, cuando públicamente resaltó la fragmentación del peronismo cuestionando de algún modo la conducción partidaria a nivel nacional. La cita en cuestión, fue en obvia alusión a la ex presidenta Fernández de Kirchner, dando a entender que ya “con Cristina no alcanza” para potenciar el volumen electoral pero que su liderazgo no es suficiente para ordenar al PJ.
En ese sentido, los legisladores libertarios bonaerenses destacan que la reforma laboral forma parte de “un cambio de época”, mientras intentan fortalecer el trabajo territorial para “estar a la altura” del electorado proyectando ser la principal fuerza opositora en las elecciones por la Gobernación de calle 6 en 2027.
“No es modernización laboral: es un intento de abaratar despidos, busca disciplinar al movimiento obrero y transferir ingresos del trabajo al poder económico”, les respondió la diputada peronista, Silvina Nardini, desde el recinto de sesiones de la Cámara que conduce el montermoseño Alejandro Dichiara.
Tanto en Diputados como en Senadores, todavía resta definir la integración de sus comisiones parlamentarias. Entre ellas, las tres consideradas más relevantes: Asuntos Constitucionales (acuerdos vinculados con Justicia), Presupuesto (e impuestos) y Legislación General ya que allí se cocina buena parte de la agenda legislativa y se filtran los proyectos que después llegan a los recintos.
En un par de días, Kicillof deberá abandonar por algunas horas su zona de confort gubernamental para concurrir a la “Casa de Leyes”, indiscutible "caja de resonancia política" donde los conflictos domésticos territoriales no siempre se debaten con buenos modales.
En principio, se espera un mensaje discursivo del Gobernador con un fuerte componente político, al margen del acto protocolar de inauguración formal del año legislativo programado para el lunes que viene. Sabe que, apenas ponga un pie afuera del recinto de sesiones de Diputados, las bancadas parlamentarias de LLA, bullristas, macristas y algunos radicales van a desparramar un “rosario de reproches y valoraciones negativas” en redes sociales por su decisión de confrontar contra el modelo de Milei y utilizar un ámbito institucional como “tribuna de marketing electoral”.
La intención pasa por construir un relato comunicacional que posicione la gestión bonaerense como plataforma política alternativa frente a las medidas de ajuste del Gobierno nacional, e instalar un claro contraste con la agenda libertaria.
En la puerta exterior, el sindicalismo decidió hacerle “pressing grupal” a Kicillof para marcarle la cancha con reclamos salariales. Al igual que los docentes, los judiciales también estimulan una huelga en rechazo a la floja oferta de suba salarial que formuló la Provincia, casi como si metafóricamente el ministro de Economía Pablo López estuviera “rascando el fondo de la olla”.
También el combativo gremio de ATE le reclamó una urgente reapertura de negociaciones paritarias y propuso subirle impuestos a “grandes contribuyentes patrimoniales” para financiar aumentos a trabajadores de educación, salud, policías y empleados estatales en general. A priori, el conflicto abre un escenario complejo que expone la fragilidad del financiamiento educativo, marcado por la falta de conexión entre Nación y Provincia.
La coyuntura legislativa volvió a poner en foco nuevamente historias de ingratitudes subterráneas pasadas, provocadas antes y durante la disputa política entre el sector alineado con el mandamás provincial y el “cristinismo”.
La tensa definición, por la vicepresidencia 1ra del Senado bonaerense, --detrás de la vice Verónica Magario en la línea sucesoria gubernamental-- pretendida por el propio Kicillof para su movimiento “futurista” y la manija de la presidencia del bloque “Fuerza Patria” que por sentido común le toca a los “camporistas” del kirchnerismo puro. Una decisión inaplazable en términos de una pulseada interna de poder real.
Ni lerdos ni perezosos, opositores legislativos aprovecharon para echar leña al fuego, alertando sobre la asombrosa “falta de diálogo” de la mesa política de la sede gubernamental de calle 6 con propios y extraños. Desde un tablero de “operaciones” cuentan que el pase de facturas tenía como destinatario al ex camporista y actual ministro del área social bonaerense, Andrés “El Cuervo” Larroque.