Bahía Blanca | Sabado, 30 de agosto

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Zona de turbulencia con intensos nubarrones

La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

La disputa electoral es tierra fértil para la polémica. En los tiempos que corren, donde la credibilidad política es un valor que muy pocos pueden exhibir, la penetración del escándalo por la difusión de los audios por presuntas coimas en discapacidad “a cielo abierto”, no sólo hizo tambalear al Gobierno libertario sino que también abrió una nueva puerta para el hastío ciudadano. El tiempo, como siempre, pone cada cosa en su lugar.

Por ahora, resulta difícil dimensionar el impacto que pueden tener las filtraciones telefónicas que salpican directamente a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei en el comportamiento del electorado bonaerense a casi una semana de las elecciones de renovación legislativa tanto a nivel seccional como para cargos municipales.

“Probablemente empezó la descomposición”, arriesgó el ministro de Gobierno, Carlos Bianco durante esa suerte de monólogo semanal que mantiene con periodistas acreditados en calle 6, en medio del tembladeral político y económico que atraviesa la Casa Rosada. “No es el primer caso de corrupción de este gobierno y, probablemente, tampoco sea el último. Esperamos que la Justicia actúe rápidamente”, advirtió el funcionario, mano derecha del gobernador Axel Kciillof.

Tanto el presidente Javier Milei como su entorno  más cercano siguen en el ojo de la tormenta política. Mucho más después del discutible lapsus que tuvo el mandatario, al intentar arengar a los suyos en Junín en contra el kirchnerismo: “Están molestos porque les afanamos los choreos”, sorprendió.

“Se está llevando puesto al país y a las provincias, por eso tenemos la obligación de ir a las urnas el 7 de septiembre y decirle 'Basta Milei, hasta acá llegaste'”, sostiene en medio de la zona de turbulencias la vicegobernadora y candidata a diputada testimonial por Fuerza Patria, Verónica Magario.

Se viene una votación en la Provincia cuyo resultado tiene pronóstico reservado en las ocho secciones electorales pero que permitirá diagnosticar distintas secuelas, según las circunstancias económicas y sociales que afrontan los 135 municipios bonerenses.

La administración Kicillof inició desde hace un tiempo una suerte de cruzada para frenar el ingreso del discurso libertario de la motosierra en los recintos parlamentarios de La Plata. Es que, antes del recambio legislativo de diciembre, el Ejecutivo provincial deberá proponer en la agenda legislativa el complejo debate sobre el Presupuesto 2026, además de un pedido de endeudamiento y la ley fiscal impositiva para los contribuyentes bonaerenses.

No son, por cierto, temas menores después de reiterados tropiezos en los últimos años. El Gobernador viene funcionando con la “ley de leyes” prorrogada porque la Legislatura no aprobó ninguna de las tres iniciativas gubernamentales ya sea por “diferencias internas” dentro del kirchnerismo o por falta de muñequeo político entre el Ejecutivo y la oposición.

El “día después” de las legislativas, se podrá advertir si la unidad electoral forzada de Fuerza Patria  podrá perdurar en el tiempo. Por ahora, en la práctica, la campaña discursiva va por veredas diferentes y cada cual sólo habla de lo que le importa: Kicillof de su gestión, los intendentes peronistas de su realidad municipal, y La Cámpora insiste con la consigna “Cristina libre”, en alusión a la expresidenta con prisión domiciliaria e inhabilitada para cargos electivos por corrupción.

Como botón de prueba de ese desacople, al diputado nacional Máximo Kirchner se le soltó la lengua, una vez más, criticando al Gobernador por la distribución de fondos para obras municipales, a favor de la capital provincial y en detrimento de las intendencias de La Cámpora del Conurbano.

La inoportuna queja ocurrió durante un acto de campaña junto a la intendenta quilmeña Mayra Mendoza, entre otros, y con eso, volvió a picantear la interna del PJ. 

“Los goles en contra son funcionales electoralmente a los libertarios”, se lamentan sobre las diagonales. Es que, Kicillof creía que las tensiones internas eran una etapa cerrada, al menos hasta después de los comicios, ya que las discusiones habían sido puestas en pausa para avanzar en la estrategia discursiva unificada anti Milei, tanto en septiembre como en octubre. Claramente, la imprudencia del hijo de la exmandataria no permitió cohesionar esa consigna proselitista. 

Milei , en tanto,ya abrió el paraguas antes de llegar al barro electoral del domingo que viene y, quizá por eso, el comando de campaña libertaria entró en una zona gris donde el clima pasa del triunfalismo al pesimismo en un abrir y cerrar de ojos. 

Ante eso, el frente oficialista y el PRO buscan reforzar la presencia de voluntarios para fiscalizar los comicios: “El aparato peronista va a hacer trampa, como están acostumbrados”, sugieren.

Otro interrogante que queda flotando en el microclima político es si las demás fuerzas de la oposición -por ejemplo, Somos Buenos Aires- pueden capitalizar cierta dispersión del voto libertario si la imagen de los candidatos seccionales o locales fue contaminada por la cercanía con Nación tras el bullicio dejado por los presuntos casos de corrupción.

La avanzada libertaria parece ir perdiendo el control de la calle y del relato mediático. La frustrada caravana presidencial por Lomas de Zamora, con lluvia de piedras incluida, y los incidentes contra militantes de LLA en Junín, son una demostración del previsible descontento de varios sectores con el plan de ajuste económico. 

Las provocaciones ideológicas y los mensajes conteniendo violencia política pueden terminar siendo una peligrosa combinación.