La historia del Patronato de la Infancia y su lucha por la recuperación
“Nadie nos ayudó en la reconversión de acuerdo a la nueva ley y se empezó a ensuciar nuestra imagen. Así y todo nunca cerramos las puertas, jamás”, señaló su presidente, Antonio López.
Cómo le sucedió a muchas instituciones locales, el temporal de diciembre 2023 y la granizada de principios de febrero último generaron gravísimos daños en sus estructuras edilicias, muchas de las cuales están en reparación gracias a la muy importante colaboración del municipio y de empresas privadas.
Sin embargo están las que no han logrado todavía recuperarse y necesitan de la urgente colaboración de la comunidad para afrontar arreglos que resulta indispensables para garantizar su adecuado funcionamiento.
Es el caso del histórico Patronato de la Infancia de calle Zapiola 855, que no había terminado de recuperarse de los efectos del trágico temporal de fines de 2023 cuando el granizo terminó por provocar nuevos daños a sus instalaciones.
Por esos sus directivos hacen hoy un pedido de ayuda a vecinos, empresas, comercios y todo aquel que pueda colaborar con materiales que permitan realizar las reparaciones necesarias.
Los principales daños se verifican en los techos, lo cual genera un gran grado de desprotección al interior del inmueble, como así también roturas de cielorrasos, baños y varias de las instalaciones ubicadas sobre calles Zapiola, Santiago del Estero y Panamá.
El lugar
La situación afecta el normal funcionamiento de la institución, que desde hace años cumple su rol como Hogar de día, atendiendo las necesidades de unos 60 niños, a los que se le ofrece un lugar de atención y contención –entre las 7,30 y las 17--, brindándoles alimentación, apoyo escolar, transporte y recreación, todo de manera completamente gratuita.
De acuerdo a lo detallado desde la institución, la jornada diaria comienza con un desayuno para los chicos, el traslado a sus escuelas mediante un transporte propio, al regreso se les ofrece un almuerzo en base a un menú preparado por cocineros debidamente formados y asesorados por una licenciada en nutrición. Las comidas son caseras y variadas y hay una dieta especial para quienes así lo necesiten.
Luego docentes y voluntarios ayudan a los menores con las tareas escolares y se los provee del material necesario para su escolaridad.
Un poco más
Además de toda esta prestación, la institución realiza distintos talleres, entre ellos de literatura, ajedrez, deportes y computación y asiste a los niños en sus necesidades de vestimenta –a través de un ropero comunitario-- y medicamentos.
“Son todas actividades que les permiten desarrollar su creatividad, cultivar valores como la amistad, elevar su nivel cultural y lograr bienestar físico”, detallan los directivos.
Durante el receso escolar el Patronato sigue funcionando y se ocupa de organizar salidas a puntos turísticos como Monte Hermoso, Pehuen Có y Sierra de la Ventana.
También desarrolla torneos deportivos en sus instalaciones, dispone una piscina en el patio central, espacio que cuenta con árboles frutales, pérgolas con glicinas, canchas de básquet, juegos y un equipamiento de mesas y sillas.
Toda esta estructura y estos servicios son los que hoy se encuentran en riesgo.
Por un lado, por los daños materiales sufridos. Por otro, porque también han repercutido en la entidad los efectos de la crisis económica, con una importante disminución en los ingresos por donaciones y un aumento de los egresos por los valores de los servicios, combustibles, repuestos y salarios.
“La ayuda que solicitamos es para seguir colaborando, ayudando y protegiendo a los niños, a los discapacitados y a muchas familias humildes de la ciudad”, agregan.
Un poco de historia
El Patronato de la Infancia fue fundado el 10 de diciembre de 1906 por un grupo de damas que buscaban así dar una respuesta a los niños que carecían de la atención mínima e indispensable, “protegiendo a la infancia en situación de abandono, miseria e ignorancia, promoviendo su encuentro con la sociedad”.
Comenzó funcionando en una vivienda de Lavalle 258, luego una en Caronti 23 hasta que en 1913 se instaló en Panamá y Santiago del Estero, ocupando parte de la manzana que con el tiempo sería de su propiedad –donada por sus titulares-- y donde, entre 1927 y 1940, se construyó el complejo que ocupa hasta el presente.
Prueba de la solidaridad que siempre generó la entidad es que el mismo año fundacional recibió varias propuestas de tierras gratuitas donde instalarse.
Una la realizó Petrona Heguilor, viuda de Teófilo Bordeu, que ofreció una manzana en la flamante Villa Bordeu, además de 150 mil ladrillos si se decidía ubicar allí las instalaciones. Ese mismo año, Ernesto Parral, uno de los propietarios de las tierras donde se fundó Villa Harding Green, les ofreció también una manzana con ese barrio.
Históricamente, el Patronato fue una de las instituciones que mayor apoyo tuvo por parte de la sociedad a lo largo del tiempo. Los terrenos de calle Zapiola, por caso, fueron donados por Juan A. Canessa y los edificios allí construidos realizados con aportes vecinales.
La dirección de la institución estaba generalmente a cargo de distinguidas damas de nuestra sociedad. En 1927, por caso, eran parte de esa comisión Inés Malanich de Olaciregui, Zelfa Muñoz de Barrionuevo, Ángela Vergara de González, Mercedes Lavié de Dillon, Elena Cosmelli de Pronsato, entre otras.
En la década del 70, la institución comenzó a atravesar algunas situaciones delicadas que incluyeron intervenciones por parte de la provincia. Hubo denuncias por supuestas acciones indebidas y se registró un cambio en su funcionamiento a partir de nuevas leyes en cuestiones de minoridad.
En todos los casos la justicia siempre falló a favor de la institución, que pudo sobrellevar estas delicadas situaciones, adecuar su modalidad y seguir en actividad, a 119 años de su creación.
“El Patronato nunca cerró, jamás”
Antonio López es el presidente del Patronato de la Infancia y reconoce que en los últimos tiempos ha existido “una gran desinformación” con relación a la institución, al punto que son muchos los que piensan que no funciona.
“En 2005 se sancionó la ley de Promoción y Protección de los Derechos del Niño, derogando la existente que regía el funcionamiento de nuestra entidad. Fue un momento delicado, donde entraron en juego intereses políticos y no se permitía que los chicos siguieran estando en instituciones como la nuestra. En ese momento nos reunimos con autoridades provinciales para analizar el nuevo destino del lugar. Ahí empezó una pelea terrible, en la cual se prefirió destruir a la institución antes que ayudarla. Nadie nos ayudó en la reconversión de acuerdo a la nueva ley y se empezó a ensuciar nuestra imagen. Así y todo nunca cerramos las puertas, jamás”.
En medio de esa crisis, se dio una delicada situación con la vulneración de derechos de una niña en uno de los hogares adonde desde Minoridad de la provincia se comenzó a derivar a los niños de la institución.
“Lejos de asumir su responsabilidad por lo ocurrido, la provincia nos echó la culpa a nosotros, como que no nos habíamos ocupado de manera adecuada de algo que en realidad no nos correspondía porque nuestro trabajo era atender a los chicos alojados en la institución, no afuera. Eso quedó claro en los fallos posteriores de la justicia. Ninguno de nuestros directivos, ni sus trabajadores sociales, ni el psicólogo tuvieron culpa alguna en ese hecho. Pero el daño estaba hecho y la absolución de toda culpa apenas se difundió”.
Una vez que el Patronato dejó de tener chicos institucionalizados se concentró en potenciar su Centro de día, ofreciendo la atención integral a los niños, que es lo que funciona hasta el presente.
“Trabajamos con varios establecimientos educativos y tenemos el Jardín de infantes 924 ocupando instalaciones del patronato. Todo eso se interrelaciona con nuestra tarea”, señaló López.
El centro de día se desempeña en dos ejes: el nutricional, con chicos que desayunan, almuerzan y meriendan aquí; y el educativo, complementando a los establecimientos escolares.
En cuanto a su funcionamiento, el Patronato es una ONG que opera como cualquier club de la ciudad o instituciones similares, como el caso de INCUDI.
Las condiciones para ingresar tienen que ver con la edad del chico, que puede ser de hasta 14 años en algunos casos especiales.
Los recursos con los que se sostiene provienen de donaciones y campañas. No tiene otro tipo de ayuda.
“A veces recibimos alimentos de la provincia y la municipalidad –en particular el intendente Federico Susbielles se ha interesado mucho por nuestra situación-- pero los sueldos, los servicios y demás gastos corren por nuestra cuenta. Por eso hoy atravesamos una situación tan delicada, agravada por los temporales y pedimos ayuda, algo que generalmente no hacemos, pero ahora necesitamos la colaboración de todos, en particular de aquellos que puedan donarnos materiales de construcción. Tenemos una cuenta en el banco provincia con el alias “patronato1906” donde se reciben donaciones”, opinó López.
Y añadió: “Nuestra función social sigue siendo importantísima. Hay lugares en la ciudad donde la gente puede ir a comer. Nosotros ofrecemos un apoyo más amplio, integral, un lugar donde se contiene a los chicos y se los apoya con educación, medicina y ropa. Las madres y padres que trabajan pueden dejar acá a los chicos con toda tranquilidad. No existe en la ciudad un espacio que se ocupe de todas estas cosas”.