Una manzana que sigue en crisis: intimaron al Correo por su edificio
El CD le exigió a la entidad que proceda a realizar tareas de limpieza de las veredas y el mantenimiento de la fachada.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Audionota: Marina López
Por segunda vez en los últimos cinco años, la delegación local del Correo Argentino -–calle Moreno, entre Estomba y Vicente López--, ha sido intimada para que ponga en condiciones el frente del edificio que ocupa y proceda a la limpieza de las veredas.
En 2021, el Departamento Ejecutivo municipal intimó a la empresa a colocar pantallas protectoras en su frente, como consecuencia del riego que significaban las repetidas caídas y desprendimientos de revoques, molduras y ornamentos.
Las mismas fueron armadas en coincidencia con los dos portones de acceso al edificio, asumiendo la imposibilidad de realizar las reparaciones necesarias.
Ahora es el Concejo Deliberante el que intimó a la entidad para que “de manera urgente”, proceda a realizar “tareas de limpieza de las veredas” y el mantenimiento de las fachadas, “a fin de garantizar condiciones de higiene pública y tránsito peatonal seguro”.
Por eso solicitó a las autoridades correspondientes la adopción de medidas preventivas, “destinadas a mitigar la presencia de palomas y la reiteración de la acumulación de excrementos”, en el marco de la normativa municipal sobre control de plagas, en este caso la que conforma la paloma doméstica.
La situación resulta observable a simple vista, detectándose “la constante suciedad en veredas y muros exteriores, con la acumulación de excrementos y restos que afectan la higiene del espacio público”.
La exigencia se basa en la normativa que establece la obligación de los frentistas de mantener limpias las veredas en correspondencia con el frente de sus inmuebles.
Por otra parte, la ordenanza referida a Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos sanciona las conductas vinculadas a “la disposición indebida de residuos resultantes del barrido y la limpieza de veredas, prohibiendo su arrojo en la vía pública”, lo cual refuerza la obligación de los frentistas a respetar determinadas acciones que puedan afectar la higiene en la franja peatonal.
Considerando además que el Correo Argentino es una entidad pública en la cual se verifica una nutrida concurrencia diaria así como la visibilidad que tiene su sede, con lo cual resulta imperativo que “observe y colabore con el cumplimiento de las normas, manteniendo en condiciones la fachada y las veredas para preservar la salud pública y la estética urbana”.
Su jerarquía
El edificio del Correo, diseñado por el arquitecto Juan Cornelio Van Dorseen de la Dirección Nacional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, fue habilitado en 1928.
En 1997 el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, reconocimiento basado en su condición arquitectónica, “un excelente exponente del academicismo arquitectónico del siglo XIX” que conserva su fachada de estilo académico francés.
A ese valor artístico suma su importancia testimonial, al conservar elementos originales que hicieron a la actividad postal y telegráfica y que sirven hoy a la memoria popular.
Finalmente, su ubicación en la "Manzana Fundacional" lo hace parte indisoluble del conjunto urbano arquitectónico que identifica a la ciudad como “pionera en la población de la Patagonia”.
El bien está incluido además en el Registro Municipal para la Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano, protección que le genera obligaciones adicionales en cuanto a conservación, mantenimiento y puesta en valor, tanto para garantizar su funcionalidad como su integridad arquitectónica, estética y cultural.
La manzana fiscal
El fuerte fundacional ocupó en 1828 el terreno delimitado por calles Vieytes-Brown y Chiclana-Estomba, entre O’Higgins y Moreno. Esa conforma la denominada Manzana fundacional, que con el tiempo quedó dividida en cuatro porciones por la avenida Colón y la cortada Drago-Vicente López.
Una de esas cuatro manzanas quedó en manos del estado Nacional, de allí que en ella se ubiquen el banco Nación (Estomba y Moreno), la Aduana Nacional (Estomba y avenida Colón), la que fuera sede del banco Hipotecario Nacional (Avenida Colón y Vicente López), las dependencias de la Dirección Nacional de Arquitectura (Vicente López 50) y el Correo Nacional. Hubo dos lotes que fueron cedidos, uno a la provincia, donde se ubica el Palacio de Tribunales (Estomba 34), y el otro a la Asociación Bernardino Rivadavia para su biblioteca (Avenida Colón 31).
De ese grupo de inmuebles, el Hipotecario lleva 15 años desocupado y sin destino a la vista, la Aduana está libre desde hace cinco y rodeada por un cerco preventivo por el riesgo de desprendimientos de su frente, el banco Nación lleva siete años en obra luego del incendio que afectó sus instalaciones y el Correo, con pantallas protectoras desde hace cinco años y ahora intimado a mejorar su situación edilicia.