Escombros y residuos de obras: un proyecto bahiense que va más allá del reciclaje
Un grupo de alumnos de tercer año de Arquitectura de la UNS apunta a la promoción de la economía circular, a la generación de empleo y a una mayor sustentabilidad. El trabajo logró el segundo premio de un rally latinoamericano.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“Creemos que es un proyecto que tiene viabilidad. No requiere de maquinaria compleja ni nada parecido; sólo de un buen sistema de recolección. Sería un destino adecuado para los escombros que, hoy en día, resultan una problemática compleja de resolver porque la gente los deposita en cualquier lado”.
Lo dijo María Sol Togni, alumna de tercer año de la carrera de Arquitectura de la Universidad Nacional del Sur (UNS), representante de un grupo de estudiantes que presentó —en una competencia latinoamericana— el proyecto sobre una planta de reciclaje de escombros que, puntualmente, apunta a la generación de empleo y a una mayor sustentabilidad en el marco de la promoción de la economía circular.
“Las tres funciones que planteamos son la compactación de los rellenos sanitarios, que son los basurales; la creación de mobiliario urbano con esa materia prima, así como la generación de compost con el yeso y la madera para, luego, utilizarlos en la fertilización de cultivos y, finalmente, en la creación de fuentes laborales”, añadió.
“La planta puede generar mucho trabajo y mejorar la calidad de la zona donde se encuentra. La idea es que esté cerca de sitios donde existen rellenos sanitarios, ya que allí, generalmente, reside gente de escasos recursos. Y también se podría reducir el tamaño de esos basurales y, por ende, mejorar la calidad del aire”, explicó.
Del proyecto, orientado por la Arq. Carla Beistegui, participaron —además de Togni, quien es oriunda de Río Gallegos—, Lara Uribe, de Tres Arroyos; Sofía González, de Bahía Blanca; Ada Abril Yaupe Brito, de Santa Rosa; Malena Padula, de Tres Arroyos; Paloma Escudero, de Punta Alta y Rosario Stefanazzi, de Médanos, todos de la carrera de Arquitectura.
También intervinieron Felipe Monge Hernández, de Pehuajó, quien estudia Ingeniería Mecánica y Lucía Maté Solís, de Tres Arroyos, quien cursa Ingeniería Industrial.
El desafío de los jóvenes nació a partir de una pregunta: qué hacer con los escombros.
“Lo elegimos porque está relacionado con lo que estudia la mayoría del grupo. Sabíamos que los escombros se podían triturar, procesar y volver a generar otras alternativas, que ya se hacen, como ladrillos o carpetas de piso con el hormigón, pero queríamos producir algo nuevo y analizar en qué otra herramienta se podía aplicar más que en la construcción”, sostuvo.
“Así llegamos a la investigación de las propiedades de los materiales. Nuestra profesora (por Carla Beistegui) nos sugirió el tema de la compactación, pero al final decidimos que con una idea no alcanzaba. Y nos ampliamos para sumar propuestas”, añadió Togni.
“Lo del mobiliario urbano surgió también como economía circular. Y tiene que ver con lo que nosotros estamos haciendo todo el día en nuestra carrera: diseñar este tipo de alternativas para espacios públicos”, dijo.
Togni indicó que el yeso para la elaboración de compost surgió tras la investigación de los chicos de ingeniería industrial y mecánica, quienes se adhirieron al proyecto (y, además, lo enriquecieron).
En otro tramo de la charla con La Nueva., admitió que la repercusión social del proyecto no estaba en la idea inicial.
“No lo habíamos pensado en ese sentido, pero cuando fuimos a visitar una planta de reciclaje concluimos, pensando incluso en el proyecto para Bahía Blanca, que la instalación de una planta es algo que tiene mucho impacto y que puede mejorar la calidad de vida de muchas personas”, aseguró.
Asimismo, este tipo de propuestas son importantes para crear una mayor concientización respecto del reciclaje.
“La instalación de una planta es algo que tiene mucho impacto y que puede mejorar la calidad de vida de muchas personas”, dijo María Sol Togni.
“Cuando se lanzan ideas de estas características la gente primero se entera; luego se contagia y lo empieza a naturalizar y, finalmente, las adopta. Este es otro de los objetivos que también perseguimos”, concluyó Togni.
El Rally Latinoamericano de Innovación es una competencia que tiene como propósito fomentar la innovación abierta en estudiantes universitarios. Se desarrolla por equipos multidisciplinarios y de manera simultánea en distintos países durante 28 horas consecutivas.
La competencia les pide a los equipos participantes que entreguen dos productos: proponer una solución a un desafío, el cual consiste en una problemática real que requiere de una solución creativa e innovadora y una interacción, de tipo lúdico creativa, entre dos equipos de diferentes países o culturas.
En la ciudad de Bahía Blanca se realizó los últimos viernes 4 y sábado 5 de octubre en la casa de la Cultura de la Universidad Nacional del Sur, donde el equipo denominado Posta se quedó con el segundo premio de la competencia en la categoría Impacto Social.
Beistegui: “Un círculo virtuoso”
“Hasta donde pudimos averiguar no hay tratamiento respecto de los residuos de la construcción tradicional. De allí que la propuesta lanzada por los chicos es por demás interesante por sus múltiples objetivos”, dijo la Arq. Carla Beistegui, quien coordina el nivel 3 del Taller Metropolitano de Arquitectura de la UNS (MET).
“Con esos residuos la idea que proponen es que se los destine a una planta de tratamiento para ser separados, ya que además hay metales y yesos. En este último caso, se trata de algo óptimo para fertilizar la tierra si se les despega el cartón”, agregó.
“Con los restos de concreto, ladrillos y demás la idea es triturarlos y aplicarlos, por un lado, como materia prima en el lugar de los áridos para mobiliario urbano en barrios o plazas de la ciudad", explicó
“A su vez, la intención es estar cerca de los rellenos sanitarios, que son cubiertos con arena o tierras extraídas de canteras, pero teniendo esto como materia prima evitaríamos, justamente, seguir extrayendo de esas canteras y habría una menor degradación del suelo”, explicó.
“La idea es generar una economía circular donde algo que hoy está sin uso se pueda utilizar, ya que sabemos que los rellenos sanitarios son una problemática para casi todos los municipios”, dijo.
“Del mismo modo, se logra la generación de puestos laborales y, a su vez, el mejoramiento de las zonas y de la calidad de vida de la gente que vive cerca de esos lugares”, sostuvo Beistegui, quien es bahiense y se recibió en la Universidad Nacional de Córdoba en 2011.