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El "Nocho" Ricardo Fernández llevó impreso el "Stilo" de Tiro Federal

El polifuncional futbolista integró el equipo aurivioleta que obtuvo el ascenso hace 40 años. "Amo a este club, es parte de mi vida", dijo.

Fotos: Emmanuel Briane y Archivo La Nueva.

Nació en 14 de Julio y Sócrates, justo en el límite donde se divide Tiro Federal y Villa Mitre. Su padre, Oscar (alias Pituco), era fanático tricolor, pero él optó por ir a la vereda opuesta.

Ricardo “Nocho” Fernández arrancó a los 9 años en el baby del club aurivioleta, donde hizo gran parte de su carrera.

“Jugaba con mis amigos, Roberto ‘Pelusa’ Leobono y Nelson Pérez. Con mi hermano (Oscar) nos compramos una pelota para venir a patear a Tiro. Nos dejaban entrar a la cancha, aunque no se cuidaba como ahora, era bastante rústica, jajaja”, señaló.

En etapas juveniles se fue gestando el equipo que en 1983 daría el batacazo de ascender a Primera división, hace ya 40 años. Ricardo  tenía 19 y empezó a trascender junto a otros jugadores reconocidos.

“Era el equipo de los Pérez (Nelson y Darío), Leobono (Roberto y Daniel), Maripil (Ángel y Juan Carlos), Oscar Mambriani… Al principio jugaba por el medio, pero como Darío Pérez era un jugador con temperamento y muy aplicado en la marca me corrí a la izquierda. Igual, en toda mi carrera, he ocupado varios puestos, entre ellos el de marcador central”, contó "Nocho", quien era abonado a utilizar la casaca N° 6, su preferida.

“Teníamos muy buenos equipos, pero la cancha no ayudaba mucho. Cuando la regaban parecía el Marcaná (risas) y cuando estaba seca había que rogar que picara a favor tuyo o no pegara en una piedrita. Por entonces juntábamos las piedras para no lastimarnos; la ves ahora, con el césped, y parece un billar”, subrayó.

--¿Cómo volante por izquierda tenías la obligación de generar juego?

--Cuando era joven lo hacía. Una vez el “Facha” Sánchez me pide como refuerzo para ir a jugar a Sporting de ‘9’, una posición ajena a mi juego y te puedo asegurar que yo no entendía nada. Sin embargo me fue bastante bien, sabía defenderme.

"El jugar de ‘10’ surge en un partido ante Libertad. Perdíamos por goleada en el primer tiempo y en el segundo pasamos a ganar con una gran producción del equipo. Lo insólito es que terminé jugando de ‘2’ y sacando todo. Me usaban de comodín, jajaja”, contó.

En 1977, "Nocho" hace su debut en Primera en el torneo Promocional.

“El ‘Negro’ Roberto Sabatti me hace jugar arriba con ‘Pelusa’ y Nelson. Lo bueno de Tiro es que se le daba lugar a los chicos del club porque no había dinero para traer jugadores. Éramos un club humilde de barrio enfrentando a otros más poderosos”, apuntó.

--¿En el ’83 se alinearon los planetas?

--Teníamos un equipo bárbaro. Los dirigentes hicieron un gran esfuerzo para traer un arquerazo como Bartolomé Flores y jugadores como el “Paisano” Velázquez, Omar Curetti, “Pachi” Martínez, el “Ruso” Schmidt y el “Negro” Juan Lara, que vino conmigo porque era compañero de trabajo.

“Éramos duros, valientes. En el Promocional había muy buenos equipos, pero nosotros dejábamos todo en cada partido”, afirmó.

--¿Qué recordás del partido ante Comercial, en cancha de Olimpo?

--Que perdíamos y estábamos con diez por la expulsión de Daniel Leobono. Todavía hoy nos pide perdón por esa acción poco afortunada donde el árbitro pensó que había pegado una trompada y le sacó roja a los 20 minutos. Jamás guardé rencor por eso; Daniel es mi ídolo. Se desvivía por los compañeros, nos cuidaba y era un animal jugando porque ponía los colores de Tiro por encima de todo.

“En el segundo tiempo lo dimos vuelta con dos goles de "Pachi" Martínez, uno de penal. La falta se la hicieron al "Ruso" Schmidt en el área. 

--¿Cómo hicieron revertir ese resultado adverso?

--Teníamos una preparación física envidiable gracias a Roberto Vercesi, un gran motivador, y un técnico, como el “Pichi” Roberto Gianetti muy inteligente. Le gustaba la escuela de Menotti, había copiado los entrenamientos. Nos pedía paredes, amagar a ir y volver para confundir al rival. Para nosotros, que siempre tuvimos técnicos de la casa, fue una experiencia distinta. Se alquiló la cancha de Olimpo, jugábamos amistosos, se armó un gran grupo.

-En el reciente documental de Raúl Papalardo se vio reflejado todo lo ocurrido este año.

--Raúl nos juntó a gran parte de ese plantel. Fue una emoción terrible. Tuvo la visión de revivir lo mejor de esa etapa gloriosa para el club (Ndr: el documental "Mi primera vuelta" se puede ver por youtube).

--El hincha creyó y acompañó al equipo.

--Había una locura terrible. Se vendía un fulbito, un cordero... La gente colaboraba comprando rifas. Los jugadores ganábamos dos pesos que nos servía para el colectivo, pero había mucho entusiasmo, amor por la camiseta. A los futbolistas de afuera se los atendió diez puntos y ese fue uno de los secretos para que rindieran tan bien.

--¿La fiesta fue interminable?

--Nos vinimos corriendo desde la cancha de Olimpo, parecíamos estrellas de fútbol. Tiro siempre stuvo en la B, se vivía como algo grandioso. Cuando llegamos al club era un mundo de gente.

"Se logró tal comunión con el hincha que pasaron 15 o 20 años y en el club seguíamos jugando los mismos. Ahora es imposible algo así, los chicos se van", subrayó.

Las etapas más gloriosas

Ricardo sigue aferrado a los recuerdos sin dejar de mencionar que el tiempo pasó volando, en un abrir y cerrar de ojos.

"Cómo se fueron los años... Parece mentira. Me preguntan si todavía estoy para jugar en veteranos y la verdad es que las ganas superan a la realidad", apuntó.

¿Porqué Nocho? Era feito y narigón, lo decía mi mamá. Me pusieron Pinocho, pero con el tiempo quedó Nocho. Mi hermano era Pony, porque tenía un caballo enano. También está el "Tata" (Néstor) que es fanático de Tiro, pero nunca jugó.

--Tenés varias finales por el ascenso.

--Fueron tres vueltas olímpicas por el ascenso. La mencionada ante Comercial (1983); otra ante Bella Vista (1986), que era un equipo muy duro dirigido por Jorge Recio. Le ganamos 1-0 con gol de José Luis Salika.

“Y el otro ascenso fue en el ’96.  Empatamos 3-3 en cancha de Liniers contra Sansinena y pasamos en una definición por penales. Integré ese plantel, pero no estuve en la final. En ese entonces lo hacía de marcador central porque no me daba el físico. Me llevó el “Colo” Alfredo Maldonado, una persona increíble”, resaltó.

“Tenía 36 años, el equipo eran pibes, aviones. Me costó horrores entrenar, jugaba en reserva. Tiraban un pelotazo, me daba vuelta y mis compañeros ya estaban festejando el gol (risas). Pero me pude acomodar y jugué algunos partidos. Después jugué dos años más en el equipo en Primera y me reitré a los 38 años”, reveló.

--Pese a la edad, ¿cómo te fue en Primera?

--Tenía el apoyo de los chicos, aunque jugaba con las mañas. Recuerdo una final ante Sporting por un clasificatorio al Regional. Perdimos 2 a 1 en nuestra cancha.

"Hubo una jugada donde Ramiro Coletto me deja el balón un poco corto en un pase hacia atrás. Carlos Bustos, atento, lo interceptó y después me mató en velocidad. Ahí me dije para mi mismo: 'Ya está Nocho, no va más...' Y colgué los botines".

--Sos un de los privilegiados que estuvo en el plantel que mandó por primera vez al descenso a Villa Mitre.

--Jajaja. Por eso el hincha de Villa Mitre no me carga. Con ellos había rivalidad, entrábamos con la moral algo caída porque nos costaba ganarle. Hubo muchos años que ellos estaban en la A y nosotros en la B, pero en el ’87 (2 de agosto) ellos llevaban una racha de 24 años sin perder con Tiro. Y ese partido nos marcó.

“Villa Mitre nos ganaba 2-0. El ‘Negro’ Pared tiraba rabonas, nos sobraban, la gente vivía una fiesta porque zafaban del descenso. El ‘Negro’ Mario Prusingue tenía un megáfono y nos volvía locos, nos cantaban que no teníamos hinchada, que no existíamos en el barrio”, remarcó.

--El final fue feliz, pero para ustedes.

--Le metimos garra. Descuenta Marcelo Negrín, luego empata “Pelusa” Leobono y cuando quedaba poco un tiro libre de Fabio Menzabotta los arruinó. Le pegó de zurda, se desvió en la barrera y entró pegada al palo derecho. Después fue un caos, se metió la gente de Tiro a festejar, mientras los hinchas de Villa Mitre nos querían matar.

Es anoche se armó una fiesta improvizada, se hizo una comida para celebrar como si fuera un campeonato. Me contaron que los hinchas de Villa Mitre vinieron a Tiro porque querían prender fuego la tribuna de madera atrás del arco. Por suerte se pudo frenar a tiempo, porque se armaba un quilombo terrible”, señaló.

--¿Jugaste un partido en la Selección?

--Dos. Uno en Olimpo, donde perdimos con el seleccionado de Coronel Suárez. Me había convocado el “Titi” Santanafessa. En la revancha también nos ganaron.

"Me sirvió para decir que puede vestir la casaca del seleccionado liguista", dijo.

engo tres hijos de mi primer matrimonio: Ludmila (36), Fiorella (33) y Gastón (30). Mis nietos son Oriana y Giovana. Y estoy felizmente casado, desde hace dos años, con Liliana Sarti. Mi hija está casada con Alejandro, el hermano del Dibu Martínez. No lo he visto porque no coincidimos, pero en algún momento se va a dar".

--¿También anduviste un par de años militando en la Liga de Villarino?

--Dos años en Fútbol y Tenis Club de Mayor Buratovich (1990 y 91) y uno en Fortín Club (1980), donde salimos campeones e hice infinidad de goles.

"En Burato teníamos un equipazo con Gerardo Boletta, Juan Pablo Manganaro, el “Oso” Guzmán, Darío Carrillo, Marcelo Paolucci, Sergio Santiñaque, Juan Carlos Ubeda y Fabián “Queso” Rossi, pero no pudimos campeonar".

"En el debut en cancha de San Adolfo me sentía tan perdido que no toqué la pelota en todo el primer tiempo. La gente de Luro se miraba como diciendo para qué trajeron a este burro. En el segundo tiempo hice 3 goles, ganamos y me gané el cariño de todos. Fue algo hermoso, de los mejores recuerdos que tengo", expuso.

--¿Un déficit y una virtud?

--Pateaba tiro libres y penales; y me defendía bien en la marca. No era bueno cabeceando en ataque, pero sí en mi propia área.

"La estatura me sirvió para disimular algunas falencias, porque si bien no era rápido manejaba muy bien los tiempos, era fuerte en el mano a mano", remarcó.

--¿Por qué tantas expulsiones?

--Era temperamental. Jugué de 5 de 8, de 10, de 9, de 2 y de 6. Cuando había que defender y meter se metía; por ahí me excedía un poco. Iba mucho al choque, le hablaba al árbitro. Hoy no podría jugar porque un roce y te rajan, jajaja.

"Uno de mis compañeros más queridos en el plantel era José Salika, que jugaba en todas las posiciones; un fenómeno. En alguna ocasión nos hemos enfrentado con otras camisetas (foto), pero lo ", señaló.

--¿En el '84, ya en Primera, se va Schmidt y llega Nani para reemplazarlo?

--Uff. El “Gringo” Nani, un fenómeno. Venía del fútbol grande, era la estrella de Puerto Comercial. En el ’83 jugaba de “9”, en un equipazo. Era una bestia, la rompía. En los partidos siempre nos boquéabamos, nos matábamos a patadas y codazos. La relación era tensa, no nos podíamos ver.

“Ascendimos, Schmidt se va del club y había que reemplazarlo. Un día estábamos en el vestuario, un dirigente dice vamos a presentar al nuevo refuerzo. Entra Nani al vestuario y cuando me ve le sale del alma: ‘otra vez vos hijo de p…’ Me miró serio y después se reía como loco; tenía esa voz aporteñada, era un agrandado. Con el tiempo nos hicimos amigos, lo conocí mejor y me pareció un tipazo”, puntualizó.

“¿El torneo? Anduvimos bastante bien. Perdimos un partido en el cuadrangular con Olimpo, que tenía un cuadrazo y dominaba en esos años en la Liga”, resumió.

--¿Es cierto que te traicionó el subconsciente cuando Bartolome Flores llegó a Tiro?

--Jajaja. Era un enano, un arquero petiso. Me salió del alma. Venía de romperla en un Regional atajando para Huracán de Tres Arroyos.

Llega al club, se presenta y el "Pichi" le dice: "¿Trajo ropa? Lo quiero probar". Nos mirábamos con el Ruso como diciendo lo va a probar e a éste que viene de romperla en el arco de Huracán.

"Flores buscó ropa, entró a la cancha y se empezó a revolcar como loco en medio de las piedras. Cuando vi lo que atajaba dije: 'Con este tenemos el cero asegurado'".

Trayectoria en la Liga del Sur

Ricardo Fernández jugó 178 partidos en la Liga del Sur. Anotó 22 goles y sufrió 9 expulsiones. Ejecutó 11 penales y convirtió 8. Datos: Eduardo López.