La electricidad, lejos de desplazar al gas en los edificios bahienses
La tendencia es continuar privilegiando el gas, por su costo y la cultura de uso.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Audionota: Danilo Belloni
Mientras ciudades como Rosario y CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) vienen registrando un creciente aumento en la cantidad de edificios en altura alimentados de manera exclusiva a electricidad, prescindiendo de toda instalación que involucre el uso del gas, en nuestra ciudad el gas sigue siendo el sistema elegido por los desarrolladores.
En Rosario unos 280 edificios utilizan electricidad como fuente de energía. De ese total, el 50 % es considerado electro intensivos; es decir, que tienen la totalidad de sus dispositivos -—para calefaccionar, refrigerar, calentar agua y cocinar-— alimentados con electricidad.
En el caso de CABA, la Cámara Inmobiliaria Argentina asegura que entre el 60 % y el 70 % de los edificios nuevos son 100 % eléctricos.
Si bien es una tendencia que parece ganar adeptos en el mundo, no todas las ciudades tienen las mismas condiciones en cuanto a los servicios disponibles, ni todos los mercados responden a idénticas demandas.
En el caso de Bahía Blanca, en general, los edificios en construcción y en gestión siguen adhiriendo a la alimentación a gas en los artefactos más usuales, como cocinas, termotanques y calefactores, y se preocupan por generar un ahorro energético a partir de recursos naturales, como la colocación de paneles solares y el aprovechamiento del viento.
El ingeniero Ariel Arias, gerente de Benedictino SA, mencionó que, si bien su empresa ha completado dos edificios, uno en nuestra ciudad, otro en Neuquén, completamente alimentados a electricidad, no es la tendencia.
“Si bien dotar a un edificio únicamente de electricidad facilita una obra en cuanto a su construcción, la provisión de gas se sigue manteniendo, también porque en los últimos tiempos la empresa Camuzzi ha mejorado muchísimo sus tiempos burocráticos y es mucho más ágil para la aprobación de un proyecto y la colocación de medidores”, detalló.
Arias manifestó como un punto en contra de la electricidad el alto consumo de los artefactos de calefacción y una falta de costumbre en la gente en el uso de cocinas eléctricas.
“Hay incluso cierta complicación al momento de vender una propiedad. A la gente no le gusta lo eléctrico en determinados rubros, no está habituada. Es también una postura cultural, así como cuesta imponer la construcción industrializada, con lo eléctrico pasa algo similar”.
La arquitecta Analía Ocampos, con varias obras actualmente en ejecución, explicó que los edificios generados en su estudio se están construyendo completamente eléctricos si están destinados a oficinas, mientras que se sigue recurriendo al gas en el caso de departamentos.
“Incluso cuando colocamos únicamente alimentación eléctrica ubicamos un grupo electrógeno para el caso de los cortes del servicio eléctrico, grupo que se alimenta a gas”.
Mencionó que resulta cada vez más habitual colocar paneles solares para atender las demandas en materia de iluminación, aunque resultan insuficientes para generar, por ejemplo, la energía para el movimiento de los ascensores.
“Acabo de estar en Barcelona, donde es habitual que se manejen con gas para calentar el agua que alimenta los sistemas de calefacción y refrigeración. Es una propuesta muy interesante. También usan paneles solares para gran parte del funcionamiento de los edificios”, amplió.
Remarcó, además, una diferencia entre nuestra ciudad y Rosario, ya que en la ciudad santafesina la falta de gas impide obtener factibilidad para realizar nuevas obras.
“El consumo de gas en viviendas sigue siendo más económico. En nuestra ciudad para disponer de más electricidad hay que pedir primero la factibilidad y muchas veces la empresa distribuidora exige realizar obras importantes para futuras ampliaciones de la red. Eso complica el tema, no es tan simple pensar un edificio nada más que alimentado a electricidad”.
No obstante, desde lo teórico, Ocampo reconoció que una alimentación completa a electricidad “sería fantástico”, en función de su limpieza, su simpleza de ejecución y el buen funcionamiento de los aparatos.
Para el arquitecto y desarrollador Aldo Braccini resulta “muy interesante” la evolución que han tenido los artefactos eléctricos, tanto heladeras como equipos de aire acondicionado, hornos y bombas de calor, teniendo muy buenos rendimientos con bajo consumo.
“Ese es un punto a favor para considerar a la electricidad como alternativa al gas. Nosotros estamos experimentado un sistema mixto, con la distribución de gas con una sola entrada y una única chimenea. La gran ventaja de los artefactos eléctricos es que son muy fáciles de alimentar y que no requieren ventilación ni chimeneas”.
Braccini señaló que la falta de gas que experimenta el mundo es un factor que lleva a la alimentación eléctrica y a los fabricantes de artefactos a mejorar el rendimiento de sus equipos.
“De todos modos no es claro si la empresa distribuidora de electricidad local podría atender una demanda creciente. La alternativa sería generar más parques eólicos”.
Por último, un detalle no menor, mencionó que la electricidad “minimiza la inseguridad que se corre con el mal funcionamiento de los artefactos a gas o el costo de reconvertir una instalación que verifica pérdidas o roturas”.
El arquitecto Marcelo Soteras, titular de Fideiurbana Desarrollos, explicó que sus edificios destinados a oficinas son completamente alimentados a electricidad, pero en el caso de edificios de departamentos mantiene el uso del gas para los artefactos domésticos.
“Una instalación eléctrica es mucho más simple de resolver frente a lo que demanda una obra de gas, que además tiene una rígida reglamentación. También hay que asumir que mucha gente sigue prefiriendo el gas en el caso, por ejemplo, de las cocinas, más allá de que hoy las cocinas eléctricas son una maravilla”.
Palabra de EDES
Consultadas las autoridades de la Empresa Distribuidora de Energía Sur SA (EDES) sobre solicitudes de factibilidad para construir edificios exclusivamente alimentados a electricidad, señalaron “no haber tenido a la fecha pedido alguno de suministro completo para edificios de viviendas en marcha ni tampoco para futuros desarrollos”.
El gerente general de la empresa, contador Roberto Grioli, manifestó a este medio que en el caso de que se verifique esa situación, “se deberá analizar cada caso en particular, ya que el suministro dependerá de la cantidad de departamentos y de la zona en la cual se ubica, entre otras particularidades”.
Por otra parte, mencionó que el hecho de haber sido Bahía Blanca considerada como “zona fría” hace que el costo del gas tenga indudables ventajas frente al de la electricidad.
Alimentar a gas o a electricidad son dos alternativas con su pros y contras. En principio en nuestra ciudad la tendencia es continuar privilegiando el gas, por su costo y la cultura de uso.
Si bien la alimentación eléctrica completa abarata los tiempos de obra y los trámites, ningún desarrollador parece dispuesto a utilizar con exclusividad ese modo de alimentación.