Bahía Blanca | Miércoles, 30 de noviembre

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Cristina candidata, ¿solución o problema para el FdT de Bahía?

La vice empezó a encabezar actos donde la militancia le reclama que compita por la presidencia. Cómo impactaría su presencia en las elecciones locales.

Cristina, en el último acto en La Plata. (Foto: NA)

   El Frente de Todos y Juntos por el Cambio se encaminan a definir a sus principales candidatos para el Mundial electoral del año que viene, con la Casa Rosada como premio mayor. Es una competencia larga, que probablemente empiece a despejar más dudas a partir de marzo próximo, y que influirá en los armados de todos los distritos, incluyendo a la Provincia de Buenos Aires y sus 135 municipios.

   La oposición tiene a varios postulantes para la presidencia pero ningún líder claro. Hoy las opciones parecen Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal y Facundo Manes, a quienes se podría agregar el creador de Cambiemos, Mauricio Macri. Ninguno saca grandes ventajas y todo indica que algunos de esos apellidos, no todos, irán a una PASO.

   En el peronismo, en cambio, los nombres escasean porque sí existe un liderazgo más fuerte que el resto. Se trata de Cristina Fernández de Kirchner, cuya jefatura no es absolutamente abarcativa en su coalición pero sí mucho más potente que las demás. Tan es así, que en las últimas semanas todo el kirchnerismo puro y duro empezó a pedir su postulación a la presidencia en 2023.

   Cristina, se sabe, tiene una base de votantes muy firme, que algunos calculan en el 25% del electorado, otros en el 30% y los más optimistas en el 35%. Ninguno de sus compañeros se le acerca. Ni Alberto Fernández, que sigue sosteniendo que irá por la reelección; ni Sergio Massa, que dice que no quiere subirse a la carrera pero es el único con temperamento para discutir el liderazgo del Frente.

   ¿Cuál es el dilema hoy, entonces, del FdT? En qué lugar de la boleta va a jugar la vice. Para empezar, resulta evidente que no puede poner otra vez a un delegado: si se suma a la fórmula presidencial, la tiene que encabezar. Y, si se baja, podría apuntar a una banca en el Senado, aunque seguirá teniendo mayor protagonismo que el propio candidato a la Rosada, sea quien sea.

   Distintos analistas consideran que, en este escenario, no le queda otra que ir a fondo y ser ella la punta de boleta. "Cristina presidenta", corean cada vez más fuerte en su tribuna.

   La vice es imprevisible en términos de armados electorales. Es muy difícil saber si quiere ser candidata o moverá las piezas de otra manera, teniendo en cuenta que los niveles de rechazo popular también son muy intensos y su techo electoral se supone que es bajo. De hecho, se arriesgaría a una derrota inédita para ella en un comicio ejecutivo, con consecuencias muy riesgosas para su liderazgo. 

   No obstante, se pueden ir haciendo proyecciones de cómo resultaría su postulación, por ejemplo, en un distrito como Bahía Blanca.

   Hoy se manejan tres opciones para ir por la intendencia, Federico Susbielles, Marcelo Feliú y el gremialista Sebastián Mas. Los dos primeros son dirigentes que tienen mejor proyección individual en las encuestas que sus contrapartes de Juntos por el Cambio, excepto tal vez por el intendente Héctor Gay, aunque este se autoexcluyó de la competencia, y por Lorenzo Natali, que aún no está decidido a lanzarse.

   El problema para Susbielles, Feliú y Mas, o cualquier postulante justicialista, es que todas las iniciativas para modificar el sistema de votación en 2023 van quedando descartadas --boleta única, desdoblamiento de la fecha de los comicios en Provincia, suspensión de las PASO--, por lo que se seguirá yendo a las urnas con el formato de listas sábana, el mismo día de la elección presidencial.

   Es decir, no será una votación mano a mano contra Nidia Moirano, Andrés de Leo, Emiliano Alvarez Porte, Elisa Quartucci o Martín Salaberry, como le convendría a los referentes del FdT, sino que los electores bahienses se volverán a encontrar en los cuartos oscuros con las boletas largas encabezadas por los candidatos a presidente. En la mayoría de los casos, el factor central a la hora de elegir una tira.

   Cristina, en Bahía, tiene malos números y arrastraría hacia abajo a cualquier candidato que la acompañe. Su último antecedente como cabeza de lista fue en las legislativas 2017, cuando consiguió 41.438 votos en nuestra ciudad contra 98.056 de Esteban Bullrich. O sea, menos de la mitad y no porque el postulante de Cambiemos fuera un tractor sino porque un número muy significativo de bahienses elige la "marca" sin importar tanto los apellidos.

   Esta es la clave. En los sondeos de opinión, al preguntar por candidatos locales, los peronistas no ranquean nada mal; pero cuando se consulta a las mismas personas si votarían al Frente de Todos o a Juntos, la balanza se inclina notablemente para el lado amarillo.

   De hecho, desde que Cambiemos comenzó a competir en 2015, en Bahía ganó todas las elecciones tanto ejecutivas como legislativas. A lo cual se agrega que el año pasado el justicialismo sufrió un golpe muy duro, ya que apenas alcanzó un 23% de los votos.

   "Nosotros no subestimamos a nadie, ¿pero qué cambió desde 2021 para que ese resultado se modifique?", razonan en Alsina 65.

   Volviendo a aquella elección de 2017, incluso si a los votos de Cristina, que iba con el sello de Unidad Ciudadana, se le suman los obtenidos en Bahía por Sergio Massa (1 País) y Florencio Randazzo (PJ-Cumplir), ascienden a 75.481, todavía muy por debajo de Bullrich. Esa elección es un reflejo de cómo viene funcionando el voto peronismo-antiperonismo en este distrito.

   En 2019, último antecedente en comicios ejecutivos, Susbielles logró 41,5% de votos, 6 y medio más que Alberto Fernández y Axel Kicillof (ambos cerraron sobre el 35%), contra 50,9% de Gay. La perspectiva indica que, por causa de la crisis inflacionaria, en 2023 los tramos nacionales del FdT se ubicarán por debajo de esas cifras, quizás con menos del 30%. Entonces ¿cuánto debería tener de corte de boleta a favor el candidato a intendente? Por lo menos 10 o 12 puntos y que los libertarios le quiten a Juntos otro tanto. Visto desde hoy, demasiado.

   Solo Jaime Linares logró una avalancha de votos propios que marcaron una inmensa diferencia con su candidato presidencial. Ocurrió en 1995, pleno auge del menemismo, cuando la UCR postuló para la Casa Rosada a Horacio Massaccesi. Este último recibió 23.276 votos en Bahía, mientras que Linares acumuló 81.196, cerca de cuatro veces más. Carlos Menem logró ese día 71.124, lo cual permite concluir que hubo una andanada de votos compartidos entre el justicialista Menem y el radical Linares.

   ¿Tiene combustible alguien del Frente de Todos para equiparar ese hito? Hoy CFK ofrecería en esta ciudad una modesta base de alrededor del 25% de los sufragios. La montaña a escalar es muy elevada.

   Y si no es Cristina, ¿quién? Fuera de Alberto o Massa, que en esta zona no aportan nada relevante por sí mismos, casi no existen opciones. Una podría ser Axel Kicillof, pero también es un subordinado de la vicepresidenta. ¿Y Daniel Scioli? La cúpula nacional del Frente de Todos lo sigue midiendo, aunque su último registro de 2015 muestra que en Bahía solo pudo orillar el 25%.

   Sin candidatos sólidos en los segmentos nacionales, al FdT bahiense le hace falta una epopeya para ser alternativa real de poder. En los comandos del PJ lo saben y siguen estudiando al detalle la manera de sumar voto por voto, yendo casa por casa.

   En un razonamiento frío, a veces cuando no se puede ganar se trata de acumular toda la fuerza posible para esperar el siguiente turno. Y, eventualmente, soñar con el factor Arabia Saudita. El que abandona no tiene premio, gustan repetir en las unidades básicas.