El ex frigorífico de Cerri y otro intento por rescatarlo del olvido
Buscan reconvertirlo en un polo museístico, con la alternativa de alojar distintos emprendimientos industriales.
Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Audionota: Gino Mondino (LU2)
El Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo volvieron a considerar e interesarse por el pedido de vecinos y entidades de General Daniel Cerri para gestionar y establecer la declaración de Patrimonio Industrial, Cultural y Paisajístico para las instalaciones del ex frigorífico Sansinena-CAP, tanto del edificio en sí, su entorno y el equipamiento todavía existente.
Con la idea, a futuro, de reconvertirlo en un polo museístico y la alternativa de alojar distintos emprendimientos industriales.
La presentación formal de esta idea data de 2016, como consecuencia de una muestra de las instalaciones de esta histórica industria realizada por docentes y alumnos del curso “Museo y memoria, los objetos cuentan su historia”, dentro de los cursos dictados en UPAMI a partir de un acuerdo entre la Universidad Nacional del Sur y el PAMI.
Considerado uno de los bienes patrimoniales más relevantes de la región, el frigorífico Sansinena fue el primer emprendimiento industrial de la región, cuyas instalaciones llevan más de dos décadas de abandono, falta de mantenimiento y vandalización.
Aquella nota de 2016, con las firmas de los docentes Omar Staltari y Julieta Rauch, planteaba la posibilidad de realizar una serie de acciones buscando valorar y recuperar las instalaciones y gran parte del equipamiento que todavía conserva el sitio.
Un primer paso es, precisamente, incorporar ese equipamiento y el entorno natural de la fábrica al registro municipal de preservación del patrimonio, el cual no considere únicamente el aspecto arquitectónico de las instalaciones sino que amplíe a una visión que considere su relevancia industrial, urbana, natural y paisajística.
Uno de los incentivos para avanzar con estas gestiones es el ejemplo del frigorífico Anglo de Fray Bentos (Uruguay), que vivió un proceso similar al de General Cerri, y poco a poco fue reconvirtiendo sus instalaciones con un maravilloso Museo de la Revolución Industrial y en los terrenos lindantes definiendo la ubicación de distintas pymes que generaron un parque industrial. Prueba de la trascendencia de ese tipo de transformaciones es que Fray Bentos fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, lo cual lo convirtió en un inmediato polo de atracción turística.
“El paralelismo entre ambos modelos lo hacen merecedor de su conservación para, en un futuro, adoptar un mejor destino que el actual", menciona el pedido de 2016.
El presente
A cinco años de iniciada la gestión para su recuperación y puesta en valor, Omar Staltari mencionó que en 2020 el concejal Carlos Quiroga se interesó por la propuesta de 2016, olvidada, y la comisión de cultura del Concejo Deliberante volvió a considerarla.
“Me convocaron para darles un panorama y considerar algún tipo de acción. Con la pandemia quedó todo detenido. Nuestra idea es que se siga discutiendo pero sin que se identifique con algún partido político, sino lograr el status de política de estado”, señaló Staltari.
A partir de retomarse el tema, la propuesta comenzó a recorrer las correspondientes dependencias administrativas del Departamento Ejecutivo para su análisis de factibilidad y el expediente regresó al Concejo para que tome forma de ordenanza.
El sitio
Staltari refirió que distintos delegados municipales de Cerri han mantenido contacto con propietarios del inmueble, quienes manifestaron recibir consultas sobre el bien pero sin llegar a recibir propuestas concretas.
El complejo está publicado desde hace años en Mercado Libre, una plataforma de alcance internacional, con un precio de venta de 4,3 millones de dólares, para una superficie cubierta de 55 mil m2 y un predio de 2.200 hectáreas con puestos, corrales, manga y cargador y cuatro molinos de viento.
Las acciones que se pretenden llevar a cabo desde el municipio y el cuerpo deliberativo son, en lo inmediato, visibilizar el proyecto, que se vaya conociendo en la ciudad y en la región, destacar la importancia que tiene desde lo histórico y las posibilidades que ofrece para acoger distintos emprendimientos.
“Se busca además que el lugar no sea nada más valorado por su riqueza arquitectónica, sino que se deje en claro su valor industrial, cultural y paisajístico, ya que son las características integrales las que hacen tan valioso, no sólo a escala local sino provincial y nacional”, detalló Staltari.
Mencionó, además, la importancia que han asignado las universidades a la propuesta de recuperación, tanto la Universidad Nacional del Sur como la Tecnológica, que sumaron distintos aportes para revalorizar el sitio.
Una salida
Hoy el frigorífico y los campos aledaños están en venta. ¿Cómo conseguir que en el lugar se genere un centro cultural-industrial? No es simple. Los propietarios están abiertos, señalan allegados a la localidad de Cerri, a negociar ventas parciales.
Staltari mencionó que una alternativa de compra podría limitarse a los edificios y el parque, dejando las 2 mil hectáreas de campo fuera de la operación.
“Con esos bienes se podría crear el museo histórico industrial y sacar provecho paisajístico al parque diseñado por Carlos Thays y al muelle que está en la reserva ecológica. El resto del complejo, si lo compra el estado, puede destinarse a otro tipo de usos”.
Por otra parte, de acuerdo a dichos de un profesional relacionado con el funcionamiento de frigoríficos, las instalaciones tienen sectores en buenas condiciones, como los de las cámaras refrigerantes, con lo cual es posible en pensar en la puesta en funcionamiento de un frigorífico de escala pequeña.
“Lo más deteriorado es la parte de oficinas, las maquinarias de la usina y el laboratorio, de donde se han robado muchas cosas”, añadió Staltari.
Lo interesante es que hoy a nivel ejecutivo y legislativo se reinstaló en la agenda la idea de proteger los bienes existentes a partir de un relevamiento.
Por otra parte, la posibilidad de que de los legisladores establezcan contacto con los propietarios para evaluar alguna posible operación de compra. No son logros imposibles y sí ampliamente justificados teniendo en cuenta el significado que tiene el ex frigorífico para la historia de la región y el país.
El lugar
La génesis de la revolucionaria "industria del frío" instalada en General Cerri (por entonces llamada Cuatreros) data de 1900, cuando el ingeniero Luis Huergo llegó a la ciudad buscando el mejor lugar para construir un nuevo frigorífico de la firma Sansinena, que tenía sus instalaciones centrales junto al riachuelo porteño.
Luego de verificar la factibilidad de establecer un muelle, Huergo dio el visto bueno para emplazar las instalaciones en tierras propiedad de Ernesto Tornquist, unos de los directores de la compañía.
Las obras comenzaron de inmediato y en septiembre de 1903 el frigorífico comenzó a operar, ocupando unos 800 empleados que fueron los habitantes fundacionales de la localidad.
Una política del mercado de la carne variable y errante en tiempo conspiró para que el frigorífico no lograra una continuidad adecuada. En la década del 40 fue adquirido por la Corporación Argentina de Productores (CAP), que tampoco tuvo suerte.
En 1996 lo compró la firma paraguaya Translink y en 2000 se declaró su quiebra. En 2007 el conjunto salió a subasta, adquiridas por Manuel Smiriglia, titular de "Prensadora Quilmes", empresa dedicada a "demoliciones, desguaces y prensado de chatarra y chapa", que pagó 861 mil dólares.