Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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Máxima 30 km/h: en la búsqueda de un centro más seguro, silencioso y amigable

Esa limitación es considerada por los especialistas como “generadora de seguridad y calidad de vida”.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   La municipalidad decidió finalmente intensificar los controles para el cumplimiento de la ordenanza 20045, sancionada en julio del año pasado, por el cual se establece una velocidad máxima de 30 km/h para un área del microcentro.

   El anuncio fue realizado en coincidencia con la Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, que plantea una serie de medidas para mejorar las condiciones de seguridad en el centro de las ciudades bajo la designación de “calles por la vida”, cuya cartelería fue diseñada por esa entidad.

   En todo el mundo se planteó como eje la reducción de la velocidad de circulación, que en el caso local se aplica en la zona delimitada por el cuadrante 19 de Mayo-Gorriti-Las Heras-Fitz Roy, entre Zapiola-Dorrego y Güemes-Saavedra.

   La normativa señala que la medida responde a la actual situación epidemiológica del Covid-19 y la necesidad de disponer de veredas de medidas acordes al distanciamiento que establecen las autoridades sanitarias. El proyecto dispone la ampliación de las aceras que no lleguen a los tres metros ocupando parte de la calle.

   En una primera etapa habrá acciones y campañas de concientización para luego pasar a la fase de control del cumplimiento de la medida.

   “Son medidas tendientes a hacer mas caminable el centro, por tener más ancho de vereda  y menos riesgo al cruzar la calle con los autos a una velocidad menor”, refirió Ramiro Frapiccini, director de Ordenamiento Urbano municipal.

Una tendencia

   La idea de circular a 30 km/h es una tendencia que se va imponiendo en el mundo, a partir de las denominadas "zonas 30". Esa limitación es considerada por los especialistas como “generadora de seguridad y calidad de vida”.

   Los estudios sostienen que en caso de atropello a 50 km/h fallece el 90% de las víctimas, mientras que a 30 km/h el porcentaje desciende hasta el 10%.

   En 2019 los fallecidos en accidente de tráfico aumentaron un 6% en el mundo. El 82% fueron usuarios vulnerables, es decir, peatones, ciclistas y motoristas. Al bajar la velocidad a 30 km/h, se reduce a la mitad la distancia que se necesita para detener el vehículo.

   También se reduce a la mitad el ruido ambiental, lo cual no es una situación menor si se considera que eso mejora el sueño, estrés y ansiedad y la atención en estudios y trabajos.

   La medida apunta, en definitiva, a generar ciudades más sostenibles y humanas, al tiempo de desalentar el uso del vehículo privado a favor del transporte público, la caminata o la bicicleta.

   La Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial tuvo como lema “Calles para la vida” y apela a un llamado a poner límites de velocidad para salvar vidas y crear ciudades seguras, saludables, verdes y habitables. 

   A nivel mundial, 1 de cada 3 muertes en las carreteras se debe a la velocidad, ya que ésta influye directamente en la gravedad de las lesiones y la probabilidad de muerte.

A favor del comercio

   El ingeniero Horacio Varela fue contratado por la Corporación del Comercio, la Industria y Servicios para desarrollar una propuesta vial que permita generar un centro más amable y humano, de modo de alentar a la gente a permanecer más tiempo y de esa manera favorecer el funcionamiento comercial.

   “Siguiendo los ejemplos de otras ciudades del país, se pensó como estrategia bajar la velocidad vehicular, lo cual implica mejorar las condiciones ambientales del centro, generar menos ruido, polución y peligro. De esta manera automáticamente aumenta la actividad, porque la gente se queda más tiempo”, señala el profesional.

   En este sentido fue crítico con la decisión tomada en 2012 con el Programa de movilidad sostenible implementado por la comuna, por el cual se quitaron lugares de estacionamiento como estrategia para generar vías ágiles de circulación vehicular. 

   “Esto tuvo consecuencias negativas. Nosotros detectamos que el 40% de los autos que entraban al centro lo hacían para cruzarlo nada más. Usaban, por caso, la calle Donado, como paso. Eso aumenta la velocidad de manera injustificada porque el auto no para en el centro. El desafío es entonces potenciar otras calles más alejadas con ese destino. Además es favorable ahora haber recuperado 500 boxes de estacionamiento, que además ayuda a bajar la velocidad y apunta a que el centro sea un lugar para llegar y estar, no para pasar”, destacó.

   Varela mencionó que a medida que se baja la velocidad “aumentan las relaciones interpersonales de la gente en las veredas” y se mejora la actividad comercial al tener un centro “más querible y agradable”.

   “Nuestro proyecto –que coincide con los lineamiento ahora adoptados por el municipio-- busca revitalizar el centro, darle una inyección de animo a los comerciantes, no perder más puestos de trabajo, todo lo que implica mejorar un sector que se degrada poco a poco”.