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Centenarios robles caen para reconstruir Notre Dame de París

   La cubierta y la aguja serán reconstruidas con madera de roble de bosques franceses. Miles de ejemplares de más de cien años serán destinados a la obra, respetando el material original

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

    A dos años del incendio que afectó a la catedral gótica de París, los trabajos siguen en marcha, una tarea retrasada primero por la contaminación por plomo que provocó el fuego y luego por la pandemia. La fecha establecida como posible terminación es 2024.

   En noviembre se concluyó el desmontaje de las 200 toneladas de andamio erigido antes del incendio para reparar la aguja que cayó destruida por las llamas.

   Ahora comenzó la reposición de centenares de toneladas del entramado de vigas que sostenía el tejado. La estructura era de madera de roble de la edad media, densa y seca, idónea para la combustión, techumbre conocida como “el bosque de Notre Dame”. En su tiempo los leñadores talaron centenares de árboles valiéndose solo de la fuerza física. En el siglo XXI, el bosque natural volvió a ser el recurso para reconstruir la joya gótica.

Buena madera

   El primer paso para reconstruir la aguja se celebró en el bosque de Bercé (al sudoeste de París) con la selección de ocho robles centenarios. En total habrá que abatir un millar de árboles en diversas regiones para recomponer la cubierta de la catedral.

   Se trata de robles que deben ser rectilíneos, de unos veinte metros de altura y un metro de diámetro, de entre 150 y 200 años.

   Durante los meses posteriores al incendio hubo un debate sobre si la reconstrucción iba a ser fiel al original –de madera– o si se optaba por un material más ligero y resistente al fuego. Finalmente se impuso el criterio de utilizar madera, respetando el diseño del Viollet-le-Duc.

   Para escoger los árboles adecuados se recurrió a drones que han sobrevolado los bosques. Han tenido en cuenta el grosor del tronco y su curvatura. Después de talados, los troncos quedan un tiempo apilados en el bosque. La madera tendrá que secarse entre 12 y 18 meses para que el nivel de humedad baje del 30%.

   Los ejemplares tomados representan el 0,1% de la madera de roble talada en un año. La masa de robles crece en 3 millones de m3 al año, mientras que se cortan 2 millones.

   Francia supo dotarse en 1669 de una ordenanza sobre la explotación de los bosques, que ha permitido preservar muchos robles centenarios. El objetivo originario para construir buques. Ahora servirán para perpetuar su patrimonio arquitectónico.