Escenario político: Bahía Blanca, ¿favorecida o perjudicada en el reparto de vacunas?

10/3/2021 | 06:15 |

Una comparación con otros distritos que gobiernan Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. Además, datos del comportamiento de un sector fundamental para la campaña de vacunación, los docentes.

Foto: Pablo Presti - La Nueva.

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Hay una duda en Bahía Blanca que atraviesa el programa de vacunación desde el inicio. ¿Nuestra ciudad recibe una cantidad de dosis proporcional a su población, considerando la cantidad de vacunas en el país? Yendo un poco más allá: si esa proporción indica faltante de vacunas, ¿existe discriminación política por tener un gobierno local de Juntos por el Cambio? Ambas preguntas tienen respuestas.

   Hasta ayer en Bahía se habían aplicado11.672 vacunas. En todo el país, a la misma hora, el número llegaba a 1.731.193. Si nuestra ciudad representa aproximadamente el 0,8% de la población total, en Bahía se deberían haber aplicado 13.849. No es un gran distancia, pero se puede hacer la observación.

   Ahora, si se toman las dosis aplicadas solo en la provincia de Buenos Aires, 762.459, y la relación demográfica de Bahía (el 1,9% de la población bonaerense), se ve que nuestro distrito debería estar en 14.485. ¿Esto habla de un perjuicio?

   Antes hay que ver qué pasa en otros lugares importantes. Mar del Plata, con algo más del doble de población y principal centro de veraneo de la provincia, tenía 26.941 dosis aplicadas. O sea, la relación con Bahía guarda cierta lógica. Se trata de las dos grandes ciudades del interior bonaerense.

   Para agregar otro centro urbano fuera del AMBA se puede mencionar el caso de Olavarría que, con un tercio de la población bahiense, aplicó 6.875. Aquí sí hay un distrito con mejor proporción, aunque siempre en torno a números bajos. En todos los casos, son municipios gobernados por Juntos por el Cambio.

   Yendo a los dos distritos más populosos del Conurbano, y bajo gobiernos del Frente de Todos, se ve que La Matanza, con casi el sextuple de gente que Bahía (1,7 millones de habitantes) no llega a quintuplicar las colocaciones de vacunas respecto de nuestra ciudad, 55.127. Es poco más del 3% de su población, contra el casi 4% de nuestra ciudad. Y Lomas de Zamora, con más de 600 mil personas, llevaba apenas 16.594, menos del 3%. El distrito lomense comandado por Martín Insaurralde, una figura clave para el armado kirchnerista en suelo bonaerense, es el más perjudicado en este recuento.

   Un ejemplo más, para agregar condimento político. En Esteban Echeverría, donde manda Fernando Gray, el principal opositor a la llegada de Máximo Kirchner a la cúpula del PJ bonaerense, se pusieron 11.590 vacunas. Su población es similar a Bahía Blanca y, en cuanto a aplicaciones, la relación está empatada.

   Primera conclusión: la afinidad política con la Gobernación, al menos hasta ahora, no parece haber influido en la distribución de vacunas. Es más, la capital La Plata, gobernada por el amarillo Julio Garro y con la mitad de habitantes que La Matanza, aplicó 45.514. Es el caso que rompe los parámetros. Probablemente la explicación sea la contigüidad con el centro de recepción y distribución de vacunas que posee el gobierno provincial.

   Segunda: los distritos grandes, en general, recibieron menos vacunas en función de su población que los más chicos. Hay muchos municipios de cerca de 20 mil habitantes o menos que recibieron cifras altas, en términos porcentuales. Dos ejemplos de la región: ayer había más de 2.500 dosis aplicadas tanto en Coronel Suárez (gobierna el FdT) como en Patagones (JxC). En ambos casos ya abordaron a más del 10% de sus poblaciones.

   Tercera conclusión y la más significativa: en el país hay 4 millones de dosis, según datos oficiales del 1 de marzo (Sputnik 2.470.540, Covishield 580.000 y Sinopharm 1.000.000), de las cuales 3 millones fueron distribuidas hasta ayer a las 23 provincias y CABA, pero solo se aplicaron 1,7 millones. No solo escasean las vacunas por un problema de producción internacional sino que la logística nacional viene demasiado lenta. 

   Ayer en el vacunatorio de la UNS y otros centros locales hubo gente con turno que se debió volver a la casa con la fecha reprogramada porque no había stock. Sin embargo, en algún lado las vacunas están. Hay que apretar el acelerador.

   Otro par de datos salientes sobre la campaña en Bahía. Hasta el momento se inscribieron 72.398 personas, es decir, menos del 25% de la población local. Es poco, más allá de que aún no haya dosis para todos.

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   Y otro punto para revisar tiene que ver con un sector fundamental, los maestros anotados. Si bien no existe un registro exacto de la cantidad de docentes que trabajan en la ciudad, los pocos números disponibles permiten estimar que desde el nivel inicial hasta el superior, unas 15 mil personas dan clases en este distrito.

   Hasta ayer, en Bahía, la suma de docentes y auxiliares inscriptos para poner el brazo eran 6.393, menos de la mitad del total, y eso que en esa cifra se agregan porteros o personal que cumple otras funciones en las entidades educativas. Es cierto que algunos podrían haberse anotado como grupos de riesgo y figurar en otro casillero, pero la cifra sigue estando lejos del ideal.

   La continuidad de una actividad hiper prioritaria como las clases presenciales depende en buena medida de que los maestros se vacunen. O tienen dudas o les falta estímulo.

   Si el flujo de vacunación en Bahía se acelera a los ritmos deseados por las autoridades sanitarias, para agosto-septiembre deberían estar vacunadas unas 100 mil personas, incluyendo a todos los grupos de riesgo. Pero nadie quiere decir esto en público por una razón obvia. El archivo puede llegar a doler, en medio del fragor de la campaña electoral.

   Hace dos semanas en esta columna se planteaba que el gobierno nacional necesitaba recuperar la centralidad del discurso luego de quedar demasiados días a la defensiva por el escándalo de las vacunas VIP.

   Ese día se comentó: Si Alberto es el gobierno pero Cristina el poder, cabría esperar que el inigualable instinto de supervivencia de la vicepresidenta saque de la manga alguna discusión de alto impacto para alejar los coletazos de esta crisis. Si tiene que ver con la reforma judicial significa que habrá perdido reflejos. Si sorprende con otro tema, demostrará que su habilidad sigue intacta.

   La primera idea se cumplió. La recuperación de la centralidad llegó por Cristina. La segunda está en curso ya que, efectivamente, el eje de la discusión en estos días es el Poder Judicial, incluyendo un durísimo alegato de Cristina contra los jueces y la salida forzada de una de las personas más cercanas a Alberto en el gabinete, la ministra de Justicia Marcela Losardo. Todo gobernante necesita tener cerca a personas que, además de funcionar como funcionarios, lo cuiden con afecto genuino. Cada vez son menos.

   La interpretación de que el embate contra la Justicia es una pérdida de reflejos tiene que ver con un motivo central. El tema es muy importante, pero no está en la agenda de la gente y difícilmente la vice tenga los respaldos que hacen falta para ganar la batalla.

   Cuando Cristina se abrió camino en el marco de una gran crisis de gobierno en 2009 planteando la ley de Medios, el contexto social y económico era distinto. No brillante, pero tampoco tan duro. Además el tema de la prensa es atractivo, al punto que rápidamente prendió y, aunque la aplicación práctica de la ley no prosperó (de hecho el Grupo Clarín es hoy el gran beneficiario de la pauta nacional), desde entonces la sociedad comenzó a mirar con ojos más críticos a los medios, que en definitiva forman parte de la cotidianidad de la mayoría de los argentinos.

   En cambio, con la Justicia, todo el mundo sabe que está llena de defectos pero no todo el mundo los siente de manera directa. La enorme mayoría de los habitantes de este suelo nunca tuvo ni tendrá jamás un conflicto con la ley penal, ni siquiera administrativa.

   Poner tanta energía en este momento en ese tema tiene más que ver con la agenda de Cristina que con las necesidades de la población. Por no decir que algunos de sus argumentos son rebatibles sin tanto esfuerzo. Les echó la culpa a los jueces de los problemas de la economía (?) y señaló como disvalioso que a los jueces no los elige la gente. Le faltó decir quién sí los elige: la política.

   Política, Justicia y medios son tres sectores fundamentales para el desarrollo de la democracia, que en la actualidad sufren de un fuerte desprestigio. En buena medida, por heridas autoinfligidas, alimentando grietas reales o inventadas. Ese tobogán no es bueno para nadie.

   Tampoco el escenario es favorable para el presidente. No existe tal cosa como una crisis de poder, pero sí una consolidación de la noción de quién es la que verdaderamente manda.

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