Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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Distinguen a un bahiense entre los 100 líderes tecnológicos hispánicos más influyentes

Pablo Cella es Licenciado en Computación, egresado de la UNS y ejecutivo de una multinacional en USA. Partió de Argentina hace 27 años. “Es un gran honor y una responsabilidad en hacer un buen uso de esta plataforma”, dijo.

Pablo Cella

   Anahí González Pau
  agonzalez@lanueva.com

   Cuando en 1991 egresó de la UNS, formando parte de la segunda promoción de licenciados en Ciencias de la Computación, el bahiense Pablo Cella no podía imaginar que se destacaría tanto en su área de competencia ni que sería premiado a nivel internacional por su impronta. Tampoco que su futuro lo llevaría a conocer tantos lugares y a vivir tan lejos de su tierra. Pero así fue.

  Pablo,  acaba de recibir por tercera vez consecutiva una distinción por parte del Consejo Ejecutivo Hispano de Tecnología de la Información de USA (Hispanic Information Technology Executive Council, or HITEC) quien lo destacó como uno de los 100 líderes ejecutivos hispanos más notables e influyentes en el sector tecnológico de los Estados Unidos.  

   


   En la actualidad se desempeña como alto ejecutivo de Amdocs en Estados Unidos.

   Los 100 ganadores del premio fueron evaluados por sus logros en el panorama tecnológico global en constante cambio y por su desarrollo profesional y actividades de tutoría.

    “El haber sido galardonado tres veces consecutivas es un gran honor y una responsabilidad para también ayudar e impactar en la comunidad profesional hispánica”, consideró el bahiense quien partió de Argentina hace 27 años y, desde 1998, se ha radicado primariamente en Atlanta, estado de Georgia.

   “La organización HITEC es muy prestigiosa, contiene la participación de las empresas más importantes de tecnología y por otro lado imprime un gran impacto social tanto en el ámbito profesional, como comunitario'', destacó con entusiasmo.

   El año pasado esta misma organización entregó decenas de becas de estudios universitarios a jóvenes hispánicos y también es muy activa en la formación y promoción profesional.

    Pablo, el menor de seis hermanos, creció en Bahía Blanca. Cursó la primaria en la Escuela Nº 3 de Terrada al 400, y la secundaria en el Colegio Don Bosco. 

   Hincha de Estudiantes de Bahía Blanca y también de River Plate, en 1986 ingresó en la UNS y al egresar comenzó a trabajar en el Polo Petroquímico de nuestra ciudad.

   Poco después, junto a Corina Albisu, también bahiense --egresada de la UNS en Ciencias de la Computación--y su actual esposa, decidieron buscar su camino de progreso en Buenos Aires.

    Antes de radicarse en Atlanta, vivieron cuatro años en Sao Paulo, Brasil. También vivieron dos años en Houston, en el estado de Texas; y dos años en Melbourne, Australia.

   A pesar del desarraigo, el desapego obligado de la familia de origen y ese “volver a empezar” que implica cada mudanza, siempre miraron hacia adelante dispuestos a asumir el desafío.


Junto a su esposa y sus tres hijos, en su hogar de Estados Unidos.

   Tienen tres hijos, dos de los cuales ya son egresados universitarios: Carla es master en Estudios Internacionales (Duke University); Gian es geólogo, también terminando su segunda carrera en ciencia de la computación (University of Georgia); y Luca aún cursa la carrera de Negocios la University of South Carolina.

   Cella trabaja en USA para una compañía multinacional de origen israelita llamada Amdocs, que factura aproximadamente US$4.000 millones de dólares por año y tiene oficinas en todo el mundo.

   La empresa desarrolla software y provee servicios para las operadoras de telecomunicaciones y media más grandes del mundo como AT&T, Comcast, T-Mobile, Time Warner, Telefónica, Claro, Vodafone, T-Mobile, Telecom Italia, Telstra”, enumera.

   Actualmente se desempeña como vicepresidente en el área de Negocios Globales, responsable de la Operadora COMCAST/NBC Universal, Media y otras empresas de Cable y Satélite.

    Pablo asegura que la UNS tiene “excelente nivel” y sugiere que se debería profundizar en promover más exposición nacional e internacional; fomentar los intercambios educativos, incentivar a los alumnos a ser más agresivos en sus aspiraciones para pegar el salto profesional y darle más énfasis al desarrollo de los lenguajes a nivel secundario y universitario para poder fluidamente conectarse con el mundo.

 --Algunos pensadores tienen una mirada apocalíptica sobre el desarrollo de la tecnología y la innovación, en un mundo en el que se acortaron las distancias ¿Cuál es su mirada al respecto? ¿Qué lugar ocupa y cuál debería ocupar la tecnología en nuestras vidas/profesiones?

--Hay mucho bueno en la tecnología que mejora la calidad de vida; no me parece que sea destructiva, pero como en todas las épocas hay efectos socio económicos negativos que tienen que ser manejados. Mi gran preocupación es cuando la tecnología se pone en las manos incorrectas; ahora se puede hacer más daño, tienen mayor rango de alcance; y con mucha más velocidad. Un buen ejemplo son las redes sociales que pueden ser utilizadas negligentemente y crear realidades tóxicas, de mentira.

   Creo que antes la absorción de la tecnología era más generacional, con cambios puntuales en una o más décadas que marcaban las características de las generaciones. Se podía encapsular como los millennials veían tecnología, trabajo, vida social, objetivos de vida y  experiencias de una manera diferente que la generación Z o la generación X.

   Las diferencias generacionales eran principalmente marcadas por temas socio/geo/políticos que luego se manifestaban en desarrollos tecnológicos. Ahora es reverso: la tecnología impacta el comportamiento de las personas y moldea las micro-generaciones.

   Yo hablo con mis hijos acerca de cuando comencé mi carrera, sin celular, sin PC, sin GPS, sin iPhone y no pueden creerlo; luego los escucho a ellos teniendo discusiones similares ‘te acuerdas cuando no existía Zoom? Snapchat? Uber?  Netflix, o Airbnb?

   Los cambios y el impacto son muchos más rápidos – casi instantáneos, lo cual requiere que seamos más adaptables, cambiando la manera de aprender y enseñar. Tenemos que estar muy cerca y muy alertas para siempre inculcar buenos valores en nuestros círculos familiares y de influencia. 

    --¿Cómo ve a la Argentina a la distancia en cuanto al escenario político, pandémico y del gobierno?

   --Todavía leo los periódicos Argentinos diariamente, y es difícil tener claridad en la situación actual, no es consistente, la política y pandemia se mezclan y enlodan los mensajes; veo una fractura más grande entre la gente. Y todo se magnifica en la etapa de elecciones.

    Nosotros en los Estados Unidos tuvimos un período de mucha tensión y división durante las elecciones, vimos lo peor de la política junto con la pandemia también. Gracias a la vacunación, ya estamos volviendo a un ritmo un poco más normal; pero la división continua.