¿Será posible proyectar y florecer?

20/9/2020 | 06:30 |

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Por
Guillermina Rizzo

   Atrás van quedando los días grises, fríos, por fin el invierno concluye aunque seguramente una baja de temperatura nos sorprenda y volvamos a echar mano al abrigo por unas horas; el tapabocas en cambio seguirá unos cuantos meses más…

   ¡Llega la Primavera!

   Deseada por quienes dicen amar esta época del año, aunque esta estación también estará atravesada por el Covid- 19 y todo lo que ello implica. Si bien a partir de ahora notamos una paleta de colores diferente, hay una “explosión” de flores, los aromas propios de estos meses permanecen en otro plano, la pandemia establece una especie de veda para las fragancias.

   Aumenta la temperatura, hay mayor cantidad de horas sol, la luz es más intensa, se altera la presión atmosférica y la humedad, y toda esta combinación de factores impactan en nuestra mente; nuestro cerebro es muy sensible, todas estas variaciones climáticas afectan y mucho.

   Para algunas personas el proceso de asimilación se da con facilidad, pasando casi desapercibido, otras acusan estos cambios paulatinamente, y otras lo viven de forma más traumática.

   El aumento de la luz por la incidencia de la radiación del sol y de la temperatura impacta en nuestras hormonas y neurotransmisores y por ende en nuestro estados emocionales. Esa explosión de alegría, energía, vitalidad, de sexualidad y de deseos para emprender actividades se la debemos a diversas sustancias químicas que parecieran entrar en acción con la llegada de la primavera.

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   ¿Todo se libera?

   Al liberarse la oxitocina, más conocida como la hormona del amor, aumenta el deseo sexual; la serotonina mejora nuestro estado de ánimo; la dopamina está relacionada con el placer; y las feromonas, secretadas a través del sudor, aumentan la atracción.

   Todo este “combo de sustancias” es el que condiciona ciertas conductas, pues mejora el humor, aumentan las actividades al aire libre, los deseos y los tiempos para socializar, entablar vínculos o fortalecer los existentes.

   ¿La primavera es igual para todos? 

   La respuesta se denomina “astenia primaveral”. Dolor de cabeza, cansancio y fatiga muscular, falta de apetito, alteraciones en el sueño, irritabilidad, falta de motivación, problemas de concentración, tristeza inexplicable; son algunos de los síntomas.

   Esta especie de “jet lag” físico y emocional exige que el cuerpo y la mente deban “reorganizarse”. La modificación horaria, como consecuencia del aumento de las horas de exposición al sol, están en estrecha relación con la melatonina, encargada de regular el sueño y responsable de este síndrome primaveral de poca duración.

   Celebro la primavera, pues más allá de la pandemia, es una estación que nos impulsa a transitar el último tramo del año. Es un tiempo para observar la naturaleza y entender, es un tiempo para observar la naturaleza y también imitar: el cortejo animal, el florecer y el renacer.

   Primavera, tiempo para conectar y reconectarnos, para recuperar esos deseos y anhelos que han invernado y animarse a desplegarlos con todo su esplendor. ¡Feliz primavera!

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