Declararán vecinos destacados a 2 puntaltenses por su invento "berreta" que se usó en Malvinas

25/6/2020 | 11:44 |

Fue hace 38 años. Luis Torelli (adelante) y Antonio Shugt (detrás) tenían poco más de 20 años cuando desarrollaron algo impensado para lanzar un misil Éxocet desde tierra.

   El concejo Deliberante aprobó un proyecto de ordenanza de Bien Común para declarar Vecinos Destacados a 2 puntaltenses, civiles de la Armada, que tuvieron un rol preponderante en los últimos días de la guerra de Malvinas, con tan solo 22 y 24 años.

   Se trata de Antonio Shugt y Luis Torelli, obreros del Taller de Misiles de la Armada, quienes desarrollaron una instalación de tiro terrestre para los misiles Exocet que usaban los aviones Super Etendard.

   En la iniciativa de Bien Común se destaca el “importante acto de valor y profesionalismo” de Luis y Antonio, y consideran pertinente otorgar el reconocimiento "al cumplirse 38 años del desarrollo de aquel sorprendente ingenio, fruto de la infraestructura local y del talento aportado por nuestro distrito en el esfuerzo bélico de la recuperación de la soberanía en las islas".

   ¿Qué hicieron Luis y Antonio?

   De la guerra de Malvinas se sabe que los aviones Súper Etendard de la Armada lograron hundir y averiar varios buques ingleses con los novedosos misiles franceses Exocet, pero de lo que no se conoce poco es que 2 puntaltenses inventaron una “berreteada” que pudo haber cambiado un poco el curso de la guerra, y que seguro modificó las cuestiones bélicas de los años que siguieron.

   Es que en 1982 lanzar uno de esos misiles desde tierra era impensado. Además, los militares argentinos tenían pocos como para andar probando.

   No obstante, los puntaltenses Antonio Shugt y Luis Torelli lo hicieron posible.

   Tenían 22 y 24 años respectivamente y trabajaban como civiles en la División de Misiles del Arsenal Naval Puerto Belgrano.

(Fotos: gentileza Luis Torelli)

   Su jefe, el capitán Julio Pérez, les encomendó con urgencia la misión de lograr disparar un Exocet Mar-Mar 38 desde la costa para contrarrestar el bombardeo británico sobre las defensas de Puerto Argentino.

   La “inventiva bajo presión” [así lo calificó un congreso internacional de historia militar en Europa] los llevó a desarrollar un lanzador de misiles nunca antes imaginado.

   "Lo llamamos ITB por Instalación de Tiro Berreta, porque era feo, improvisado… una berreteada", cuenta Antonio.

   Pero lo que parecía atado con alambre logró dejar fuera de combate al destructor inglés HMS “Glamorgan”, en una de las batallas más cruentas de la guerra con Gran Bretaña, el 12 de junio de 1982, en el Monte Dos Hermanas.

   Luis llevaba 3 años como técnico electrónico, y junto con Pérez y Shugt habían estado en la fábrica francesa de los Exocet, cuando la Argentina los compró.

   "La ITB no existía ni en la Armada ni en ningún lado —cuenta Luis—. Había que construir algo portátil, móvil, transportable y llevarlo a las islas.”

   Usaron los equipos esenciales de los lanzadores de un buque, diseñaron otros y reformaron unos viejos remolques para construir esto:

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   Se trabajó las 24 horas, se probó y a las 2 horas ya estaba rumbo a las islas. La Instalación de Tiro Berreta pudo llegar a las Malvinas el 31 de mayo.

   Cada carro pesaba 5 toneladas y desplazarlos por el el suelo malvinense era dificilísimo porqure se hundían en la tundra. Tenían que hacerlo amparados en la noche y tardaban horas en armar todo, cuando amanecía desmontaban todo. Lo hicieron durante 12 días, esperando el momento ideal.

   En la madrugada del 12 de junio no había ni un buque a la vista de radar.  A un oficial se le ocurrió hacer la danza de la lluvia, pero para invocar a los barcos enemigos.

   Les pareció una ridiculez, pero igual probaron. “Crease o no, a la media hora había un buque inglés en la zona”, contó el capitán Pérez.

   Aprestaron todo, lanzaron y el misil dio en el blanco. La Argentina había disparado por por primera vez en la historia mundial un Exocet desde tierra contra un buque. Una hazaña producto del ingenio local.

   Eran las 3.37. El HMS “Glamorgan” se movió como si chocara contra el muelle y se quedó sin luces. Los daños provocados por el Exocet argentino dejaron al buque británico fuera de combate. Un  helicóptero en el hangar del buque estalló y el fuego hizo estragos. El misilazo dejó un hueco de 4 metros de diámetro en la cubierta. Tardaron 4 horas en apagarlo. El buque tuvo más de una decena víctimas y una veintena de heridos.

(Fotos: Archivo-La Nueva.)

   La guerra de Malvinas terminó 2 días después y la ITB desapareció. Los ingleses ordenaron destruirla y los restos del invento argentino aparecieron esparcidos en las islas.

(Foto: robtonks.co.uk)

   Pero el legado perdura. Cuenta Antonio que “los ingleses hicieron una versión mejorada llamada Excalibur y la instalaron en el peñón de Gibraltar. Siento el orgullo de haber trabajado en algo que funcionó”.

   “Se basaron en nuestros diseños. Sin dudas. Tendríamos que haberles cobrado la patente”, dice Luis, un poco en broma y un poco en serio.

   Mirá el relato del capitán Pérez, que operó la ITB en Malvinas:

 

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