Entre la suba de los contagios y los arrebatos de la política

13/6/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Por
Ricardo Salas

   A mediados de semana, el gobernador Axel Kicillof anticipó que analiza endurecer la fase de cuarentena que rige en el Conurbano ante la tendencia a la suba de contagios por coronavirus en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA).

   La decisión de retroceder supone algún tipo de “costo político” ante el supuesto hartazgo social con el confinamiento. Se admite que bajó la conciencia del riesgo en la población, justamente frente a las “semanas complicadas” que se vienen en términos sanitarios.

    Presionado desde las usinas del Pro y Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta flexibilizó la fase de aislamiento social en la Capital.  Los porteños fueron habilitados a dar un paseo nocturno para caminar, correr y andar en bicicleta después de 80 días y salieron. Pero no sólo los deportistas habituales sino todos los que tenían ganas de estar un rato al aire libre.  Fue un pretexto. Si la habilitación hubiese sido para pescar, la costanera se llenaba de "pescadores".

   Como era lógico, el “permitido” del jefe de Gobierno porteño tuvo repercusiones políticas porque si bien ocurrió del otro lado de la General Paz, la movida generó preocupación en la Provincia por las características de “vecindario urbano” que tiene el AMBA.

   Con la rapidez de un rayo, el bloque de senadores del Frente de Todos que comanda Gervasio Bozzano, vapuleó la decisión de Rodríguez Larreta de “liberar” actividades en distintos espacios verdes, sin respetar ningún tipo de norma ni protocolo.

   En rigor, los cortocircuitos entre los oficialismos bonaerense y porteño se repiten desde hace semanas. La “maratón” apenas es un nuevo capítulo de las discrepancias sobre la administración de la dúctil “ex cuarentena”.

   Claramente, Kicillof sufre la dificultad de correr detrás de los números de contagios en el Gran Buenos Aires. En la gobernación no soportan los comentarios desestructurados de Rodríguez Larreta.

   “Gollán debería gestionar más y dejar de buscar culpables”, disparó el bloque de diputados de Juntos por el Cambio, después de las críticas del ministro de Salud a las “aperturas deportivas” en Capital, además de sugerir que el coronavirus "ingresó" al país por ahí dado el “alto poder adquisitivo" de los porteños.

   El jefe de Gabinete Carlos Bianco, habló de intendentes opositores que “de golpe” empezaron a pedir mayores aperturas comerciales y cuestionar al Gobierno, quizá estimulados por “algunos pícaros” que intentan hacer uso político de la pandemia.

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   “No hay lugar para grietas, ni durante la pandemia ni después”, aclaró Kicillof. La recuperación económica pospandemia involucra en partes iguales a la Provincia y a los municipios. No hace falta más que escuchar a los bonaerenses para darse cuenta de que no están muy interesados en discusiones políticas estériles.

   Igual, algunas fichas comienzan a moverse en el tablero político bonaerense. Con el Covid-19 batiendo récords de contagios día a día, en el campamento de la oposición de Juntos por el Cambio se empiezan a ver posicionamientos y tensiones incipientes.

   Como un tiburón cuando huele sangre, desde la oposición ven y especulan con que el desgaste económico por la extensa cuarentena le va a complicar a la Casa Rosada la salida de la misma, y que deberá encarar el año próximo, que es electoral, cuesta arriba.  Hablar hoy de las legislativas 2021 suena a frivolidad. Pero, la realidad indica que éste es un tema de agenda política.

   El presidente Alberto Fernández y Kicillof hacen ingentes esfuerzos para que la agenda económica no le ocupe toda la grilla diaria, porque es justamente en ese terreno donde la oposición se siente más cómoda. 

    Y si para algo le sirvió a JxC esta larga cuarentena, fue para mantener el statu quo interno, y para darse cuenta de que sólo la unidad del espacio le puede dar una chance de enfrentar a la coalición oficialista del Frente de Todos con cierto grado de competitividad.

   Pero hacia adentro del espacio todos se miran de reojo. Si bien el Pro mantiene reuniones virtuales entre intendentes y legisladores para unificar el discurso, es la UCR, fiel a su historia, el espacio más revolucionado a nivel provincial.

   Por un lado está el oficialismo, encabezado por el presidente del partido y exvicegobernador Daniel Salvador, que busca darle continuidad al acuerdo con el Pro, sobre todo alrededor de la figura de María Eugenia Vidal, y por el otro, algunos sectores que buscan redefinir el acuerdo con los “amarillos”. Entre estos últimos se anotan el alcalde de San Isidro, Gustavo Posse, y el legislador porteño, Martín Lousteau, que en los últimos días desembarcó en la política bonaerense con su espacio “Evolución radical”.

   Pero la novedad llegó de la mano de una solicitada que impulsó el jefe del bloque de diputados Maximiliano Abad, virtual candidato del oficialismo partidario para presidir la UCR bonaerense, que lleva la firma de una abrumadora mayoría de dirigentes.

   También el jefe partidario a nivel nacional, Alfredo Cornejo, organizó una charla vía Zoom para hablar del contexto político y social, y lo hizo de la mano del propio Abad.  El mendocino además se despachó con su mirada crítica a la gestión del Gobierno, y dejó entrever una posición más rígida respecto a sus socios del Pro. 

   Incluso llegó a plantear la posibilidad de que en la próxima elección sea un hombre de la UCR quien encabece la lista de legisladores, en un desafío claro y abierto al liderazgo que quiere establecer Vidal, a quienes muchos ven como la “candidata natural” a encabezar la nómina.

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