El desafío de armar nuevas rutinas

Un nuevo mundo para miles de bahienses: el encierro en casa

29/3/2020 | 07:00 |

¿Qué sentimos o vamos a sentir por estar encerrados en nuestras casas? ¿Cómo adaptarse a esta nueva vida? La opinión de una psicóloga bahiense, especialista en trastornos de ansiedad.

Fotos: Pablo Presti y Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Sergio Prieta / sprieta@lanueva.com
Audionota: Florencia Albanesi (LU2)

   La llegada del coronavirus a nuestro país generó el aislamiento social a través de un decreto presidencial y puso a varias generaciones de bahienses vivir en un mundo desconocido: el del encierro.

   Todos perdimos una gran cuota de libertad y de la noche a la mañana pasamos mucho más tiempo entre las cuatro paredes de nuestras casas que en el trabajo, se cancelaron las reuniones con amigos y hasta el contacto estrecho con familiares.

   “Las personas somos seres rutinarios, sociales y valoramos tener previsibilidad. Esta pandemia de coronavirus no solo alteró todo esto sino que nos hizo perder el control y hay mucha incertidumbre con respecto al futuro”, opinó la psicóloga María Victoria Rocca.

   Además de ser especialista en trastornos de ansiedad, Rocca trabajó en diferentes cárceles del país, entre ellas, la Unidad Penal 4 de Villa Floresta.

   --¿Cómo se adapta una persona a vivir en el encierro?

   --El primer impacto es encontrarse en condiciones de vida inferiores, sobre todo desde el punto de vista social. La pérdida de la libertad en estas circunstancias, y de escaso control sobre la situación que afrontamos ante esta pandemia genera incertidumbre.

   “Las consecuencias de un encierro varían en función de los recursos psíquicos de cada uno. Puede desencadenar conductas creativas y constructivas, como también disfuncionales, es decir, pensamientos negativos”.

   “El aislamiento genera inevitablemente ansiedad, que puede convertirse en un enemigo o aliado. En la negativo se manifiesta con angustia en el cuerpo y en nuestro aparato psíquico de varias formas, desde la inquietud hasta las idealizaciones obsesivas, temores extremos, pérdida de control, hipocondría y/o mecanismos paranoides”.

   “Esta cuarentena es un factor predictivo de síntomas de Trastorno de Stress Agudo, caracterizado por el agotamiento, el desapego, irritabilidad, insomnio y en personas que hayan estado en contacto con contagiados se pueden desarrollar temores y culpas. También aparece el enojo con “otras personas que no respetan la cuarentena y se aprovechan”, lo que puede provocar conductas irresponsables como salir de casa o iniciar pleitos”.

   --¿Es inevitable caer en la ansiedad y en todos esos sentimientos negativos?

   --Ante situaciones como estas es importante desarrollar conductas flexibles y adaptativas con la finalidad de afrontarla positivamente.

   “El armado de nuevas rutinas es un desafío, requiere flexibilidad y tener en cuenta que estos cambios de hábito se dan de manera muy abrupta”.

   --¿Y qué se puede hacer para lograr una convivencia tranquila en casa, con la pareja o hijos?

   --Es muy importante respetar las preferencias y espacios individuales de cada uno sin invadirnos, debiendo permitir un tiempo para reencontrarnos y recrearnos en nuestras inquietudes personales más allá de contar con otras actividades a compartir en familia.

   “Por último recomendaría pensar que los plazos de esta medida de aislamiento se pueden extender y no creer que este se va a terminar el 31 de marzo. Hay que pensar en qué hacer día. ¿Qué haré hoy? ¿Para qué estoy motivado hoy? No hay que  permitir que nuestro pensamiento dispare otros plazos para programar tareas que, en lugar de colaborar con nuestra ansiedad, funcionarán como abrumadores”.

El efecto en deportistas

   Similar pero orientada a las personas que están habituadas a realizar deportes o muchas actividades al aire libre fue la opinión de Guillermina Vera Sosa, quien además de psicoanalista es una runner aficionada.

   “Estos cambios repentinos, a nivel social, se piensan en cierta forma como críticos, dado que muchas veces desbordan nuestra capacidad de afrontamiento por la brusquedad en su aparición y provocan así múltiples reacciones.

   “Los deportistas ahora deben adaptarse a nuevas rutinas de trabajo. De correr en la Carrindanga o el Parque de Mayo  a tener que hacerlo en el patio de una casa o en una terraza, que pasaron de ser lugares impensados para esa actividad a una especie de espacio vital para poder seguir haciendo deporte”, dijo.

   “Otro manera de escaparle a la situación es que muchos profesores suben rutinas de ejercicios a las redes sociales y de esa forma, y a partir del espacio con el que cuenta cada uno, se puede hacer actividad”.

   Esta pandemia es un “enemigo invisible”, externo, que viene a jugarnos una mala pasada, que nos excede y nos deja indefensos y que puede generarnos conflictos...

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